2021

Por Manuel Suárez – Doctor en ciencias políticas por la Universidad Complutense de Madrid

Las encuestas muestran que el Presidente y el gobernador cruceño son populares en sus respectivos escenarios. ¿Les
ayuda la polarización a escalar en popularidad? Las mismas encuestas dicen que la polarización les ayuda tan solo entre sus partidarios duros. Lo cual es poco. Y confirman que la popularidad del Presidente, en realidad, está relacionada con su trabajo contra la crisis y la pandemia.

¿Por qué los líderes hacen polarización si eso no genera popularidad? La hacen porque sus dirigentes y militantes
fieles tienen fuerza y motivos para exigir confrontación. De ahí que la polarización –venga de donde venga– es un dato esencial para analizar el 2021 y hacia adelante.
Así las cosas, ¿cuáles son las perspectivas de la polarización a futuro? En mi hipótesis, dos posibles. I. Que la polarización se vuelva rutina inofensiva. II. Que la polarización de descontrole, profundice las brechas históricas y rompa la convivencia. ¿Y cuál es el mayor riesgo de una polarización descontrolada? En mi hipótesis el riesgo más importante de una polarización aguda, es la probabilidad de impulsar la tentación y la tendencia soberanista en
Santa Cruz. Cosa que –muy posiblemente- ya está ocurriendo.

Es decir, hay una amplia probabilidad de que la polarización del 2021 haya puesto combustible a las viejas condiciones
–subjetivas y objetivas– que favorecen el soberanismo cruceño. Veamos. Las condiciones subjetivas del soberanismo
son los sentimientos soberanistas. Dos sentimientos: el de “ser el enemigo” y el de “tener “identidad”. Muchos cruceños
sienten que los gobiernos bolivianos tratan a Santa Cruz como al enemigo. Y sienten que Santa Cruz tiene una identidad propia (ligada a su éxito capitalista) que el centralismo les niega. Bien. Es muy probable que esos sentimientos se hayan profundizado en este año de polarización. Las condiciones objetivas del soberanismo
consisten en la crisis del consenso modernizador en Bolivia. El consenso modernizador es el que se instala el 52. Es
la tradición nacional popular. Es el consenso que proponía la noción de “Bolivia”, o por lo menos, de la “Bolivia moderna”.

Han hecho crisis cuatro proyectos de ese consenso: el proyecto de Estado, el de Nación política, el de Democracia y el de Igualdad moderna. Con la crisis de semejantes proyectos, han desaparecido –del campo político–, las siguientes nociones fuertes: la noción sobre Bolivia, la noción sobre la clase media y la noción sobre la Alianza. ¿Es esto la caída de la modernidad y la llegada de posmodernidad? Lo posmoderno en realidad se inicia con el neoliberalismo
que desmonta el Estado moderno. Y continúa con el populismo, que desmonta la Nación política y así, la idea de igualdad y alianza entre “los nacionales”. Bien. Apesar de que la crisis del tal consenso modernizador viene de largo, es muy probable que la polarización actual, la haya profundizado a extremo. Así terminamos el 2021: polarizados,
posmodernos y saliendo de la crisis. Feliz 2022.

*Esta nota se publicó originalmente en la edición Nº 3 de la revista impresa Asuntos Centrales, que será distribuida gratuitamente en los principales quioscos de periódicos de la ciudad.

Asuntos Centrales

Programa radial que se emite de lunes a viernes de 17:00 a 19:00 a través de Marítima 100.9

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