Chile va a un crucial plebiscito por su nueva Constitución

El voto en contra de la nueva Constitución se abre paso por el malestar social de los chilenos

Tras más de cuatro años de proceso constituyente y un intento fallido, este domingo 15,4 millones de chilenos asistirán a las urnas nuevamente de manera obligatoria para decidir si mantienen la constitución actual (”En contra”) o ratifican una nueva propuesta de Carta Magna (”A favor”), escrita esta vez por una mayoría de derecha y que, según las encuestas, tiene todas las de perder.

Los chilenos decidirán por segunda vez este domingo 17 si mantienen la Constitución de Augusto Pinochet o validan una nueva elaborada por partidos de derecha.

Como era de esperar, las proyecciones hechas por quienes escribieron y refrendaron esta nueva propuesta difieren diametralmente en caso de ganar el “A favor” o el “En contra”, según reza un reportaje del diario digital El Mostrador.

Para algunos exconsejeros constitucionales del oficialismo, de ganar la opción “A favor” podría haber un aumento en los conflictos sociales latentes, ya que –señalan– el malestar de la ciudadanía se mantendrá. Además, varios auguran un largo proceso de implementación de la nueva Constitución, que no garantiza certezas en el escenario político y económico.

Alejandro Köhler, exconsejero socialista, considera que “de imponerse el “A favor” la esencia del texto impuesto por la mayoría circunstancial de las derechas bajo hegemonía del Partido Republicano polarizará al país, pues la exclusión de otras ideas democráticas redundará en sostenidas crisis políticas y sociales”.

Algo similar plantea la exconsejera del PC, Karen Araya. “Si llegara a ganar el ‘A favor’, la propuesta va a consagrar los abusos de las grandes empresas y retrocesos a lo que se ha logrado con la lucha del pueblo de Chile en materia legislativa”, afirma.

De esta manera, ambos proyectan que el debate constitucional quedará abierto, ya que si bien buscarían en el futuro realizar cambios al texto desde el Congreso, sostienen que las modificaciones no serán fáciles, debido a los altos quórums que requiere la nueva Carta Fundamental propuesta.

“Espero que no gane el ‘A favor’, porque se viene un escenario caótico, inestable en nuestro país, un escenario donde va a haber muchos problemas de ejecución de esta Constitución respecto a las normas transitorias(…) Se viene mucha inestabilidad política, donde el Congreso va a tener que hacer un trabajo agotador para que esto realmente funcione”, señala la representante de RD, Kinturay Melin.

Pronósticos oficialistas de ganar el “En contra”

Los mismos representantes, en cambio, aseguran que de ganar la opción “En contra” –que defienden–, el Gobierno y el Congreso tendrán que abocarse a las urgencias legislativas entrampadas en el Congreso desde hace meses. En ese escenario, advierten que el Ejecutivo, obligatoriamente, deberá buscar consensos legislativos con la oposición para avanzar en su programa gubernamental.

“Un triunfo del ‘En Contra’ evitará los agudos riesgos de polarización e inestabilidad política. Y, al estar excluido un tercer momento constitucional, se abrirá un espacio de unidad nacional para enfrentar la crisis que enfrenta nuestro país en ámbitos como la seguridad social, el sistema de salud y educación, la vivienda, los abusos, la corrupción en el sistema público y privado, entre otros temas que no han sido resueltos y dieron origen a la crisis que hoy nos afecta”, señala Alejandro Köhler.

Kinturay Melin agrega que, en caso de vencer el ‘En contra’, seguirán las preocupaciones, por lo que en el Congreso y “en la comunidad política van a tener que hacerse cargo de las necesidades urgentes de nuestra ciudadanía y, para eso, vamos a necesitar que todos los sectores políticos muestren esta vez realmente un consenso y puedan mostrar también algún tipo de comunión, como sí ya hubo anteriormente y en este proceso no estuvo presente”.

Los pronósticos de los partidos de derecha se hallan en las antípodas. Incluso, algunos analistas del bloque opositor consideran que los dos escenarios –un triunfo del “A favor” o uno del “En contra”– tendrán repercusiones que no son favorables para el Gobierno, a no ser que la segunda opción arrase en las urnas.

Lo anterior –explican–, debido a que ninguna de las alternativas dejaría indemne a la izquierda: se quedarían sin una Constitución de su agrado o, eventualmente, tras imponerse un rechazo al texto, tendrían que explicar por qué ninguno de los procesos resultó y deben quedarse con lo que había.

Señalan que a ello se suma que un éxito del “A favor” o una victoria por estrecho margen se interpretará como un triunfo del sector conservador sobre el progresismo, en circunstancias que el estallido social, que generó el proceso, protestaba contra el sector vencedor.

Con todo, los exrepresentantes de Chile Vamos y del Partido Republicano en el proceso constitucional avizoran que, en caso de una victoria del “A favor”, el proceso de implementación de normas será acotado, y que el país tendrá menos incertidumbre social y económica. Asimismo, estiman que con un triunfo del “A favor” podría abrirse un debate sobre algunas modificaciones constitucionales desde el Congreso, aunque no en un corto plazo.

El excomisionado de RN, Teodoro Ribera, lo resume así: “Si gana el ‘A Favor’, el factor de estabilidad obviamente se hace más largo. Y si gana el rechazo, el factor de estabilidad se hace más corto e incierto”.

“Si gana el ‘A favor’, corresponde que el Gobierno empiece a implementar las leyes que corresponden a la implementación de la nueva Constitución. El texto recoge buena parte de la tradición constitucional nuestra, por lo cual se despeja la incertidumbre. Vamos a estar legislando por las normas transitorias al menos tres años, pero las adecuaciones que hay que hacer son adecuaciones bastante acotadas, porque acá no se refunda el país, sino que buena parte de las instituciones que conocemos siguen funcionando como están”, afirma Bettina Horst, excomisionada experta UDI.

“Con un triunfo del ‘A favor’ hay que empezar a trabajar rápidamente las leyes para implementar la Constitución, tenemos que materializarla, y lo antes posible…si hay cosas que es necesario reformar, habría que considerarlas. Pero mi prioridad sería implementar todas las cosas nuevas y así habrá más estabilidad y certezas además”, añade, por su parte, la exconsejera de Evópoli, Gloria Hutt.

Por otro lado, los representantes de la derecha prevén que, si ganara la opción “En contra”, el riesgo de que “se mantenga una incertidumbre social y económica”, por no cerrarse el capítulo constitucional, es elevado. Aun cuando proyectan que lo más probable es que la izquierda tendrá que conformarse con la Constitución del 80 –reformada por el presidente Lagos en 2005–, a pesar de todas las críticas que durante años le han formulado.

El excomisionado Ribera considera que, con una victoria del “En contra”, los partidos de izquierda “van a tener que conformarse con que siga la Constitución de 1980 aunque no les guste en el origen de la misma” y vislumbra que, en todo caso, “no van a promover un tercer proceso inmediato”.

Según manifiestan expertos electorales de la oposición consultados por El Mostrador, si la opción “A favor” es la que se impone el domingo en las urnas, para Chile Vamos, y particularmente para el Partido Republicano, será un triunfo relevante: habrán logrado revertir la tendencia en las encuestas y se posicionarán como la más probable alternativa de Gobierno, ya sea con la alcaldesa Evelyn Matthei (UDI) o con José Antonio Kast.

Sin embargo, analizan que, en caso de una victoria del “En contra”, los costos serán importantes. Los expertos de los sectores más moderados de la oposición defenderán que en la derrota el principal responsable fue el sector de Kast, debido a que su colectividad lideró el tejemaneje del segundo proceso, al tener mayoría en el Consejo Constitucional. Y en este sector defienden que se abre una oportunidad para distanciarse, dentro de la derecha, de las posturas más conservadoras de Republicanos.

En el oficialismo también apuntan en esa dirección. Y, con cierto optimismo, prevén que la candidatura de Kast se verá particularmente debilitada ante la ciudadanía “por defender ideas extremas” y porque el Partido Republicano atraviesa un proceso de división interna, tras la renuncia de su senador por Santiago –y único representante en el Senado que tenía la colectividad–, Rojo Edwards, y por el llamado a votar “En contra” que realizaron varios dirigentes. Como sea, en ambos sectores se espera que Kast salga a dar explicaciones por el resultado y los rasgos identitarios de sus propuestas.

No obstante, en un sector opositor advierten que, de haber una derrota o triunfo en que exista una diferencia de menos de 10 puntos en el escrutinio entre ambas opciones, existirá una percepción de victoria política en la derecha más extrema, porque una lectura será que la propuesta de Kast, que representa a un sector minoritario, logró hacerle el peso a la alternativa defendida por los partidos de Gobierno. Ello, frente a una elección municipal ad portas y donde “a dos años de los comicios presidenciales quedaría Kast corriendo con un electorado fiel que mantiene”.

De hecho, es algo que temen en el Frente Amplio y el Socialismo Democrático. En el oficialismo sostienen que, si ganara el “‘En contra’ por una muy escasa diferencia” o por “una diferencia de 58% contra un 42%” del “A favor”, el Partido Republicano podría interpretar ese resultado como un triunfo, “dependiendo de lo que haga Chile Vamos”, puntualizan.

“Es importante que la UDI, RN y Evelyn Matthei se atribuyeran ese más del 40%, para que la procedencia de ese porcentaje se distribuya entre Chile Vamos y la ultraderecha, para que el resultado no sea solo de un sector de la derecha”, sostiene uno de los analistas electorales de Socialismo Democrático.

En Chile Vamos, no obstante, aseguran que una mayoría del “En contra” no afectará significativamente la proyección política de Evelyn Matthei, quien se centrará en su gestión en el municipio de Providencia, marcando el ritmo de su agenda en materias de seguridad, economía y educación. Además se enfocará en ser, durante los próximos meses, uno de los rostros de la campaña municipal de su pacto.

Agregan en el sector cercano a la alcaldesa de Providencia que, una vez cerrado el capítulo constitucional, deben concentrarse en liderar “una oposición con argumentos” contra el Gobierno de Gabriel Boric.

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