Economía, cultura y poder

Renzo Abruzzese
Sociólogo, docente e investigador

Santa Cruz es sin duda el departamento de mayor crecimiento demográfico en el país, la población estimada para el 2022 por el INE, alcanza 3.425.399 habitantes, para el 2030 tendrá más de 4 millones y muestra la tasa de crecimiento vegetativo más alta del país con 3.8%. Produce el 75% de los alimentos de Bolivia y aporta el 31% del PIB nacional. El 60% de su población tiene menos de 30 años y el 21% se dedica al comercio. La ciudad de Santa Cruz de la Sierra es la concentración urbana más poblada de Bolivia con una población total de 1.720.000 habitantes. Las estadísticas globales estiman que ocupa el número 14 en términos de crecimiento poblacional, y según el INE, 60.000 migrantes llegan todos los años desde diferentes latitudes del país. El 2001 se calculó que más del 25% de la población cruceña era migrante (cifra sobradamente superior en la actualidad) principalmente de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí. Esta composición social sumada a las variables de desarrollo, configuran una sociedad sometida a grandes tensiones de orden demográfico, cultural, político y económico, de hecho, la dinámica que generan es sin duda la más intensa en comparación a otros departamentos y regiones.
Estas dinámicas han modificado de forma sustancial los sistemas valorativos, creando situaciones anómicas que se dan a conocer por altos niveles de inseguridad ciudadana y formas sincréticas en que, lo occidental y lo oriental se fusionan para crear espacios socioculturales y estilos de vida que se desenvuelven no siempre de manera armónica, fenómeno que se evidencia en las suspicacias que genera el migrante occidental, tipificado como colla.

La tradición y las costumbres propiamente “cambas”, tienden a transformarse en esquemas híbridos, contraculturales o sincréticos de forma acelerada. Los valores regionales y -hasta no hace muchas décadas atrás- “pueblerinos”, han cedido el paso a las perspectivas de la modernidad capitalista en mejores condiciones que en cualquier otro departamento del país.

Desde esta perspectiva de formas diversas y con diferentes grados (dependiendo la dimensión que se vea; económica, política, religiosa, cultural etc.), el cruceño expresa la fusión de las formas típicas de una visión conservadora y una progresista, conceptos antitéticos que confieren al cruceño una personalidad muy particular.
El carácter conservador que mencionamos, sin embargo, no se refiere exclusivamente a un apego incondicional a las concepciones y paradigmas propios de generaciones pasadas, es más bien, un mecanismo orientado a reafirmar un sentido de identidad local amalgamado con los parámetros de la modernidad triunfante. De alguna manera, la sociedad cruceña es un buen ejemplo de lo “glocal”, término acuñado por sociólogos y antropólogos contemporáneos que fusiona lo global y lo local para expresar esta nueva forma de ciudadanía en la que el glamour y la alta moda no entran en conflicto con el tipoy. La creciente erotización de las formas de vida, propia de la modernidad tardía, no contradice los preceptos de una profunda religiosidad católica apostólica y romana, y el liberalismo económico a ultranza no logra doblegar las formas colaborativas y la solidaridad de sus habitantes.
Los embates civilizatorios del siglo XXI, el desarrollo de los medios de comunicación, la mundialización de las culturas y la globalización de la economía, encuentran en la sociedad cruceña un poderoso mecanismo de adaptación en el civismo cruceño, la forma política más elaborada de Santa Cruz sintetizada en el concepto de “cruceñidad”.
La cruceñidad es el recurso discursivo que subsume las contradicciones emergentes de su acelerado desarrollo y su compleja estructura social, colocando a las diferentes culturas y poblaciones migrantes en una misma rasante. Cultivado desde el Comité Cívico, constituye el epicentro de cualquier dinámica política, incluso más allá de la influencia que podrían tener los partidos y las ideologías. De formas diversas, expresa el conjunto de lecturas sobre el curso que debiera tener el desarrollo de la sociedad cruceña, y articula los diferentes intereses y expectativas emergentes de la diversidad social que hoy compone la sociedad cruceña. El concepto de cruceñidad deviene así, como un dispositivo de reafirmación identitaria frente a los impulsos de un desarrollo abrumador, y, en algunos aspectos, caótico y desordenado.
En este escenario, los liderazgos sociales, políticos y culturales se desarrollan en una perspectiva en la que prima una visión local. De alguna manera el cruceño lee Bolivia a través de Santa Cruz y le resulta muy difícil leer Santa Cruz a partir de Bolivia, lo que parece haber influido poderosamente en la construcción de liderazgos nacionales a pesar de la preeminencia regional en todas las dimensiones antes mencionadas. Esta dialéctica, sin embargo, empieza a ceder espacios como consecuencia de las difíciles condiciones políticas que el país vive desde hace más de tres lustros. Bajo estas condiciones Santa Cruz se proyecta como el núcleo de los liderazgos futuros y concentra las lecturas más progresistas en el horizonte histórico nacional, lo que la ha convertido en el principal interlocutor frente al Estado.
Santa Cruz es sin duda, el mayor laboratorio de la modernidad en el ámbito nacional y plantea la urgencia de desplegar los mayores esfuerzos en el plano de la investigación y el conocimiento.

Asuntos Centrales

Programa radial que se emite de lunes a viernes de 17:00 a 19:00 a través de Marítima 100.9

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