Encrucijada metropolitana: el nuevo gran proyecto cruceño en ciernes

Víctor Hugo Limpias Ortiz
Decano de Arquitectura y
Urbanismo de la UPSA

Dos hechos paralelos marcan hoy un punto de inflexión en la compleja y dramática historia urbanística cruceña: mientras se retiran las losetas del centro, uno de los símbolos marcantes de la modernización de la capital oriental, se mueven diferentes hilos institucionales y empresariales para encarar los enormes desafíos que exige la intensa conurbación que impulsa el sector inmobiliario en los nueve municipios que conforman la Gran Santa Cruz.
El cambio de escala urbana mueve a los cruceños 56 años después de la colocación de la primera loseta. Los más de mil kilómetros cuadrados que hoy ocupa la mancha física metropolitana, exigen redefinir temas importantes como la identidad, la historia regional o el patrimonio material y simbólico. La Santa Cruz contemporánea, especie de unicornio boliviano, mezcla de manera difusa pero evidente su particular modelo económico y efectiva articulación institucional, con una debilidad política acompañada de una pobre gobernanza, su creciente impulso cultural con una movilidad social que atrae a medio país, su anacrónico sistema de transporte público en medio de la sociedad más virtualizada del país, y, por último, su curiosa combinación de modernidad económico-financiera con su potente valoración del pasado y tradiciones. Nada en Bolivia se parece a Santa Cruz, y al mismo tiempo, ninguna ciudad es tan boliviana como esta urbe.
En ese escenario, la “urgencia metropolitana” surge como el nuevo y estratégico proyecto cruceño por varias razones concatenadas. El actual territorio metropolitano, plagado de carencias de todo tipo, sean económicas, sociales, políticas, de gobernanza, infraestructura y equipamiento, exige como nunca la integración de esfuerzos y talentos, así como la visión y capacidad institucional de los cruceños, para convertirlo en un espacio sostenible e integrado.
En una escala muy diferente, la patética realidad urbana que los cruceños modificaron estructuralmente entre 1964 y 1978, en los 15 años más eficientes, efectivos y mejor administrados de la historia económica y tecnológica boliviana, encuentra ahora, en la igualmente patética desintegración, desarticulación, carencias y caos metropolitano, un desafío comparable, dada las condiciones demográficas y económicas de la mayor ciudad del corazón sudamericano.

Lo que hace poco más de medio siglo constituía para los cruceños un gigantesco desafío, hoy lo representa el área o región metropolitana, consecuencia misma del éxito cruceño.

No es una tarea fácil lograr una metrópoli eficazmente articulada e integrada, equitativa y solidaria, promotora de un desarrollo sostenible. Mucho exige lograr que nueve municipios con economías, necesidades y aspiraciones diferentes, se constituyan en un territorio en donde se integren de manera sostenible y responsable las diferentes manchas urbanas en expansión con las áreas rurales que atraviesan bosques, ríos, riachuelos, pampas, lagunas, curiches, arenales, zonas agropecuarias y agrícolas y áreas de biodiversidad.
Como ejercicio simple demostrativo de lo que implica la tarea, resumimos 4 urgentes desafíos interconectados. El primero es la necesidad de desarrollar en todos los municipios la capacidad técnica y política capaz de gestionar apropiadamente los emprendimientos inmobiliarios en su relación inexorable con la responsabilidad social, ambiental y cultural que merecen las poblaciones menores, los distritos, barrios, comunidades y caseríos que la metrópoli no solo amenaza engullir y eliminar, sino que en este momento ya lo está haciendo. Otro desafío muy vinculado al anterior lo define la urgencia en identificar y planificar desde ahora, con enfoque metropolitano sostenible, un sistema vial metropolitano que, con verdadera visión de futuro, trascienda la mera articulación vial favorecedora de legítimos intereses particulares, y asegure también una eficiente movilidad metropolitana con sistemas de transporte masivo. El tercer desafío implica definir políticas e implementar estrategias creativas para lograr un incremento progresivo de la bajísima densidad poblacional que marca al territorio metropolitano, la cual encarece costos y puede volver insostenible la gestión de varios municipios. Finalmente, para lograr una adecuada articulación física y social de la Gran Santa Cruz, se requiere contar con información actualizada y georreferenciada, lo más completa posible en términos demográficos, económicos y físicos, de toda la metrópoli, sin la cual cualquier esfuerzo en planificación resultará inútil.
Así como en el pasado, la situación que se vivía motivó la articulación generosa y entusiasta del liderazgo intelectual, cívico, empresarial, institucional y gubernamental cruceño, se puede esperar que la tarea de lograr constituir una metrópoli ejemplar consiga rearticular la generosidad y entusiasmo que cambió Santa Cruz medio siglo atrás.
Los más de tres millones de cruceños merecen ese esfuerzo, por el bien de todo Santa Cruz y Bolivia.

Asuntos Centrales

Programa radial que se emite de lunes a viernes de 17:00 a 19:00 a través de Marítima 100.9

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