Joaquín Sabina: «Ahora ya no soy tan de izquierdas porque tengo ojos, oídos y cabeza para ver lo que está pasando»

Artículo extraído de Cadena Ser

El cantautor presenta ‘Sintiéndolo mucho’, el documental dirigido por su amigo Fernando León de Aranoa tras 13 años de grabaciones. En él, Sabina muestra su fragilidad y sus miedos antes de subir al escenario y su forma de entender la vida y el arte. En 2023 iniciará una nueva gira y publicará disco junto a Leiva

Dice Joaquín Sabina que Fernando León de Aranoa le ha sacado el alma y le ha devuelto la ilusión después de la pandemia y la caída en el Wizink Center. «El documental me ha puesto las pilas para volver a escribir, cantar e irme de gira. Estoy en un estado de euforia que no me lo merezco. Me ha vuelto a poner en ese estado en el que todo el rato se te ocurren cosas y tienes ganas de hacerlas», confesaba el cantautor en la rueda de prensa de ‘Sintiéndolo mucho‘, la película rodada junto a su amigo durante 13 años que se estrena el próximo jueves en cines.

Con voz ronca y su habitual retranca, Sabina ha mostrado su preocupación con el mundo que nos rodea. «He estado tiempo muy enfadado con el siglo XXI porque veía que todo lo que pasaba, como Trump o Putin, eran cosas feas, incluso el lenguaje de la gente en las redes sociales y con las tecnologías se iba degradando muchísimo y a mí el lenguaje me importa mucho», empezaba. Su decepción es principalmente con la izquierda, aunque también encuentra algunos motivos para la esperanza. «Todas las revoluciones del siglo XXI fracasaron estrepitosamente, la única que avanza es el feminismo y la LGTBI no sé qué más. El fracaso del comunismo ha sido feroz y la deriva de la izquierda latinoamericana me rompe el corazón justamente por haber sido tan de izquierdas. Ahora ya no soy tan de izquierdas porque tengo ojos, oídos y cabeza para ver lo que está pasando. Y es muy triste lo que está pasando», explicaba y seguía. «¿Qué más cosas buenas? Lula le ha ganado a Bolsonaro, no está mal, y ha aparecido un héroe extraordinario que se llama Zelenski. Eso es todo», amagaba con finalizar y añadía: «Ah, ah, y Morante de la Puebla ha toreado cien corridas este año».

Su pasión por los toros es uno de los temas centrales del documental. Producido también por Leiva, con quien el cantante ha colaborado en sus últimos trabajos discográficos y con quien compartirá el próximo disco, la película se centra en esos instantes previos a las grandes actuaciones. Los recorridos en coche hasta el concierto, el camerino o los preparativos, donde Sabina muestra su fragilidad. La inseguridad de uno de los grandes cantantes de la música española antes de salir a escena. Es como la fragilidad de los toreros antes de salir a la plaza, viene a contar León de Aranoa, que hace un paralelismo entre ambos mundos, la música y el toreo, dos de las cosas que más ama el propio Sabina, con el cameo de José Tomás y su cogida en Aguas Calientes, México, en la que estuvo a punto de morir.

«¿No irás a empezar con la hostia, Fernandito?», empieza el documental Sabina. Y efectivamente, la hostia, es decir, esa caída en el Wizink Center en febrero de 2020, está presente en la cinta. También su relación con las drogas, con los amigos, con Serrat. su manera de encarar la música. León de Aranoa consigue lo mismo que logró en Política, manual de instrucciones, documental sobre Podemos, y es que la cámara se difumina, casi ni aparece, y el músico actúa con una naturalidad tal que muestra a un personaje divertido y cabezón. «Él venía a las giras como un amigo, y así fue toda la película, no me hizo sentir como un tío con una cámara y que eso iba a servir para algo. Él es exquisitamente prudente y no hubo ningún problema. Era tan amigo y lo quería tanto que le dije que grabara todo lo que quisiera. Nunca me sentí acosado por una cámara, jamás», elogiaba Sabina al director y bromeaba. «Esto también es el cumplimiento de una fantasía erótica que había tenido desde siempre, nunca había hecho un trío», decía entre risas en referencia a su estrecha relación con Leiva y León de Aranoa tras todos estos años trabajando juntos.

Sabina anunció en el Festival de San Sebastián, marco en el que se presentó la película, que publicaría nuevo disco en Navidades e iniciaría gira el próximo año. Finalmente las fechas han bailado un poco y empezará el tour de conciertos sin salir el álbum. «Podría ser para Navidades pero hemos decidido que no. Lo que ocurre es que yo me voy de gira a finales de febrero y no me gusta hacer gira sin tener canciones nuevas que ofrecer. Ahora las tengo y podría entrar mañana a grabarlas, pero hemos decidido tomarnos las cosas con calma. Tenemos material y vamos a grabar tres o cuatro antes de la gira, y luego al final o durante sacamos el disco completo. Todas son Leiva», informaba el cantautor que también ha revelado que el nombre de la gira, ‘Contra todo pronóstico’. da alguna pista sobre su futuro. «Ni yo mismo sé si va a ser la última, desde luego si no es la última, va a ser la penúltima, pero no pienso anunciar nada, en el título está dicho todo. Lo que sí pienso es disfrutar de ella porque a mí las giras, especialmente por Latinoamérica, me curan de todas las tonterías».

La vida de Joaquín Sabina, faquir, poeta, músico, ha recorrido las últimas décadas de la historia de España. Desde sus inicios tocando en el metro, en los bares londinenses o ya en salas de conciertos de un Madrid fiestero y alborotador hasta reventar las grandes plazas de España y América Latina, el cantante se ha ganado la imagen de canalla que él cada ve con más distancia. «A lo que tú le llamas imagen pública, yo le llamo caricatura. Hay una caricatura del borrachín, putero, noctámbulo y todo eso. En alguna parte de mi vida se pareció en algo a la realidad, ahora ya no se parece en nada», dejaba claro para reivindicar que lo que más le ha apasionado siempre ha sido la poesía. Cambiar la música desde la palabra. «La poesía es lo que más me interesaba del mundo, más que la música. No me siento minusvalorado, el libro de poesía que escribí fue el más vendido del catálogo de la editorial, un catálogo que empieza con Gonzalo de Berceo y Lope de Vega. Así que no me siento minusvalorado, lo que me gusta decir es que en mis canciones hay más y mejor poesía que en mis sonetos». Tras la pandemia, periodo aciago para Sabina -«nunca había estado tanto tiempo en silencio»-, el cantautor transmite el entusiasmo de un artista que no ve el final, solo la emoción de encarar un nuevo proyecto rodeado de amigos. «Me emociona la belleza en general, y sobre todo, la belleza en las artes, me emociona la música, me emociona sobre todas las cosas la poesía y la solidaridad de la gente que han hecho mucho para acabar con ella pero no lo han conseguido», concluía el encuentro.

Artículo extraído de Cadena Ser

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