Los desafíos hacia el Bicentenario de su independencia

Paula Peña Hasbún
Historiadora

El 14 de febrero de 1825, Santa Cruz proclamó su independencia, después de casi quince años de luchas entre patriotas y realistas. La antigua gobernación se acogió al decreto del 9 de febrero, dictado por el Mariscal de Ayacucho, para elegir diputados que asistirían a la Asamblea Deliberante, la que finalmente definió la creación de Bolivia.
En Santa Cruz, se inició el proceso de elección sus representantes y paralelamente los cruceños desarrollaron un proyecto para su territorio que se traduce en 21 instrucciones dadas a los dos diputados, Antonio Vicente Seoane y Vicente Caballero, que asistieron a la Asamblea Deliberante. Esas instrucciones reflejan los conceptos que defendía población en relación con sus derechos políticos, económicos, sociales y, a su vez, marcan el rumbo que debe seguir Santa Cruz.
En términos políticos, apuestan por “el voto libre y general”, por una república democrática. Asimismo, defienden la territorialidad “descubierta, fundada y sostenida a expensas del vecindario” cruceño. Insisten en que “no se permitirá la desmembración” de su territorio, así como también fijar los “términos de esta Provincia toda la extensión que abraza”.
En lo económico plantean la necesidad de establecer “el libre comercio” tanto con Brasil como con Paraguay, ellos consideraban que “siendo la circulación del comercio una de las principales bases de la opulencia y prosperidad”, era muy importante desarrollar una política de vinculación caminera hacia todas sus fronteras. Asimismo, entendían que había que desarrollar la industria y las manufacturas, como los descubrimientos en la minería. De igual manera, en su concepción más liberal de la economía, propusieron se eliminen los estancos de tabaco, que era un monopolio de la corona y que sean los ciudadanos los que “vendan y expendan libremente” sus productos.
En lo social, pedían que “se establezcan escuelas de primeras letras y estudios parciales”, en todo el territorio como también un “establecimiento de Estudios Generales” en Santa Cruz de la Sierra, así se llamaba en esos momentos a las Universidades. De igual manera solicitaban para Mojos y Chiquitos, dedicados a las manufacturas y artesanías, que se envíen “artistas que cultiven y adelanten aquellas artes… y demás artes liberales y mecánicas”. Para estos territorios y el de Cordillera, se pedía “se extingan los bárbaros planes del sistema económico” español y se liberen del pago de tributo a sus ciudadanos.
Las instrucciones pedían también que “se extingan las contribuciones actuales y que se arbitren y mediten otras que sean proporcionadas a la situación actual”, debido a que las cargas impositivas de la corona solo asfixiaban las posibilidades de mejorar después de una guerra de quince años que agotó todos los recursos.

Este documento valioso, incluye temas como la importancia de la Iglesia, del establecimiento de parroquias para que los feligreses tengan la asistencia “espiritual como temporal”. Exige también una cárcel pública en la que los presos vivan decentemente.

Una vez formada la República de Bolivia, el Mariscal de Ayacucho nombró primer prefecto a José Miguel de Velasco, quien gobernó desde diciembre de 1825 hasta 1828. Velasco administró Santa Cruz y todo su territorio con un presupuesto de 40.746 pesos, mientras que La Paz recibía 777.834 pesos. A pesar de ello, Velasco era optimista, tenía certeza que pronto acabarían con todos los males legados por la guerra de independencia, y que el departamento de Santa Cruz estaría articulado por vías de comunicación, que desarrollaría la agricultura y el comercio y que la población indígena sería instruida y conocerían sus derechos. Velasco y sus sucesores estaban convencidos del “sagrado sistema liberal”.
Han pasado casi doscientos años de ese primer proyecto cruceño para su modernización. En el primer siglo republicano, hombres como Tristán Toca y Miguel Suárez Arana, lograron construir caminos a costa de empresas privadas para vincular Santa Cruz con el río Paraguay. Daniel Suárez trajo la primera máquina a vapor y la producción cruceña cambió para siempre.
En lo político, Andrés Ibáñez y Los Domingos se enfrentaron al Estado por establecer el sistema federal que acabaría “la tiránica forma de gobierno unitario”, que no permitía la modernización cruceña. Cincuenta años después, los Regionalistas apostaban por la descentralización administrativa. Tanto los primeros como los segundos fueron perseguidos por el ejército nacional boliviano. Ibáñez fusilado, los otros perseguidos, exiliados y encarcelados.
En la segunda mitad del siglo XX, la institucionalidad cruceña, representada por el Comité pro Santa Cruz, logró, después de dos años de enfrentamientos, el pago de las regalías petroleras. Y esa misma institucionalidad, a través del Comité de Obras Públicas y después Cordecruz, trasformó el departamento. Mientras que la gente construyó una economía productiva basada en la agroindustria y la exportación.
A finales del siglo XX, en 1984, los cruceños exigieron el restablecimiento de la autonomía municipal, eliminada por el gobierno del MNR en 1952. Y ese logro garantizó para todos los bolivianos el derecho a elegir nuevamente el poder local. Y en 2005, después de varios paros y cabildos, se eligió por primera vez, después de 180 años de historia centralista, a los gobernadores de los nueve departamentos bolivianos.
Son casi dos siglos de luchas incansables que han impreso en los habitantes de esta tierra la convicción de que las transformaciones las hace la sociedad civil. Nuestro desafío para el 2025, la construcción de la Metro Santa Cruz. La primera región metropolitana de Bolivia, conformada por 9 municipios, que supone la integración no solo física, sino económica, medioambiental, social y cultural. Este es el verdadero reto del siglo XXI cruceño.

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Programa radial que se emite de lunes a viernes de 17:00 a 19:00 a través de Marítima 100.9

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