“Santa Cruz es mi casa”

Hernán Cabrera M. Periodista y Lic. en Filosofía

La historia no solo la escriben los poderosos, los que mandan o los que salen más en la televisión. La hacen y son protagonistas los rostros del pueblo, ese que siempre está dispuesto a los grandes sacrificios, aferrados a sus sueños y a las esperanzas de mejores días. El pueblo el que tiene que soportar los gases, los palos y los insultos.

Ya son 25 días del paro indefinido, quizás el primer conflicto en la historia nacional que demanda la realización del Censo dentro del tiempo que establecen las leyes y podría ser a nivel internacional, también el primero de su naturaleza. Inaudito dirían los que hacen el Guinness Records.

En estas semanas y días el país fue testigo de una serie de acontecimientos que tuvo su corolario en el cabildo multitudinario del domingo 13 de noviembre, cifra que será irrefutable y nada de cálculos, por cuanto las imágenes satélites y la disciplina de la gente así lo demuestran. Fueron millones los asistentes, no solo cientos ni miles, así como hacen algunos sus cálculos. En fin, en matemáticas siempre estamos regulares. En la escuela es la materia que menos nos gusta.

Más allá del pedido del Censo para el 2023 y de las acciones del comité interinstitucional, liderada por la UAGRM, es preciso dejar en el tintero algunas lecturas claras de la expresión popular de la demanda y de las acciones violentas que se han registrado. Momentos complejos y delicados, que fueron empujados por intereses que han buscado confrontar y generar muertos y heridos en esta tierra caliente, tropical y en desarrollo permanente. Una mano negra de ambos bandos, que algún día tendrán que rendir cuentas a la historia.

En poco más de un mes, la ciudadanía tuvo la capacidad de movilizarse y estar presente en dos cabildos: 30 de septiembre y 13 de noviembre, ambos rebalsando de hombres y mujeres que quisieron expresar su rechazo a una decisión gubernamental y respaldo a la institucionalidad cruceña, exigiendo el Censo de Población y Vivienda para el 2023.

Es mucho poder de convocatoria y de empoderamiento de la ciudadanía, que tiene afincado en sus entrañas la pertenencia regional identitaria hacia su región, hacia su hábitat y hacia su gente. Por nada la señora Alicia Flores, natural de Cochabamba, pero que vive hace más de 50 años en Santa Cruz de la Sierra, tuvo el valor de pararse al frente de policías fuertemente armados, para evitar más represión. “Santa Cruz es mi casa, yo vivo aquí hace 52 años y aquí voy a morir no tengo miedo”, fueron sus palabras, que con palo en mano y una voz quebrantada fue la señal más clara de esa otra Santa Cruz, que el poder no quiere ver ni aceptar.

Con seguridad doña Alicia festeja a todo dar el 14 de septiembre, día de Cochabamba, como el 24 de septiembre, día de Santa Cruz, fusionándose con los suyos en abrazos y bailes.

Este hecho es altamente simbólico porque despeja el discurso violento que siempre escuchamos en las alturas: Santa Cruz es violenta, discriminadora, racista y que se le debe devolver con la misma moneda. No es así. Esta región cobija en sus entrañas a más de 500.000 migrantes de todo el país, que han llegado con las esperanzas de mejores días y lo han ido encontrado con trabajo, esfuerzo y amor. Santa Cruz tiene rostro camba, colla, chapaco, guaraní, quechua, aymara, chiquitano, etc.

La presencia de millones de personas en el cabildo del 13 de noviembre es una voz clara y contundente de interpelar al poder y de exigirle cambios hacia esta región y su gente. Si el gobierno o el MAS quiere conquistar o seducir a Santa Cruz no es con cercos, con policías violentos, con acusaciones de que estamos gobernados por patrones, de que somos racistas y discriminadores, que somos odiadores de los collas o de chantajes vía medidas económicas. Ese es el camino equivocado. El cabildo se encargó de rematarlo.

La ruta es otra y eso lo saben los gobernantes, pero al parecer están enturbiados con otros discursos o intereses, y ojalá puedan leer de forma sincera el mensaje ciudadano expresado en los millones de rostros presentes en el cabildo del domingo 13, quizás el más numeroso y el más alegre. Pero también la dirigencia cruceña no puede seguir jugando a minar la fortaleza del cabildo y la confianza ciudadana con conclusiones difusas o planteamientos a largo plazo, como eso de repensar la relación política con el Estado, que conlleva una serie de procesos que van por la vía pacífica, democrática y violenta, como guerras civiles.

El cabildo era por el censo, pero importante también que se abrió el debate y se ponga en la mesa los grandes temas a ser resueltos en la construcción del Estado Plurinacional.

¿Qué dirían los creadores ante la magnitud del cabildo? Veamos algunas propuestas:

La melodiosa voz de Gladys Moreno estaría cantando: Soy multitud que camina alegre y de fiesta en cabildo va gritando sus derechos y sueños.

El poeta Raúl Otero Reiche no sólo diría «Soy un río de pie», sino que nos escribiría algo así: Soy un océano de pie y un volcán en erupción.

El camba Florencio en su estilo expresaría: Vámonos pa Santa Cruz que la gente se junta en millones y con yapa.

Santa Cruz demostró con creces que está a la altura de los grandes retos, espera que sus gobernantes nacionales y departamentales respondan a esos sueños y demandas.

Hernán Cabrera M.

Periodista y Lic. en Filosofía

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Programa radial que se emite de lunes a viernes de 17:00 a 19:00 a través de Marítima 100.9

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