El primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó este martes que su gobierno busca y aspira ser el de la reforma y el que se movilice para el rescate del país, ahora en el camino de la reconstrucción por la ofensiva israelí que destruyó gran parte del sur del Líbano, donde aún siguen las tropas del Estado judío.
“Nuestro gobierno se esforzará por ser digno del nombre que le he dado, un gobierno que inicia la reforma y se moviliza para el rescate, plenamente consciente de que la reforma es nuestro camino hacia la salvación”, presentó Salam durante su declaración ministerial en la primera sesión parlamentaria donde se discute el nuevo programa del Ejecutivo.
Reconoció que el Gobierno “trabajará con rapidez para reconstruir lo destruido por la agresión israelí”, que inició una ofensiva el pasado septiembre, seguido de una invasión en el sur que terminó con un alto el fuego a finales de noviembre.
Además, dijo que trabajará para “garantizar la financiación a través de un fondo específico y transparente, asegurando que el Estado está al lado de sus ciudadanos sin discriminación”.
Durante su alocución, apeló constantemente a recuperar la confianza de la ciudadanía, perdida durante las últimas décadas de corrupción en el país mediterráneo.
“En los últimos años y decenios, el Estado ha adolecido de numerosos defectos que han obstaculizado su eficacia, mermado su influencia y socavado su prestigio. Hoy debemos satisfacer las expectativas del pueblo libanés de un Estado capaz, justo, moderno y eficaz que le devuelva la confianza”, aseveró.
Salam añadió que su gobierno también se compromete a tomar “todas las medidas necesarias para liberar todos los territorios libaneses bajo ocupación israelí y extender la soberanía estatal a todo el Líbano utilizando sus capacidades nacionales, incluido el despliegue del Ejército libanés a lo largo de las fronteras internacionalmente reconocidas del país”.
Un Estado neutral
Las injerencias de diferentes países con sus intereses han sido una de las cuestiones que más han dividido este pequeño país, crisol de 18 comunidades religiosas.
Por ello, Salam aseveró que su nuevo gobierno busca “un Estado neutral” en la competición política entre partidos y grupos, sin que dominen las cuotas sectarias para los nombramientos.
“Los nombramientos para altos cargos del gobierno se harán en función del mérito y la competencia, garantizando una representación equitativa de cristianos y musulmanes, sin asignar puestos específicos a sectas concretas, en consonancia con el artículo 95 de la Constitución”, indicó.
Concluyó su extenso discurso diciendo que los libaneses llevan “mucho tiempo divididos”.
“Ha llegado el momento de que todos reconozcan que nuestra salvación reside únicamente en el abrazo a nuestro Estado. Un Estado al que se descuida, margina o deja que se tambalee no puede, a su vez, proporcionar protección y estabilidad a su pueblo. Si nuestra nación no tiene futuro en una sociedad plagada de conflictos recurrentes, tampoco lo tiene sin un Estado capaz y eficaz que trascienda las disputas entre facciones. El mundo no respetará al Líbano ni lo tomará en serio a menos que todos nos unamos bajo su bandera”, zanjó.