Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) aseguró que la crisis relacionada con la calidad de la gasolina en Bolivia fue superada y anunció nuevas medidas de control para evitar que el problema vuelva a repetirse.
El presidente de la estatal, Sebastián Daroca, afirmó que la empresa identificó las causas técnicas que provocaron la denominada “gasolina desestabilizada” y sostuvo que actualmente el combustible distribuido en el país cumple parámetros más estrictos.
“La gasolina que hoy distribuye YPFB en Bolivia es más controlada, más tratada y más segura que nunca”, señaló la autoridad, según reportó ABI.
El anuncio ocurre luego de semanas de denuncias de conductores, transportistas y talleres mecánicos que reportaron daños en motores, pérdida de potencia y presencia de residuos gomosos en vehículos.
Las tres causas que provocaron la gasolina contaminada
YPFB atribuyó el problema a una combinación de factores técnicos y normativos que terminaron afectando la calidad del combustible.
La norma no regulaba la gasolina importada
Según la estatal, la normativa vigente controlaba la calidad de la gasolina únicamente en los surtidores, pero no contemplaba parámetros específicos para supervisar el combustible base importado durante el transporte y almacenamiento internacional.
YPFB señaló que este vacío regulatorio impedía detectar ciertos componentes antes de su ingreso al país.
Tanques vacíos acumularon sedimentos y residuos
La petrolera explicó que entre 2023 y 2025 varios tanques operaron con niveles mínimos debido a problemas de abastecimiento y falta de divisas.
Esa situación habría provocado oxidación, acumulación de gomas y sedimentos en los sistemas de almacenamiento.
Cuando posteriormente se incrementaron las reservas de combustible, esos residuos terminaron mezclándose con la gasolina distribuida en el mercado nacional.

Presencia de diolefinas en la gasolina
YPFB también identificó trazas de diolefinas, compuestos químicos inestables que generan residuos gomosos capaces de afectar motores e inyectores.
Según la estatal, la normativa boliviana tampoco contemplaba parámetros específicos para detectar este tipo de sustancias.
La empresa sostiene que la combinación de estos tres factores provocó la denominada “gasolina desestabilizada”.

Nuevos controles y supervisión internacional
Tras identificar el problema, YPFB anunció el fortalecimiento de los controles de calidad en toda la cadena de importación y distribución.
Entre las medidas implementadas están:
- Inspecciones técnicas en puertos internacionales.
- Supervisión de proveedores y barcos.
- Muestreo permanente de combustible.
- Limpieza y adecuación de tanques.
- Creación de un Comité de Garantía de Calidad.
- Incremento de pruebas físico-químicas.
La estatal informó que actualmente realiza más de 120 ensayos mensuales para verificar la calidad de la gasolina antes de su comercialización.
Además, indicó que renegoció contratos de importación para incorporar mayores exigencias técnicas desde el origen del combustible.

Persisten cuestionamientos por daños mecánicos
Pese a las declaraciones oficiales, sectores del transporte mantienen cuestionamientos sobre la calidad del combustible y exigen compensaciones por daños mecánicos registrados en distintos departamentos.
Las denuncias aumentaron luego de que análisis independientes detectaran parámetros fuera de norma en algunas muestras de gasolina comercializadas en La Paz.
Transportistas y talleres aseguran que continúan apareciendo casos de motores afectados por residuos y carbonilla.
YPFB informó que ya desembolsó más de Bs 34 millones en resarcimientos a conductores afectados y aseguró que continuará atendiendo reclamos mediante evaluaciones técnicas.
Mientras tanto, continúan abiertas investigaciones y fiscalizaciones para establecer responsabilidades sobre la distribución del combustible observado en meses anteriores.

