Leigue a diputados y senadores: “Han sido elegidos” para trabajar por Bolivia
Leigue a diputados y senadores: “Han sido elegidos” para trabajar por Bolivia
Monseñor René Leigue destacó el acuerdo alcanzado en la Asamblea para el nombramiento de un fiscal y pidió a diputados y senadores trabajar por el bien de Bolivia, dejando de lado los intereses de grupo. Durante su homilía, el arzobispo de Santa Cruz consideró que lo ocurrido demuestra que, cuando existe voluntad, es posible superar las trabas y avanzar.
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“Cuando se quiere se puede”, afirmó Leigue al referirse al trabajo realizado por la Asamblea, cuyos integrantes, según señaló, trabajaron día y noche para superar un momento difícil relacionado con el nombramiento de un fiscal.
A partir de este hecho, el arzobispo alentó a los legisladores a continuar trabajando por el país y consideró que el resultado puede convertirse en una señal de que también es posible avanzar en otros problemas.
Leigue pide a los legisladores trabajar por el bien común
El mensaje de Monseñor René Leigue estuvo dirigido de manera directa a diputados y senadores. Recordó que fueron elegidos para trabajar por el país y no solamente para defender intereses particulares.
“Han sido elegidos para eso”, afirmó.
El arzobispo sostuvo que el respaldo de la población permitió que los legisladores llegaran a sus cargos y, por tanto, tienen la responsabilidad de trabajar por el bien de todos.
Pidió que la labor de la Asamblea tenga como prioridad el bien común y no solamente los intereses de determinados grupos.
“El apoyo de la gente lo ha hecho llegar ahí donde están para que ellos trabajen por el bien de todos y no solamente mirando su grupo, no solamente mirándose a sí mismo”, señaló.
“Cuando se miran a sí mismos” aparecen las trabas
Leigue cuestionó que cuando los legisladores se concentran únicamente en sus propios grupos terminan generando obstáculos entre ellos.
“Cuando se miran a sí mismos o miran su grupo, se ponen trabas entre ellos y no se avanza”, manifestó.
En su reflexión, el arzobispo relacionó esta situación con el mensaje de la parábola de la viña que había desarrollado durante la homilía.
Explicó que las personas no deben actuar como dueñas de aquello que administran, sino asumir la responsabilidad que les corresponde.
“No somos dueños de nada. Somos administradores de lo que el Señor nos ha dado”, afirmó.
Desde esa perspectiva, Leigue planteó que quienes ocupan responsabilidades deben administrarlas correctamente y trabajar para que existan buenos frutos.
Destaca que la Asamblea puede avanzar
El arzobispo consideró que el acuerdo alcanzado para el nombramiento de un fiscal demuestra que es posible superar las dificultades cuando existe voluntad de trabajar.
“Esto es una prueba, ve ahora que sí se puede, que sí se puede ir adelante”, afirmó.
Leigue sostuvo que en la Asamblea existen muchas trabas y mencionó que también se han escuchado cuestionamientos sobre la cantidad de leyes y dificultades que podrían destrabarse.
Sin embargo, destacó que el trabajo realizado en este caso muestra que existe la posibilidad de alcanzar acuerdos.
“Puede ser un signo ahora de que van a ir adelante”, expresó.
Por ello, pidió a los legisladores aprovechar esa experiencia y continuar trabajando para resolver los problemas que enfrenta el país.
El llamado de Leigue en medio de la situación del país
La reflexión sobre la Asamblea formó parte de un mensaje más amplio de Monseñor René Leigue sobre la situación que vive Bolivia.
El arzobispo señaló que existen momentos en los que la población siente que el país está avanzando, pero después vuelve a experimentar dificultades y retrocesos.
También habló de la preocupación, la incertidumbre y la decepción que generan los problemas que se presentan cada día.
Frente a esta realidad, pidió no perder la esperanza y asumir responsabilidades desde el lugar que ocupa cada persona.
En el caso de las autoridades, su llamado fue concreto: trabajar por el bien común y no utilizar las posiciones de responsabilidad para favorecer solamente a determinados grupos.
“No demos frutos amargos”
La reflexión de Leigue se apoyó en la parábola de la viña. Explicó que el dueño de la viña es Dios, mientras que los trabajadores representan a las personas.
A partir de esa comparación, planteó la necesidad de preguntarse qué frutos está dando cada uno.
Entre los frutos que considera buenos mencionó el amor al prójimo, la justicia, la solidaridad, la comprensión, el diálogo y el trabajo por los demás.
En cambio, identificó como frutos amargos la soberbia, la injusticia y el egoísmo.
Para el arzobispo, esta reflexión también puede aplicarse a quienes tienen responsabilidades públicas y deben administrar aquello que les corresponde pensando en los demás.
En ese sentido, su mensaje a los legisladores fue que no deben actuar únicamente en función de sus intereses particulares, sino trabajar por el conjunto de la sociedad.
Un llamado a mantener la esperanza
Al final de su homilía, Leigue retomó las palabras de Pablo a los filipenses para llamar a los creyentes a no angustiarse y recurrir a la oración.
“No se angustien por nada”, recordó.
El arzobispo sostuvo que, frente a las dificultades y la incertidumbre, las personas deben mantener la fe y la confianza en Dios.
Su mensaje también fue una invitación a pensar en aquello que es verdadero, noble, justo, puro, amable y digno de honra.
En el caso de Bolivia, la reflexión de Leigue apuntó a mantener la esperanza y a asumir responsabilidades para superar las dificultades.
En ese contexto, destacó el trabajo de la Asamblea para alcanzar el nombramiento de un fiscal como una muestra de que es posible avanzar cuando existe voluntad.
“Cuando se quiere se puede”, reiteró.
Y desde esa experiencia pidió a diputados y senadores continuar trabajando por el país, recordándoles que llegaron a sus cargos para cumplir una responsabilidad ante todos los bolivianos.


