JP Velasco cuestiona la atención pública a los escándalos y pide valorar los resultados de gestión
El gobernador de Santa Cruz defendió los avances en la perforación de pozos de agua y la prevención de incendios. Reconoció sus errores verbales, pero cuestionó la diferencia entre la repercusión de...
El gobernador de Santa Cruz defendió los avances en la perforación de pozos de agua y la prevención de incendios. Reconoció sus errores verbales, pero cuestionó la diferencia entre la repercusión de sus declaraciones polémicas y el escaso interés que, según él, reciben las acciones de gestión.
El gobernador de Santa Cruz, JP Velasco, planteó una reflexión sobre las prioridades de la sociedad y el papel de los medios de comunicación en la construcción de la agenda pública. En un mensaje difundido este viernes, cuestionó que los escándalos y los errores verbales generen mayor atención que las acciones de gestión orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población.
Velasco puso como ejemplo el anuncio de un programa para construir y reactivar 200 pozos de agua en un plazo de 12 meses. Según indicó, durante los últimos cinco años se ejecutaron menos de 150 pozos en todo el departamento. Afirmó que la iniciativa busca beneficiar a comunidades que enfrentan dificultades de acceso al agua potable.
Sin embargo, sostuvo que el anuncio tuvo escasa repercusión pública y mediática, pese a su potencial impacto en la salud, la salubridad y la calidad de vida de miles de familias.
El segundo ejemplo que mencionó fue la prevención y el combate de incendios forestales. Velasco aseguró que Santa Cruz registra este año una calidad del aire considerablemente mejor que en los últimos seis años y que la superficie afectada por los incendios representa menos del 1% de la registrada durante la catástrofe de 2024. Estas cifras corresponden a datos expuestos por el propio gobernador y requieren contrastación independiente.
Reconoce sus errores, pero cuestiona la desproporción
En su reflexión, Velasco reconoció que sus declaraciones polémicas recibieron una atención mucho mayor. Aludió específicamente al uso equivocado de la palabra “chinchulín” para referirse a un ministro y al calificativo de “estúpido” dirigido a un senador.
“Fueron errores míos, absolutamente innecesarios”, admitió, al señalar que las críticas a sus expresiones son legítimas y que quienes ejercen funciones públicas tienen la obligación de cuidar sus palabras.
No obstante, consideró que existe una diferencia de proporcionalidad entre la cobertura de esas controversias y la atención que reciben las políticas públicas. A su juicio, mientras los exabruptos generan titulares, entrevistas y debates, las acciones que pueden producir cambios estructurales en las comunidades pasan prácticamente inadvertidas.
Interpelación a medios y ciudadanía
El gobernador aclaró que su mensaje no busca reivindicar su gestión ni reclamar reconocimiento personal. Sostuvo que los resultados de su administración deberán ser evaluados por la ciudadanía.
Su planteamiento también alcanzó a periodistas, analistas, personas influyentes y ciudadanos, al señalar que la atención de los medios está vinculada con los contenidos que la sociedad consume y comparte.
Velasco advirtió que esta dinámica puede influir en los incentivos de la política: si los conflictos generan más atención que los resultados, los actores políticos podrían verse incentivados a privilegiar la confrontación sobre la gestión.
Finalmente, defendió la necesidad de mantener la crítica y la fiscalización en una democracia, pero pidió distinguir entre los errores discursivos y los asuntos que tienen consecuencias directas sobre la vida de la población.
Su mensaje abre un debate sobre la relación entre la agenda mediática, el interés ciudadano, la rendición de cuentas y la visibilidad de los resultados de la gestión pública.


