De las patadas, carajazos, arañazos y puñetazos de la anterior gestión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que fuera seriamente criticada y protagonista de memes, videos, chismes, que prácticamente inundaron las redes sociales con sus ocurrencias, hemos pasado ahora a una Asamblea de las denuncias del QR (sistema de cobro y pago a través del celular de cualquier banco a otra cuenta).
Se tiene en mente que llegar a un cargo legislativo es para ahondar las diferencias políticas, pelearse contra sus colegas y enriquecerse a toda costa. El valor y la importancia de la Asamblea Legislativa se han ido al tacho, lo cual fue por obra y gracia de los diputados y senadores, que no ha sido por injerencia externa y por falta de respeto a la soberanía nacional. No vayan a culpar al gobierno, a la DEA, al jefazo de intervención para justificar sus crasos errores. William Shakespeare, decía en su obra de teatro, Julio César: ¡Y los hombres son algunas veces dueños de su destino! ¡La culpa, querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos, ¡que consentimos en ser inferiores!”.
Así es, cada uno es dueño de sus discursos, posición política, de sus curules y ahora de sus QR.
Siempre ha sido un secreto a voces que, para aprobar una ley, para apoyar al gobierno de turno corren maletines negros. ¿Qué contendrá? Pues lo saben sus destinatarios y los mensajeros. Pero no tienen ni perfumes, ni prendas íntimas, ni libros. Sería lindo si habría algún libro de filosofía política o de ética política.
En esta legislatura las denuncias de recibir sobornos y repartir miles de dólares entre los asambleístas se ha hecho normal y que, a nombre de la Patria, del pueblo los mal llamados “padres de la Patria”, engruesan sus cuentas personales con dinero vaya uno a saber su origen.
Desde la denuncia de la abogada Nadia Beller que había diputados y senadores que recibían $us 5.000 para apoyar al gobierno y aprobar las leyes que se les enviaban, denuncia que ha quedado en la nebulosa. Pero algunos legisladores se enojaron y prometieron procesos legales contra Beller e incluso pidieron levantar el secreto bancario, como si un acto de soborno dejara facturas o evidencias en el camino. Lo mejor es levantar el colchón para observar si hay dinero escondido en ello, tal como lo encontraron en la casa del fiscal general, Mario Mariaca, que tenía como si nada más de Bs 3 millones y miles de dólares.
El QR el protagonista en estos últimos días. A raíz del tratamiento del caso Mariaca, si procede su destitución o no por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, se denunciaron entre ellos que estarían recibiendo un envío o depósito de $us 40.000 para evitar la destitución del -fiscal General, como también, los otros estarían recibiendo otros QR para procesarlo y que se aparte de tan importante cargo. Mucho dinero para el QR, que la periodista Helga Velasco, hace estos cuestionamientos: Se trata de hacer periodismo. Las declaraciones de una autoridad son una fuente, pero no son automáticamente una prueba. El trabajo periodístico también consiste en preguntar, cuestionar, contrastar y buscar evidencia. No se trata de replicar todo lo que dicen los asambleístas. Se trata de preguntar qué sustenta lo que dicen.
De todos modos, se sembró la duda y eso es lo que a ellos les importa: el primer impacto, así quedan todos pringados, es decir, los legisladores plurinacionales. $us 40.000 o 1.000, claro que importan.
Con QR o sin QR, esta casta política es protagonista de los grandes escándalos que hemos observado y siendo partícipe, sin que a ellos les llegue ni la crisis económica, con sus sueldazos de Bs 22.000, otros beneficios, ni la justicia o las sanciones respectivas. Claro dirán no hay pruebas de que hemos recibido dinero por nuestra esforzada labor patriótica, por lo tanto, a seguir calentando asientos y levantar la mano cuando les ordenen.
Conducta miserable es lo que vienen demostrando estos hombres y mujeres, que una parte fueron elegidos por el voto directo de sus electorales (circunscripciones uninominales) y la otra mitad colgados del voto para el Presidente-Vicepresidente (circunscripciones plurinominales), o sea no les costó casi nada, a excepción de sus cuotas o comprar esta cuota de poder.
“En política, como en la vida, tenemos deseos y nos enfrentamos con obstáculos que nos impiden conseguir lo que queremos. Las normas y leyes de un gobierno, por ejemplo, limitan lo que podemos hacer. Quienes ocupan el poder son distintos de los demás: pueden concebir normas en beneficio suyo y hacer que les sea más fácil conseguir lo que quieren. Entender lo que la gente desea y cómo lo consigue puede ser de gran importancia para aclarar por qué quienes ocupan el poder hacen con frecuencia cosas malas. De hecho, la mala conducta es la mayoría de las veces buena política. Este axioma es válido ya se gobierne una población diminuta, un negocio familiar, una megacorporación o un imperio mundial”, precisan los politólogos, Bruce Bueno de Mesquita y Alastair Smith, en su libro El manual del dictador – Por qué la mala conducta es casi siempre buena política.
Si se denuncian entre ellos no es por simple broma o de joda, como dicen en la Argentina. Es porque han sido testigos de esas irregularidades o les han llegado propuestas indecentes e irresistibles para ver incrementados sus ingresos y así poder comprarse un Toyota, Audi o un departamento con todo amueblado. Claro si meses antes el diputado Rafael López, se quejaba que sus Bs 22.000 no le alcanzaba para hacer su trabajo, pidiendo incremento a sus dietas parlamentarias, pero luego no tuvo vergüenza en mostrar su borrachera en una entrevista periodística.
Estimados diputados y senadores les dejo con este pedido especial que hacía del primer y último presidente del Zaire, Mobuto Sese Seko: “Lo que importa aquí es la pasta. [Un] líder necesita dinero, oro y diamantes para atender sus cien castillos, mantener a sus mil mujeres, comprar coches para los millones de lameculos que tiene bajo sus talones y reforzar las fuerzas militares leales, y que le quede suficiente suelto para depositarlo en sus cuentas numeradas en Suiza”.


