Exportaciones bolivianas a EE.UU. en riesgo por aranceles: IBCE advierte impactos en madera, castaña y manufacturas

Exportaciones bolivianas a EE.UU. en riesgo por aranceles: IBCE advierte impactos en madera, castaña y manufacturas

La Ing. María Esther Peña, subgerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), habló esta viernes en el programa Desayuno Informado con Asuntos Centrales sobre las consecuencias que enfrentarán productos bolivianos como la castaña, el azúcar, la joyería, la madera y la manufactura de cuero ante el nuevo escenario arancelario impuesto por Estados Unidos.

Peña explicó que uno de los rubros más golpeados será el de la madera, en particular los asientos de madera, que el año pasado generaron exportaciones por más de 5 millones de dólares. “No podemos menospreciar este mega mercado que representa el décimo tercer socio comercial para Bolivia”, señaló.

Durante 2023, Bolivia exportó más de 260 productos al mercado estadounidense. Sin embargo, la imposición de un arancel del 10% impactará directamente en la competitividad boliviana, que ya es limitada frente a países vecinos como Perú o Chile, que cuentan con ventajas logísticas y tratados preferenciales.

La ejecutiva del IBCE recordó que, hasta 2008, Bolivia gozaba del ATPDEA, un acuerdo preferencial que permitía el ingreso de productos bolivianos con arancel cero a Estados Unidos. Tras la suspensión de ese beneficio por razones políticas, las exportaciones bolivianas cayeron dramáticamente: de más de 2.000 millones de dólares en su pico, a apenas 270 millones en 2023.

“El exportador seguirá vendiendo de forma heroica, pero el sobrecosto del arancel será trasladado al consumidor en EE.UU. y nos pone en desventaja frente a otros países”, indicó Peña. Además, señaló que el sistema actual, el SGP (Sistema Generalizado de Preferencias), no ofrece los mismos beneficios que el ATPDEA.

Desde el IBCE se recomienda al Gobierno nacional abrir una agenda diplomática con Estados Unidos para mejorar las condiciones de acceso al mercado, atendiendo a las exigencias que plantea el país del norte, como la reducción de barreras sanitarias y la generación de mayor confianza para las inversiones estadounidenses en Bolivia.

“El comercio exterior no puede seguir siendo un esfuerzo aislado del sector privado. Necesitamos decisiones políticas que prioricen la competitividad y la apertura de mercados”, concluyó.

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