En un país donde el acceso a la salud especializada sigue siendo uno de los mayores desafíos, la solidaridad se convierte en una respuesta real para las familias que más lo necesitan. Este año, por décimo octavo año consecutivo, un equipo de médicos voluntarios de Estados Unidos llega a Bolivia para devolver esperanza de vida a 28 niños de escasos recursos con cardiopatías congénitas.
La misión, organizada por HeartGift Houston, en alianza con Fundacor, Puente de Solidaridad y con el apoyo de Clínica Incor, se llevará a cabo en desde el 28 de agosto al 4 de septiembre. Durante esos días se realizarán un total de 38 procedimientos médicos, entre cirugías a corazón abierto y cateterismos cardíacos.
Son 30 especialistas internacionales, entre cirujanos cardiovasculares, cardiólogos pediátricos, anestesiólogos, enfermeras y técnicos, quienes trabajarán codo a codo con profesionales bolivianos para que estos pequeños pacientes puedan acceder a tratamientos altamente especializados que en la mayoría de los casos serían inalcanzables para sus familias.
“En un contexto en el que la salud enfrenta enormes limitaciones en nuestro país, este tipo de iniciativas representan un aporte concreto y solidario a la comunidad. No se trata solo de operaciones, sino de devolver futuro, alegría y oportunidades a 28 familias que no tenían otra posibilidad”, afirmó la dirección de Clínica Incor.
Con esta campaña, que cumple 18 años de vida, se reafirma un compromiso constante con la niñez boliviana y con la construcción de un sistema de salud más inclusivo. “Los niños que HeartGift cuida están muy enfermos, pero con solo una cirugía sus corazones vuelven a funcionar por completo. Eso significa una vida llena de esperanza y oportunidad”, agregó Christy Casey-Moore, directora ejecutiva de HeartGift.
Un desafío en Bolivia
Cada año, un millón de bebés en el mundo nacen con un defecto cardíaco congénito, y más del 90% vive en países de ingresos medios y bajos, como Bolivia, donde el acceso a atención cardíaca pediátrica especializada es limitado o inexistente en el sistema público. La geografía y las condiciones socioeconómicas hacen que los niños bolivianos tengan 10 veces más probabilidades de nacer con estos defectos en comparación con otros países.
Las misiones médicas como esta han logrado salvar cientos de vidas y al mismo tiempo fortalecen el desarrollo de los servicios de cardiología en Bolivia. Sin embargo, la necesidad sigue siendo enorme: muchos niños aún esperan una oportunidad para vivir.