El contrabando de gas licuado de petróleo (GLP) desde Bolivia hacia Perú se ha incrementado en las últimas semanas, impulsado por la brecha de precios entre ambos países y la limitada presencia de controles estatales en zonas fronterizas.
De acuerdo con reportes periodísticos y testimonios en regiones fronterizas, el gas boliviano —subvencionado por el Estado— es comercializado de forma ilegal en territorio peruano, donde su precio es considerablemente más alto. Esta diferencia genera un incentivo constante para el traslado irregular de cilindros y cargamentos.
Las operaciones de contrabando se concentran en rutas secundarias y pasos no autorizados, especialmente en áreas del altiplano y sectores cercanos al lago Titicaca, donde la vigilancia es intermitente. En estos puntos, el control estatal resulta insuficiente para frenar el flujo ilegal del combustible.
Mientras el gas sale del país por vías informales, en varias ciudades bolivianas se reportan demoras en el abastecimiento doméstico y largas filas para la compra de GLP, situación que ha generado malestar entre los usuarios y reclamos por un mayor control de la distribución.
Analistas advierten que el contrabando no solo afecta el suministro interno, sino que también incrementa el costo fiscal de la subvención estatal al combustible, por lo que consideran necesario reforzar la fiscalización en fronteras y mejorar la coordinación entre Bolivia y Perú.
Fuente:
Infobae, con información de reportes fronterizos y medios locales
