La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) de España informó que una rotura en la soldadura del carril sería la causa inicial del descarrilamiento ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba. El caso ha reabierto el debate sobre mantenimiento de infraestructuras ferroviarias y el rol de los organismos técnicos independientes en la investigación de accidentes.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) avanza en la investigación del accidente ferroviario registrado en el término municipal de Adamuz, cuyas primeras conclusiones apuntan a una falla localizada en la soldadura del carril como origen del descarrilamiento.
Ignacio Barrón, presidente del organismo, explicó que todo indica que la causa principal del siniestro no fue una rotura general del carril, sino una soldadura específica que cedió, provocando el descarrilamiento inicial. A partir de ese punto, se produjo una cadena de eventos posteriores —impactos y colisiones— que agravaron las consecuencias del accidente.
Barrón subrayó que la investigación no se limitará a identificar qué elemento falló, sino que buscará determinar por qué esa soldadura se encontraba en esas condiciones, cómo pudo haberse detectado con antelación y qué procedimientos de control o mantenimiento podrían haber evitado el hecho. “La investigación va mucho más allá de señalar una causa”, indicó.

Qué se sabe del caso Adamuz
El accidente ocurrió en una línea ferroviaria convencional, no de alta velocidad, con varias décadas de operación. Se trata de un trazado utilizado para servicios ferroviarios regulares, gestionado dentro de la red nacional española. Según la CIAF, el balasto y otros elementos de la vía no presentan, en principio, una intervención directa en el siniestro, lo que reforzó el foco técnico sobre la soldadura.
Uno de los puntos bajo análisis es el alcance de las actuaciones de mantenimiento realizadas en la línea. De acuerdo con Barrón, no se ejecutó una renovación integral del trazado tras años de funcionamiento, sino intervenciones parciales en determinados tramos, lo que obliga a revisar los criterios técnicos utilizados para definir qué sectores se renuevan y cuáles permanecen en servicio.
Los equipos técnicos realizan ensayos metalúrgicos y análisis detallados del material afectado, además de revisar el historial de inspecciones y mantenimiento del tramo. La CIAF anticipó que en las semanas posteriores al accidente comenzaron a obtenerse pruebas técnicas más concluyentes que permitirán avanzar hacia un informe final.
Enfoque institucional y seguridad
El presidente de la CIAF remarcó que la función de la comisión no es establecer responsabilidades penales o administrativas, sino generar aprendizaje técnico. En ese marco, se evalúan posibles recomendaciones orientadas a mejorar los estándares de seguridad ferroviaria, tanto en el mantenimiento de infraestructuras existentes como en el diseño de futuras líneas.
Barrón también destacó la independencia del organismo investigador y aseguró que no existieron presiones ni injerencias externas durante el proceso. Este aspecto ha sido señalado como clave para garantizar la credibilidad de las conclusiones que se presenten una vez finalizada la investigación.
El caso de Adamuz, ampliamente seguido por la prensa especializada en España, vuelve a situar en agenda la importancia de la investigación técnica rigurosa y de los sistemas de control en el transporte ferroviario, un debate de alcance internacional en el sector de infraestructura y movilidad.
Fuente
Entrevista exclusiva realizada por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos al presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Información complementaria publicada por el diario ABC (España).
