Durante una conversación con el periodista Tuffí Aré, en el marco de un foro económico realizado en Santa Cruz, Dunn explicó que la suspensión de la subvención a los combustibles —que representa alrededor de $us 2.000 millones— es insuficiente para cubrir el “hueco fiscal” actual.
Según su análisis, el país necesita un ajuste adicional de aproximadamente $us 3.000 millones, el cual debería aplicarse principalmente a la estructura del gasto público. Entre las medidas sugeridas mencionó una reducción del 20% al 30% en el presupuesto de inversión pública, estimado en cerca de $us 4.000 millones, lo que podría generar ahorros de entre $us 800 millones y $us 1.200 millones.
Asimismo, propuso recortes en gastos operativos del Gobierno —como alquileres, vehículos, telefonía y viajes— que suman alrededor de $us 271 millones anuales, además de una reducción en adquisiciones de bienes e insumos, presupuestadas en aproximadamente $us 900 millones. También planteó revisar el financiamiento a empresas estatales, que alcanza cerca de $us 1.600 millones al año, y el presupuesto del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem).
Dunn señaló que, sumando estos ajustes, el Estado podría superar los $us 3.000 millones de ahorro sin recurrir inicialmente a despidos masivos. No obstante, agregó que una reducción del 20% al 30% en la planilla estatal —ya sea mediante rebajas salariales o eliminación de funciones duplicadas— podría generar ahorros cercanos a $us 2.000 millones adicionales.

En su evaluación, no aplicar estos recortes tendría un mayor costo social debido al impacto de la inflación. Indicó que actualmente la inflación ronda el 20% anual y que algunos alimentos han registrado incrementos de entre 30% y 100%. Advirtió que, si en 2026 la inflación se mantiene en dos dígitos —como han proyectado otros economistas— el efecto acumulativo podría duplicar los precios en un periodo de cinco años.
Sobre el manejo fiscal, Dunn afirmó que los superávits registrados a comienzos de año son habituales y no reflejan necesariamente la situación estructural de las finanzas públicas. Recordó que el propio Gobierno proyecta un déficit fiscal cercano al 8% del PIB para fin de año, equivalente a más de $us 3.000 millones.
Finalmente, sostuvo que el éxito de la política económica hacia 2026 se medirá principalmente por la capacidad de reducir la inflación a un solo dígito en el corto plazo.
Fuente:
Entrevista realizada por Tuffí Aré a Jaime Dunn en el marco de un foro económico en Santa Cruz.
