En las calles de Santa Cruz y Cochabamba, más de 50 mujeres recorren la ciudad cada día llevando pedidos y sosteniendo hogares, estudios y proyectos personales. En un rubro históricamente asociado a hombres, han decidido abrirse camino demostrando que la responsabilidad y la capacidad no tienen género. Para muchas, el servicio de reparto representa una alternativa concreta para generar ingresos de manera flexible y organizar su tiempo según sus propias necesidades.

Pamela Ayanome, odontóloga de profesión, encontró en la actividad de reparto una manera de afrontar una etapa económica difícil y continuar aportando a su hogar. La posibilidad de conectarse según su disponibilidad ha sido un factor clave para reorganizar su rutina y asumir sus responsabilidades sin descuidar a su familia. “Es agradable y puedo organizarme. Me permite aportar a mi hogar y cubrir responsabilidades como la educación de mis hijas y los gastos básicos”, explica.
Para Pamela, esta experiencia también significó reafirmar su determinación personal y proyectarse hacia el futuro con mayor seguridad. “Quiero seguir esforzándome y mejorar cada día para tener una ganancia mejor”, señala. Como ella, muchas mujeres han descubierto en esta actividad una manera de fortalecer su independencia económica y sostener las necesidades de sus hogares.
Vilma Ordóñez también encontró en el servicio de reparto una alternativa para generar ingresos tras interrumpir sus estudios por dificultades económicas. Señala que esta actividad le ha permitido cubrir sus necesidades y proyectarse con mayor estabilidad hacia el futuro.
En Cochabamba, Helen Hurtado, ingeniera en telecomunicaciones y madre de dos hijos, comenzó a realizar entregas tras dejar su anterior ocupación. Mientras continúa capacitándose, esta actividad le ha permitido mantener estabilidad y cubrir los gastos familiares. “La flexibilidad de horarios me permite organizarme para estar presente en la vida de mis hijos y cubrir sus necesidades. Los ingresos son más estables”, afirma.

Helen también señala que “ya son muchas mujeres realizando esta actividad en Cochabamba”, reflejando un cambio frente a la percepción tradicional del rubro. “Las mujeres tenemos la misma capacidad física y mental que los hombres para brindar este servicio”, añade.
Además de organizar sus horarios familiares y enfrentar el tránsito en horas pico o cambios de clima, muchas de ellas equilibran múltiples responsabilidades en su día a día. Estos desafíos forman parte de una rutina que asumen con organización y constancia.
Pamela también se refiere a los prejuicios que aún persisten en este ámbito y señala que durante mucho tiempo se cuestionó la capacidad de las mujeres para desempeñarse en el rubro. Por otro lado Dania Lopez mencionó que con el tiempo en Santa Cruz, las mujeres repartidoras fueron incrementando, “seguramente al ver que nosotras trabajamos normalmente animó a varias de las colegas a ingresar, este es un trabajo que lo puede hacer tanto mujeres como hombres sin problema”

Detrás de cada pedido hay historias de esfuerzo cotidiano y trayectorias diversas que desafían estereotipos. En el marco del Día Internacional de la Mujer, Yango Comida reconoce el compromiso y la resiliencia de las mujeres que brindan el servicio de reparto a través de la plataforma en Bolivia. Porque en cada recorrido no solo se entrega un pedido, también se construyen oportunidades.
