El ministro Oscar Mario Justiniano explicó que el Gobierno mantiene reuniones con distintos sectores productivos para evaluar los daños ocasionados por el conflicto y diseñar estrategias de recuperación. Según indicó, una de las principales preocupaciones es la afectación a las cadenas productivas, cuyos efectos comenzarán a reflejarse en los próximos meses.
“La economía está quedando seriamente dañada”, afirmó.
La autoridad señaló que la magnitud del problema va más allá de las pérdidas monetarias. En el sector avícola, por ejemplo, explicó que millones de pollitos bebé no pudieron ser trasladados a las granjas debido a las restricciones en las carreteras, lo que reducirá la producción disponible para abastecer el mercado en los siguientes ciclos.
“Eso significa que vamos a tener menos alimentos disponibles”, sostuvo.
Según el ministro, una situación similar se registra en otras actividades productivas como la lechería, la porcicultura, la producción de frutas, verduras y tubérculos. En varios casos, los productos no lograron llegar a los mercados y terminaron perdiéndose en los campos o durante el transporte.
Justiniano advirtió que este escenario ya no solo representa un problema económico para los productores, sino también un desafío para la seguridad alimentaria del país.
Las afectaciones también alcanzan a las micro y pequeñas empresas. El Ministerio estima que alrededor de 250.000 fuentes de trabajo podrían verse comprometidas como consecuencia de la paralización de actividades económicas y la reducción de ingresos en distintos sectores.
La autoridad explicó que muchas unidades productivas de pequeña escala utilizaron sus recursos de operación para afrontar los efectos de la crisis, debido a que no pudieron comercializar sus productos con normalidad.
“Han terminado comiéndose su capital operativo porque literalmente su mercadería no podía llevarla a los distintos mercados de venta”, señaló.
El impacto, agregó, varía según las características productivas de cada región. Mientras departamentos como Santa Cruz, Cochabamba y Chuquisaca enfrentan dificultades asociadas a la producción y abastecimiento nacional, en otras zonas las afectaciones se concentran en el comercio, los servicios y los pequeños emprendimientos.
Frente a este panorama, el Gobierno trabaja en mecanismos destinados a facilitar la recuperación de las actividades productivas una vez concluido el conflicto.
Justiniano informó que se encuentra en proceso de implementación un fideicomiso de 2.500 millones de bolivianos destinado a reponer capital operativo y otorgar financiamiento adaptado a las necesidades de distintos sectores.
La propuesta contempla periodos de devolución que podrían extenderse entre seis meses y un año, dependiendo del ciclo productivo de cada actividad. El objetivo es que productores y emprendedores dispongan de recursos para reiniciar operaciones antes de comenzar el pago de los créditos.
El ministro explicó que las condiciones serán diferenciadas según el tipo de producción, considerando que actividades como la avicultura, la lechería o la porcicultura tienen dinámicas distintas a cultivos agrícolas de ciclo anual.
Pese a las medidas de apoyo en evaluación, la autoridad reconoció que la recuperación será gradual y que parte de los daños ocasionados durante las semanas de bloqueo no podrá revertirse completamente.
“La recuperación va a ser extremadamente compleja”, afirmó.
Justiniano señaló que, además de los sectores productivos, el desafío alcanzará a restaurantes, hoteles, hostales, microempresas y otros emprendimientos afectados por la caída de la actividad económica y la reducción de la demanda.


