Monseñor Leigue llama a las autoridades a gobernar con sabiduría y pensar en el bien común
El arzobispo pidió a las autoridades gobernar con sabiduría, diálogo sincero y priorizar el bien común sobre intereses personales.
El arzobispo de Santa Cruz utilizó el ejemplo del rey Salomón para pedir a quienes ejercen responsabilidades que actúen con discernimiento, diálogo sincero y pensando en el bienestar de todos.
Durante la homilía de este domingo, Monseñor René Leigue envió un mensaje que trascendió el ámbito religioso y apuntó a la realidad que atraviesa Bolivia. Al reflexionar sobre el pasaje bíblico del rey Salomón, el arzobispo de Santa Cruz exhortó a las autoridades a ejercer el poder con sabiduría, evitar los intereses personales y buscar siempre el bien común.
Table Of Content
- El arzobispo de Santa Cruz utilizó el ejemplo del rey Salomón para pedir a quienes ejercen responsabilidades que actúen con discernimiento, diálogo sincero y pensando en el bienestar de todos.
- El ejemplo de Salomón para quienes ejercen el poder
- “El poder no es para hacer daño”
- Llamado al diálogo sincero
- La crisis actual y el bien común
- Jesús, el verdadero tesoro
- Un mensaje para toda la sociedad
Su reflexión se produjo en un contexto marcado por conflictos sociales, dificultades en el sistema de salud y una creciente polarización política, temas a los que hizo referencia durante su mensaje.
El ejemplo de Salomón para quienes ejercen el poder
Monseñor Leigue recordó el episodio bíblico en el que Dios ofrece a Salomón concederle cualquier petición. En lugar de pedir riqueza, poder o una larga vida, el rey solicita “un corazón comprensivo” para gobernar a su pueblo y discernir entre el bien y el mal.
Para el arzobispo, ese pasaje representa un ejemplo vigente para todas las personas que asumen responsabilidades, especialmente las autoridades.
“Qué importante sería que nuestras autoridades pidieran un corazón comprensivo y la sabiduría necesaria para guiar correctamente a la población”, expresó durante la homilía.
“El poder no es para hacer daño”
Uno de los momentos más contundentes del mensaje llegó cuando reflexionó sobre la forma en que algunas personas ejercen el poder.
Monseñor Leigue advirtió que existen quienes asumen cargos de autoridad para imponer sus decisiones, silenciar opiniones diferentes o incluso buscar revancha contra otros.
“Hay algunas personas que asumen el poder como tal para arrasar con todo, para hacer daño a todos”, afirmó, al señalar que esa actitud se aleja completamente del ejemplo presentado en las Escrituras.
En contraste, sostuvo que la verdadera autoridad debe entenderse como un servicio y no como un privilegio para imponerse sobre los demás.
Llamado al diálogo sincero
El arzobispo también se refirió a la importancia del diálogo para resolver los conflictos que enfrenta el país.
Sin mencionar casos o autoridades específicas, señaló que muchas veces se habla de consensos, pero estos no siempre responden a una verdadera intención de buscar soluciones.
“Se busca dialogar, se busca consenso, pero a veces ese diálogo y ese consenso no es sincero”, manifestó.
Según explicó, las decisiones solo pueden conducir al bien cuando están guiadas por valores, honestidad y un compromiso real con toda la sociedad.
La crisis actual y el bien común
Durante la homilía, Monseñor Leigue hizo referencia a los problemas que atraviesa Santa Cruz, especialmente la situación del sistema de salud, y cuestionó que algunos sectores prioricen únicamente sus propios intereses.
“Queremos el bien para nosotros, ¿y el bien de los demás qué?”, preguntó, al insistir en que las decisiones deben orientarse siempre hacia el bienestar colectivo.
Añadió que tanto las autoridades como los ciudadanos tienen la responsabilidad de actuar pensando en toda la comunidad y no únicamente en beneficios particulares.
Jesús, el verdadero tesoro
La primera parte de la homilía estuvo centrada en el Evangelio del día, donde Jesús compara el Reino de Dios con un tesoro escondido.
Monseñor Leigue explicó que ese tesoro representa a Cristo y animó a los fieles a buscarlo y convertirlo en el centro de sus vidas, por encima de los bienes materiales.
Asimismo, señaló que la fe no debe limitarse a palabras, sino traducirse en acciones coherentes y en una vivencia cotidiana de los valores cristianos.
Un mensaje para toda la sociedad
Al concluir su reflexión, el arzobispo pidió que el ejemplo de Salomón inspire no solo a quienes ejercen cargos públicos, sino también a padres de familia, dirigentes y cualquier persona con responsabilidades.
Su llamado fue a actuar con sabiduría, honestidad y discernimiento, buscando siempre el bien común como base para enfrentar los desafíos que vive el país.


