Bolivia avanzó este miércoles en el proceso para acceder a un programa de financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), luego de que las autoridades nacionales y el equipo técnico del organismo alcanzaran un acuerdo a nivel del personal técnico para implementar un Servicio Ampliado del FMI (SAF) por 36 meses, con un monto aproximado de $us 1.900 millones.
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El entendimiento todavía deberá ser aprobado por el Directorio Ejecutivo del FMI y está sujeto al cumplimiento de las acciones previas acordadas entre ambas partes.
A través de un comunicado, el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas señaló que el acuerdo constituye un nuevo respaldo internacional al programa de reconstrucción económica impulsado por el Gobierno y destacó que busca recuperar la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales, reducir las vulnerabilidades fiscales y externas, fortalecer la protección social y generar condiciones para un crecimiento sostenible.
Financiamiento adicional
Además del financiamiento previsto en el marco del SAF, el FMI informó que el programa podría abrir la puerta a nuevos recursos de organismos multilaterales.
“Se espera que el programa respaldado por el FMI ayude a catalizar financiamiento adicional del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros socios para el desarrollo, contribuyendo a un paquete de financiamiento más amplio de al menos $us 5.000 millones durante el período del programa”, señaló Joana Pereira, jefa de la misión del FMI para Bolivia.
El organismo precisó que las negociaciones se desarrollaron entre mayo y julio de este año en Bolivia y Washington, D.C., y concluyeron con un acuerdo técnico sobre el programa de reformas económicas diseñado por el Gobierno.
Según el FMI, el programa está orientado a restablecer la estabilidad macroeconómica mediante una estrategia que combina consolidación fiscal, fortalecimiento de las reservas internacionales y reformas estructurales.
Entre las medidas previstas figuran el fortalecimiento de las finanzas públicas mediante una mayor eficiencia del gasto y mejoras en la administración de los ingresos; la ampliación y mejor focalización de las redes de protección social; la modernización de los marcos monetario y cambiario; y acciones para reforzar la supervisión del sistema financiero.
El programa también incorpora iniciativas para mejorar la competitividad, fortalecer la gobernanza y la transparencia, optimizar la inversión pública y promover un entorno más favorable para la inversión privada.
El diagnóstico del organismo
En su evaluación, el FMI sostuvo que Bolivia enfrentó en los últimos años una combinación de déficits fiscales persistentes, menor producción de hidrocarburos, caída de las reservas internacionales, aumento de la inflación y distorsiones en los mercados cambiario y de productos.
“Bolivia ha enfrentado importantes desafíos macroeconómicos en los últimos años (…). El nuevo gobierno ha puesto en marcha un plan de reformas para abordar estos desafíos y restablecer la estabilidad macroeconómica”, afirmó Joana Pereira, jefa de la misión del FMI para Bolivia.
Añadió que el programa busca respaldar esos esfuerzos, fortalecer la resiliencia económica y contribuir a una trayectoria de crecimiento sostenible con generación de empleo.
La posición del Gobierno
En su comunicado, el Ministerio de Economía afirmó que el acuerdo respalda el programa económico diseñado por las autoridades bolivianas y sostuvo que permitirá fortalecer el acceso a financiamiento internacional para consolidar la recuperación económica.
La cartera de Estado indicó además que el programa contempla medidas para fortalecer las finanzas públicas, consolidar las redes de protección social, modernizar el marco monetario y financiero, mejorar la competitividad y reforzar la transparencia e institucionalidad.


