La música, los aplausos y las sonrisas marcaron una jornada en la que la edad dejó de ser un número para convertirse en una historia compartida. En el Centro del Adulto Mayor y Personas con Discapacidad del Distrito Municipal 1, la celebración por su día reunió a hombres y mujeres que llegaron para encontrarse, participar y recordar que todavía tienen mucho por aportar.
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La jornada tuvo reinas, premios, invitados especiales y actividades preparadas durante varias semanas. Pero detrás de la celebración había un propósito que iba más allá de un día en el calendario: generar espacios donde las personas adultas mayores puedan sentirse acompañadas y parte activa de la sociedad.
Una reina para contagiar alegría
Entre las protagonistas estuvo Lenny Castedo Flores, representante de la Asociación Iluminar y elegida reina del adulto mayor. Con una sonrisa que se mantuvo durante la jornada, contó que llegó a la celebración con una intención clara: compartir su alegría con quienes la rodeaban.
“Esta alegría la traje desde mi casa para contagiar a todas las personas que estamos acá, tanto las damas como los caballeros”, relató.
Para Lenny, la celebración tiene un significado que va más allá del reconocimiento recibido. Su manera de nombrar a quienes atraviesan esta etapa de la vida resume el espíritu con el que participó en la actividad: “no somos viejos, somos los jóvenes del ayer”.
Desde esa mirada, la experiencia acumulada durante los años no representa una etapa de retiro de la vida social. Por el contrario, considera que cada persona conserva talentos, cualidades y conocimientos que pueden ser compartidos con las nuevas generaciones.
“En esta edad no somos personas que no servimos. Podemos aportar, orientar y manifestar también a la juventud esa alegría que sale del corazón”, afirmó.
Su historia también está marcada por experiencias que rompen con la idea de que la edad limita las posibilidades. Entre sus recuerdos guarda una participación en una Escuela de Zamba durante el carnaval de Brasil, una experiencia que conserva en una vestimenta especial que llevó consigo.
Un día que empieza mucho antes y continúa después
Para Natalia Jiménez Suárez, coordinadora del Centro del Adulto Mayor y Personas con Discapacidad del Distrito Municipal 1, la celebración fue el resultado de una organización que involucró a distintas personas y actividades.
La jornada contó además con la presencia de la directora María Cristina Vizcarra, quien ofreció unas palabras durante la mañana, y de un sacerdote de la parroquia. De esta manera, el encuentro combinó reconocimientos, participación y acompañamiento.
Para Jiménez, el verdadero desafío consiste en que ese acompañamiento no se limite a una fecha conmemorativa.
“Estamos tratando de hacer actividades. ¿Para qué? Para que los mismos adultos mayores se sientan útiles, no se sientan abandonados”, señaló.

Sentirse parte
Mientras Lenny habla de alegría, experiencia y talento, desde el centro se plantea una tarea cotidiana: construir espacios donde esas palabras puedan convertirse en acciones.
Para Jiménez, reconocer a las personas adultas mayores implica también evitar que queden al margen de la vida comunitaria. “Que sepan que vale mucho para la sociedad, que no es solamente ambas a su edad y lo dejamos a un lado”, manifestó.


