La UPB incorpora a Óscar Serrate para fortalecer su agenda de innovación y desarrollo
“El país está cambiando más rápido de lo que creemos”, señaló Serrate.
La Universidad Privada Boliviana (UPB) incorporó al exembajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Óscar Serrate, como director nacional de Desarrollo e Innovación y asesor principal del Rectorado, en el marco de una estrategia orientada a vincular la formación académica con proyectos de desarrollo e innovación.
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En entrevista exclusiva con Asuntos Centrales, el rector de la UPB, Oscar Molina Tejerina, destacó la trayectoria académica y profesional de Serrate, así como su experiencia en proyectos estratégicos vinculados al desarrollo de Santa Cruz y Bolivia.
“Me siento muy feliz de que una persona que está tan alineada con ese propósito de la UPB, que es ayudar a construir esos lazos y ayudar a construir las nuevas relaciones para el desarrollo de nuestro país, se una a nuestro equipo”, afirmó Molina.
Serrate cuenta con formación en ingeniería en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, y en la Universidad de São Paulo, además de procesos de formación en Estados Unidos y Francia. Su trayectoria profesional incluye participación en proyectos como el aeropuerto de Viru Viru, Saguapac, represas, carreteras de integración regional y el gasoducto a Brasil, además de su experiencia diplomática.
Educación e innovación como motores del desarrollo
Durante la entrevista, Serrate planteó que Bolivia atraviesa cambios que requieren una mayor articulación entre regiones, sectores y generaciones. En ese escenario, sostuvo que la academia puede contribuir a generar proyectos y conectar capacidades nacionales con oportunidades de cooperación internacional.
“El país está cambiando más rápido de lo que creemos”, señaló Serrate, al remarcar la necesidad de avanzar hacia una mayor integración entre los nueve departamentos y de reemplazar una cultura centrada en bloqueos y marchas por iniciativas concretas.
Para el exdiplomático, las universidades tienen un papel central en ese proceso porque forman a los profesionales que deberán enfrentar los desafíos económicos, tecnológicos y sociales del país. También destacó la posibilidad de establecer vínculos entre instituciones bolivianas y centros académicos internacionales para desarrollar proyectos aplicables a las necesidades nacionales.
Molina coincidió en que la educación constituye uno de los principales componentes del desarrollo y señaló que la UPB busca combinar infraestructura, estudiantes, programas académicos y docentes para fortalecer su modelo educativo.
Según explicó, la universidad destina más de Bs 45 millones al año a becas para estudiantes destacados y trabaja en la actualización de sus programas ante transformaciones como la inteligencia artificial.
“El mundo está cambiando muy rápido”, afirmó Molina, y sostuvo que las nuevas habilidades vinculadas con inteligencia artificial, automatización y digitalización deben incorporarse a la formación universitaria y a los procesos productivos.
La inteligencia artificial y el desafío de cerrar brechas
Uno de los puntos abordados fue el riesgo de que la nueva revolución tecnológica amplíe las diferencias entre países y empresas con distintas capacidades de adaptación.
Molina explicó que Bolivia tiene el desafío de incorporar rápidamente tecnologías emergentes para evitar que aumenten las brechas existentes. En su criterio, la competitividad empresarial estará cada vez más relacionada con la capacidad de integrar inteligencia artificial, automatización y digitalización en sus procesos.
Serrate, por su parte, sostuvo que la velocidad de los cambios tecnológicos permite actualmente acceder casi de manera simultánea a conocimientos desarrollados en otros países, una situación que, a su juicio, reduce las barreras que anteriormente enfrentaban los estudiantes y profesionales bolivianos.
“Ahora la primera materia que están dando en Harvard nos llega aquí el mismo día”, expresó Serrate, al referirse a la velocidad con la que circula actualmente el conocimiento.
Un modelo universitario centrado en la calidad
La UPB también defendió un modelo de formación que prioriza grupos reducidos frente a la masificación. Molina explicó que cada campus tiene un límite de hasta 2.000 estudiantes, debido a la necesidad de mantener una relación adecuada entre docentes, infraestructura, tecnología y estudiantes.
El ingreso a la universidad contempla un proceso de admisión que incluye una prueba de aptitud académica, antecedentes de actividades extracurriculares, cartas de referencia y un ensayo, además de considerar las necesidades económicas de los postulantes.
La institución también pone énfasis en la investigación. Molina informó que actualmente cuenta con más de 17 centros de investigación y que sus docentes con grado doctoral disponen de condiciones para desarrollar nuevos conocimientos.
Asimismo, señaló que la universidad ya superó las 200 publicaciones científicas indexadas, dentro de una estrategia que busca fortalecer la producción académica y su conexión con redes internacionales.
Cooperación internacional y fuga de talento
La internacionalización fue otro de los ejes de la conversación. Molina destacó los vínculos de la UPB con instituciones extranjeras y mencionó, entre otros, el trabajo con la London School of Economics como asesor académico de uno de sus programas internacionales.
Serrate consideró que este tipo de conexiones permite que Bolivia participe en proyectos y redes de alcance internacional sin que sus profesionales deban necesariamente salir del país para acceder a oportunidades de alto nivel.
En ese contexto, Molina señaló que la generación de oportunidades dentro de Bolivia es determinante para reducir la fuga de talento. Afirmó que una de las condiciones para que los jóvenes decidan permanecer en el país es encontrar espacios donde puedan desarrollar proyectos, trabajar y construir sus propios emprendimientos.
“La única forma en la cual vamos a impedir que nuestras nuevas generaciones salgan del país es generando oportunidades”, sostuvo Molina.
El rector recordó además que la UPB nació con el propósito de contribuir a evitar la fuga de cerebros mediante una oferta de formación de calidad dentro de Bolivia.
Investigación para conectar educación y desarrollo
Para Serrate, el principal desafío de la oferta universitaria no está únicamente en transmitir información, sino en formar profesionales capaces de aplicar conocimientos y responder a las necesidades de su entorno.
“La gran diferencia es entre información y formación”, afirmó Serrate, al plantear que la educación superior debe incorporar valores, pensamiento crítico y capacidad para generar soluciones.
Como ejemplo de esa visión, mencionó el retorno a Santa Cruz de su hijo, quien, según relató, estudió y trabajó durante años en Estados Unidos antes de regresar para desarrollar su actividad profesional en la ciudad.
Serrate sostuvo que la construcción de mejores instituciones también requiere espacios donde las nuevas generaciones puedan reflexionar, desarrollar proyectos y aportar soluciones, y ubicó a la universidad como uno de esos ámbitos.
La apuesta de la UPB hacia los próximos años
En el marco de sus 34 años de trayectoria, Molina señaló que la universidad busca ampliar su aporte al país mediante una mayor calidad académica, investigación e innovación.
“La mejor carta de presentación de la UPB son nuestros graduados”, afirmó el rector, al destacar la participación de sus egresados en empresas, cargos ejecutivos y espacios académicos dentro y fuera de Bolivia.
Molina agregó que la institución tiene como meta avanzar hacia una universidad de clase mundial y consideró que la incorporación de profesionales con experiencia académica y de gestión, como Serrate, contribuirá a ese objetivo.
Serrate cerró su intervención destacando la necesidad de mantener una visión de largo plazo y de fortalecer la inversión en capital humano como parte de la construcción del futuro del país.


