El exministro de Defensa del gobierno de Jeanine Áñez, Fernando López, negó haber tenido responsabilidad operativa en las acciones militares desarrolladas durante la crisis de noviembre de 2019 y aseguró que las decisiones correspondían al Alto Mando de las Fuerzas Armadas.
Table Of Content
- López niega una orden de fuerza letal en Senkata
- Afirma que no había un interlocutor para el diálogo
- “Yo no di la orden”
- López niega ser aliado de Arturo Murillo
- Reconoce un exabrupto durante su gestión
- Niega haber recibido dinero por la compra de gases
- López afirma que hubo una comisión cobrada por Murillo y su entorno
- Dice que el proceso de compra demuestra su inocencia
En la segunda parte de una entrevista exclusiva en Asuntos Centrales, López sostuvo que como ministro podía coordinar y recibir información, pero no emitir órdenes operativas a las unidades militares.
“Las decisiones del Alto Mando, quedaban en el Alto Mando”, afirmó. Según explicó, las órdenes de operaciones eran generadas por el entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Sergio Orellana.
López niega una orden de fuerza letal en Senkata
Al referirse específicamente a los hechos de Senkata, López aseguró que nunca ordenó el uso de fuerza letal y negó que las Fuerzas Armadas hubieran disparado contra los manifestantes.
“No hubo disparos de las Fuerzas Armadas”, sostuvo, al señalar que esa versión se basaba en los partes que recibió del Alto Mando y en documentos forenses que, según dijo, habría revisado posteriormente.
López relató que durante una de sus visitas a Senkata recibió información sobre el riesgo de una eventual explosión en el lugar, debido a la presencia de instalaciones vinculadas al suministro de gas.
Según su versión, militares destinados a custodiar el polvorín le advirtieron sobre las consecuencias que tendría una explosión y la posibilidad de que provocara un elevado número de víctimas.
El exministro aseguró además que preguntó expresamente al comandante militar qué ocurriría si las instalaciones fueran tomadas y recibió como respuesta que los efectivos permanecerían en el lugar ante la posibilidad de que una explosión afectara a todos.
Afirma que no había un interlocutor para el diálogo
López sostuvo que, durante los conflictos de noviembre de 2019, su instrucción a las Fuerzas Armadas fue priorizar el diálogo.
Recordó que uno de sus primeros mensajes como ministro estuvo dirigido a los militares y que les pidió buscar a los dirigentes e intentar establecer conversaciones.
Sin embargo, afirmó que en Senkata no existía un interlocutor válido con quien negociar. Según su relato, los informes que recibía advertían sobre la presencia de personas armadas con dinamita y otros elementos.
Ante la pregunta sobre quién disparó durante los hechos de Senkata, López atribuyó los disparos a supuestos grupos armados vinculados con las FARC y el ELN, una afirmación que presentó como parte de su versión de los acontecimientos.
El exministro aseguró que durante un eventual juicio de responsabilidades responderá por las decisiones que correspondan y presentará las pruebas que tenga disponibles.
“Yo no di la orden”
López rechazó asumir responsabilidad personal por las muertes registradas durante los conflictos de 2019.
“Yo no di la orden porque voy a ser responsable de lo que no tengo nada que ver”, afirmó.
Consultado sobre si pediría perdón a las familias de las víctimas, sostuvo que las muertes de ciudadanos bolivianos le afectaron, pero insistió en que no considera que él o las Fuerzas Armadas sean responsables de esos fallecimientos.
También cuestionó los informes internacionales que calificaron los hechos de Senkata y Sacaba como masacres y expresó críticas contra organismos de derechos humanos.
López niega ser aliado de Arturo Murillo
Respecto a su relación con Arturo Murillo, entonces ministro de Gobierno, López negó que ambos fueran aliados y descartó que Murillo hubiera tenido influencia sobre las Fuerzas Armadas.
“Jamás”, respondió al ser consultado sobre una eventual incidencia de Murillo en la institución militar.
Explicó que ambos ministerios debían coordinar durante la crisis de 2019, debido a la necesidad de que la Policía y las Fuerzas Armadas trabajaran de manera conjunta.
López reconoció, sin embargo, que tuvo varias discusiones con Murillo. Una de ellas se produjo cuando, según su relato, el entonces ministro de Gobierno planteó atacar a personas que se encontraban en los cerros de Cochabamba.
“Obviamente le negué la idea”, afirmó López, quien explicó que, junto al Alto Mando policial y militar, se decidió no ejecutar una acción de ese tipo y continuar buscando una salida mediante el diálogo.
Reconoce un exabrupto durante su gestión
Consultado sobre la imagen de dureza que compartía con Murillo, López sostuvo que decidió “ser y parecer un ministro de Defensa” y defendió la necesidad de actuar con firmeza en determinadas circunstancias.
Aseguró que durante la emergencia por la pandemia de COVID-19 distribuyó ayuda sin considerar la afiliación política de las personas beneficiarias.
“No me interesa el partido. Tienen hambre, no tienen comida, y se les va a dar”, relató.
No obstante, reconoció haber tenido un exabrupto durante una visita a una localidad del oriente boliviano. Explicó que sus palabras fueron interpretadas como una amenaza contra un mototaxista, aunque sostuvo que esa no fue su intención.
“Ahí sí me excedí”, reconoció.
Según su relato, posteriormente habló con el ciudadano y le pidió disculpas públicamente.
Niega haber recibido dinero por la compra de gases
Uno de los momentos centrales de la entrevista estuvo relacionado con el proceso por la compra de gases lacrimógenos durante el gobierno de Áñez.
López negó haber recibido dinero por esa operación y sostuvo que tampoco obtuvo beneficios ningún integrante de su equipo.
“Yo no robé, yo no tomé ningún peso”, afirmó.
El exministro aseguró que sus cuentas personales y empresariales fueron revisadas y que, según su versión, no existe evidencia que demuestre que recibió recursos provenientes de la operación.
También afirmó que el proceso de compra se realizó por un monto inferior al precio histórico de esos productos.
“Nosotros trabajamos la compra sobre la base de 120 mil bolivianos más abajo”, sostuvo.
López afirma que hubo una comisión cobrada por Murillo y su entorno
Al ser consultado sobre si existió sobreprecio, López respondió que no, pero hizo una distinción respecto al daño económico investigado en el caso.
“No hubo sobreprecio y daño económico, hubo daño económico, porque de ese precio hubo una comisión que la cobró Murillo y compañía”, afirmó.
López sostuvo que esa comisión estaría documentada en el proceso judicial y aclaró que no estaba emitiendo un juicio personal, sino refiriéndose, según dijo, a elementos que forman parte de la investigación y de declaraciones incorporadas al proceso.
También aseguró que desconocía a la empresa proveedora de los gases y que nunca tuvo contacto con su representante.
Respecto a la participación de Murillo, señaló que no intervino directamente, pero afirmó que integrantes de su equipo, entre ellos el jefe de gabinete y el director administrativo, trabajaron en la operación.
Dice que el proceso de compra demuestra su inocencia
López señaló que uno de los documentos que considera más relevantes para demostrar su inocencia es el expediente generado durante el proceso de adquisición.
Según explicó, ese documento contiene cuadros y antecedentes que, desde su perspectiva, permiten establecer que no existió sobreprecio y que tampoco se demostró que él hubiera recibido dinero.
“¿Cómo te dicen vos sos ladrón, si no te comprueban que hurtaste?”, cuestionó.
El exministro también sostuvo que no pudo ejercer una defensa adecuada en Bolivia debido a las dificultades que, según su versión, enfrentaron sus abogados para acceder a la documentación de los procesos judiciales en su contra.


