René Leigue alerta sobre la violencia y las muertes: “¿Quiénes somos nosotros para quitar la vida de otro?”
Durante su homilía, el arzobispo de Santa Cruz advirtió sobre la violencia y la pérdida de respeto por la vida. Cuestionó las conductas que contradicen la fe y llamó a recuperar el respeto al...
El arzobispo de Santa Cruz llamó a recuperar el respeto por la vida y cuestionó las conductas que contradicen los valores de la fe. Durante su homilía, también pidió reflexionar sobre el trato hacia las personas más vulnerables.
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El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, expresó su preocupación por la violencia y las muertes en la sociedad, y llamó a recuperar el respeto por la vida y por los demás. Durante su homilía, cuestionó las conductas que, en su criterio, reflejan una contradicción entre la fe que profesan las personas y la manera en que actúan.
“¿Quién somos nosotros para quitar la vida de otro?”, planteó el religioso al referirse a la violencia que, según señaló, se manifiesta en distintos ámbitos de la sociedad.
En su reflexión, Leigue sostuvo que el respeto a Dios debe estar acompañado por el respeto al prójimo. A partir del Evangelio, explicó que el amor al otro no puede limitarse a las palabras o a las prácticas religiosas, sino que debe expresarse en el comportamiento cotidiano.
Leigue cuestiona la violencia y la falta de respeto por la vida
En el tramo final de su homilía, el arzobispo hizo referencia a una sociedad marcada por situaciones de violencia y muerte.
“Estamos en medio de una sociedad tan complicada, tan violenta, muerte por aquí, por allá”, manifestó.
A partir de esa observación, planteó que la sociedad podría estar olvidando el valor del respeto a la vida de los demás. Su mensaje estuvo centrado en la responsabilidad individual y en la necesidad de revisar las propias acciones.
El religioso llamó a reflexionar sobre las actitudes que contribuyen a los conflictos y al daño hacia otras personas. También sostuvo que la fe debe traducirse en una conducta coherente con el respeto y el cuidado del prójimo.
Leigue no identificó casos específicos de violencia ni atribuyó su reflexión a un hecho particular. Su planteamiento se enmarcó en una exhortación pastoral sobre la convivencia y la responsabilidad personal.
La fe debe reflejarse en el trato hacia los demás
Durante la homilía, el arzobispo tomó como referencia el mandamiento de amar a Dios y al prójimo para explicar que ambas dimensiones no pueden separarse.
“Si realmente somos personas de fe, personas creyentes”, planteó, antes de invitar a revisar cómo se expresa esa creencia en la relación con otras personas.
Leigue cuestionó la contradicción entre declararse creyente y mantener comportamientos que perjudican a los demás. En su reflexión, mencionó actitudes como los insultos, el rencor, la envidia y hablar mal de otras personas.
También sostuvo que el respeto es una forma concreta de expresar el amor al prójimo. Bajo esa perspectiva, llamó a evitar aquello que uno mismo no quisiera recibir de los demás.
El mensaje apuntó a la responsabilidad individual como parte de la convivencia social. Para el arzobispo, la coherencia entre las creencias y las acciones cotidianas es un elemento central para construir relaciones basadas en el respeto.
Un llamado a proteger a las personas vulnerables
La reflexión también incluyó una referencia a las personas que atraviesan situaciones de pobreza, exclusión o maltrato.
Al comentar un pasaje del libro del Éxodo, Leigue recordó la obligación de no oprimir ni maltratar a los extranjeros, huérfanos y viudas. Destacó que el sufrimiento de quienes se encuentran en condiciones de vulnerabilidad también debe interpelar a la sociedad.
“Todo ese clamor de las personas que sufren, que son maltratadas”, señaló al referirse a las situaciones que afectan a quienes enfrentan mayores dificultades.
El arzobispo vinculó este mensaje con la responsabilidad de actuar frente al sufrimiento ajeno, en lugar de limitarse a las prácticas religiosas.
Su reflexión amplió así el llamado al respeto por la vida hacia el trato cotidiano que reciben las personas vulnerables.


