El debate sobre los bloqueos volvió a la agenda pública y legislativa en Bolivia, impulsado por propuestas que buscan tipificar de manera más específica estas medidas de presión social. Sin embargo, especialistas y legisladores recuerdan que el Código Penal ya sanciona conductas vinculadas a la obstrucción de vías y la afectación de servicios públicos.
La normativa vigente incluye delitos relacionados con la seguridad común, que pueden aplicarse cuando se impide la circulación, se pone en riesgo a la población o se interrumpe el funcionamiento de servicios esenciales. Estas disposiciones permiten sanciones penales sin necesidad de una ley específica contra los bloqueos.
Pese a ello, en la Asamblea Legislativa se analizan proyectos que plantean un marco legal diferenciado, con el argumento de que se requiere mayor claridad jurídica y herramientas más directas para enfrentar este tipo de acciones. Parte del debate gira en torno a si estas propuestas fortalecen el orden público o si pueden restringir el derecho a la protesta.
En este contexto, algunos legisladores propusieron que cualquier nueva norma sea sometida a referéndum, con el objetivo de que sea la ciudadanía la que defina si corresponde aprobar una ley adicional, considerando que ya existen sanciones penales en la legislación actual.
El tema también genera reacciones en sectores sociales y sindicales, que advierten sobre el riesgo de criminalizar la protesta, mientras otros actores sostienen que los bloqueos generan impactos económicos, afectan la provisión de servicios y vulneran derechos de terceros.
Por ahora, las iniciativas continúan en fase de análisis y no existe una definición sobre su tratamiento final, mientras el debate se mantiene abierto entre la suficiencia del marco legal vigente y la conveniencia de una nueva regulación con respaldo ciudadano.
