Durante una entrevista en Asuntos Centrales, Jorge Santistevan explicó que la detención de Sebastián Marset fue el resultado de un proceso de inteligencia y cooperación internacional que fue estrechando el cerco sobre el narcotraficante hasta dejarlo sin margen de escape.
Según explicó, el operativo no fue casual ni improvisado. Señaló que el Gobierno boliviano ya había asumido compromisos internacionales en la lucha contra el narcotráfico, especialmente con Estados Unidos, lo que derivó en una mayor coordinación con agencias internacionales. En ese contexto, indicó que la Administración para el Control de Drogas (DEA) habría contribuido al proceso de inteligencia que permitió identificar la ubicación de Marset.
Santistevan recordó que días antes de la captura, el ministro del Interior de Paraguay anunció públicamente que las autoridades sabían dónde se encontraba el narcotraficante. A su criterio, ese anuncio formaba parte de una estrategia para presionar y aislar al líder criminal. “Ese cerco se fue cerrando para que psicológicamente Marset ya no tenga escapatoria”, explicó.
El abogado sostuvo que, aunque Marset fue detenido, la organización criminal no desaparece con la captura de su líder. En estructuras del crimen organizado, explicó, siempre existe una previsión de reemplazo para garantizar la continuidad del negocio. En ese escenario, consideró altamente probable que el sustituto provenga del PCC, organización con la que Marset mantenía vínculos operativos en Bolivia.
“Lo más probable es que el sustituto venga del PCC porque era el grupo más fuerte y grande que tenían como aliados en el país”, afirmó. Según su estimación, en Bolivia habría alrededor de 250 miembros activos vinculados a esa organización criminal, lo que incrementa la posibilidad de que uno de ellos intente asumir el liderazgo.
Santistevan señaló que la sucesión dentro de la red criminal podría darse de forma relativamente ordenada si no surgen disputas internas, debido a la magnitud del negocio que manejaba la organización. Sin embargo, también advirtió que no se puede descartar un escenario de enfrentamientos entre facciones que busquen controlar el negocio del narcotráfico.
En ese contexto, explicó que en organizaciones de este tipo el liderazgo no necesariamente lo asume el colaborador más cercano al antiguo jefe, sino quien demuestra mayor capacidad de control y fuerza dentro de la estructura criminal. “No es el más amigo de Marset el que toma la cabeza, sino el más fuerte”, señaló.
Respecto al operativo que permitió la captura, Santistevan consideró que fue ejecutado con un alto nivel de planificación y cautela. Según explicó, las fuerzas policiales cercaron la vivienda y realizaron advertencias antes de proceder a la detención, con el objetivo de evitar un enfrentamiento armado.
Indicó que, pese a que Marset contaba con armas y municiones de guerra, no las utilizó durante la intervención. En su criterio, el narcotraficante entendió que no tenía posibilidades de escapar y optó por rendirse para evitar un enfrentamiento que pudiera provocar muertes tanto entre sus escoltas como entre los efectivos policiales.
El abogado también sostuvo que el éxito del operativo pudo haber sido facilitado por una filtración interna dentro del círculo de confianza de Marset. Según su análisis, el narcotraficante contaba con un sistema propio de inteligencia que le permitía conocer movimientos policiales, por lo que consideró probable que alguien cercano haya revelado el lugar donde se encontraba.
A su juicio, esa información permitió ejecutar intervenciones simultáneas en diferentes propiedades vinculadas a la organización, lo que redujo significativamente la posibilidad de fuga.

Santistevan advirtió además que, tras la captura, es probable que miembros de la organización intenten mover rápidamente documentos, armas y dinero en efectivo para evitar que sean incautados durante las investigaciones. Por ello, recomendó reforzar las labores de inteligencia y establecer un gabinete permanente que coordine la investigación sobre la estructura criminal.
En esa línea, señaló que las autoridades deberían asegurar y vigilar las casas de seguridad utilizadas por la organización, ya que es habitual que miembros del grupo regresen posteriormente a esos lugares para recuperar bienes o información relevante.
También indicó que gran parte de las inversiones vinculadas a Marset no estarían registradas a su nombre, ya que el narcotraficante utilizaba intermediarios o “palos blancos” para adquirir propiedades y mover recursos económicos. En ese sentido, consideró que el análisis de computadoras, teléfonos y redes sociales incautadas podría revelar vínculos con personas y estructuras que colaboraban con la organización.
Finalmente, Santistevan advirtió que la violencia que podría generarse tras la captura del líder criminal podría ser “más selectiva”, debido a que quienes aspiren a controlar la organización buscarán demostrar poder dentro de la estructura delictiva. En su criterio, el desafío principal ahora es avanzar en la desarticulación financiera y logística del grupo para evitar que la red criminal se reorganice y continúe operando.
Fuente
Entrevista al abogado y militar en servicio pasivo Jorge Santistevan en el programa conducido por el periodista Tuffí Aré.

