La presidencia de Rodrigo Paz no solo ha perdido popularidad y legitimidad de gestión, sino que “gobierna” en medio de un fenómeno técnico específico: la merma de la base parlamentaria de sustentación del Órgano Ejecutivo. Con la posición del jefe de Unidad Nacional y la actitud cuasi-opositora del ministro de la presidencia, ahora el gobierno carece de mayoría propia o de una coalición estable en el Órgano Legislativo para aprobar su agenda (leyes, presupuesto, nombramientos, reformas).
Si esta situación se prolonga, esta crisis de gobernabilidad (capacidad para procesar sus decisiones) escalará, de forma inevitable, a una crisis de gobierno , donde lo que estará en cuestión será la continuidad del gabinete o del mismo presidente Paz.
Por ahora tenemos: un gobierno dividido (ministros enfrentados y presidente sin habla con colaboradores específicos); parálisis legislativa ; gobierno por decreto y fragmentación política gubernamental.
Bolivia ya vive un proceso de CRISIS PERMANENTE , aunque equivocadamente se hable de procesos de crisis aislados e inconexos.


