Adornos metálicos, panes, muñecos de estilo amigurumi, cuadros pirograbados en madera y camisetas serigrafiadas son algunos de los productos que elaboran los jóvenes de ‘Qalauma’, un centro de reinserción social juvenil en Bolivia que busca darles opciones para cuando recuperen su libertad.
‘Qalauma’, o ‘la gota que labra la piedra’ en aimara, se sitúa en el municipio andino de Viacha, a unos 30 kilómetros de la ciudad de La Paz y a poco más de 3.900 metros de altitud, y es gestionado por la Dirección General de Régimen Penitenciario.
El centro acoge a jóvenes en conflicto con la ley de hasta 28 años de edad y, dentro del apoyo para su reinserción social, les ofrece distintas opciones para aprender metal mecánica, panadería, serigrafía, marroquinería, agricultura, costura y la elaboración de diversas artesanías, entre otros conocimientos.
“Existe producción de esculturas, artesanías, carpintería, ropa, se hace repostería, se hace pan, unos 3.000 panes todos los días, y se hace mucha producción en cuanto a muebles y también tenemos carpas en las cuales tenemos animalitos y hay vegetales también”, explicó a EFE el director departamental de Régimen Penitenciario de La Paz, el mayor de policía Brayan López.
Esta semana, los jóvenes hicieron una muestra de estos talentos en el patio del centro, con una pequeña feria y también un concurso de ‘freestyle’, pues ‘Qalauma también apuesta por el arte y los ritmos urbanos para que los jóvenes puedan expresarse y facilitar así su rehabilitación.
Al inaugurar ese evento, López anunció la ‘Feria de la Productividad’, en la que todos los recintos penitenciarios de La Paz, incluido ‘Qalauma’, mostrarán su producción con motivo de la Alasita, la fiesta patrimonial boliviana de la abundancia y los deseos en miniatura que inicia este 24 de enero.
El director explicó que a través de estas iniciativas se busca mostrar cómo se trabaja para la reinserción de los internos, además de darles “instrumentos” para que, “cuando se encuentren en libertad, puedan adaptarse con mucha más facilidad a la sociedad”.
Creatividad y esperanza
Entre los objetos expuestos en ‘Qalauma’ hubo barcos, casas y automóviles hechos de madera, billeteras y accesorios de cuero, chaquetas, abrigos y gorros, además de adornos de metal, como un X-wing, una de las naves del mundo de ‘Star Wars’, y soportes para botellas de vino y teléfonos móviles.
Otros jóvenes elaboraron unos divertidos gallos de tela y pequeños muñecos de fieltro de Jack, el protagonista de la ‘Pesadilla antes de Navidad’ de Tim Burton, además de llaveros de distintos materiales con figuras como los hongos verdes y rojos del videojuego Mario Bros.
También hay muñecos del Hombre Araña, Snoopy, gatos y ratones, entre otros, tejidos al estilo de los amigurumi japoneses, que son figuras pequeñas y medianas de ganchillo, camisetas y pañuelos serigrafiados y cuadros hechos en madera con técnicas de pirograbado.
Ronald es un interno que lleva tres años en ‘Qalauma’ y durante el evento contó que aprendió pirograbado y dibujo en el centro, donde ahora puede “compartir este talento” con sus compañeros, “para que puedan tener una ocupación para que les pueda servir como terapia y ser personas más tranquilas”.
“Eso es lo que quiero compartir con ustedes, que puedan conocer este centro de ‘Qalauma’, que hay jóvenes que tienen mucho talento, que realmente quieren reinsertarse a la sociedad”, sostuvo el joven, quien espera continuar con el arte pirograbado cuando recupere su libertad.
Las ferias de la productividad comenzaron en la víspera en el recinto de Patacamaya, también en el Altiplano; continuarán este viernes en el Centro de Orientación Femenina (COF) de Miraflores en La Paz, y este sábado, cuando inicie la Alasita, será el turno del penal de San Pedro, en el centro histórico de la ciudad sede del Gobierno.
López explicó que próximamente esperan contar con un espacio en el aeropuerto internacional de El Alto, que sirve a La Paz, para exponer y vender los productos elaborados por los privados de libertad.
