Dirk Schilling, presidente del directorio de Droguería INTI, no recorre el museo como un ejecutivo. Lo hace como alguien que creció dentro de la empresa.
Cada objeto tiene una historia personal. Cada máquina, un recuerdo.
“Cada foto me recuerda a mis abuelos, a mis padres, a mis tíos. Hay mucha historia detrás”, afirma.
El Museo Histórico INTI, inaugurado por los 90 años de la empresa, no es solo un archivo empresarial. Para Schilling, es también un espacio cargado de memoria familiar.
Una empresa que también es historia familiar
La historia de INTI no se entiende sin la familia.
Schilling recuerda especialmente a su hermano, quien dirigió la empresa y falleció durante la pandemia. Su ausencia también forma parte del recorrido del museo.
“Todo esto está cargado de historia y de emociones para mí”, señala.
Los recuerdos no son abstractos. Tienen forma, olor y lugar. Están en las máquinas, en los espacios de producción y en los objetos que marcaron distintas etapas de la empresa.
De jugar en la fábrica a trabajar en la empresa
La relación de Schilling con INTI comenzó desde niño.
Recuerda, por ejemplo, las máquinas de grageas —utilizadas para recubrir tabletas con azúcar— como parte de su infancia.
“Nos metíamos en el tambor y dábamos vueltas. No era lo más apropiado, pero nos encantaba”, cuenta.

Con el tiempo, esa cercanía se transformó en experiencia laboral. Durante vacaciones trabajó en la planta, incluso en el área de sueros.
Allí vivió una dinámica distinta: la de ser “el hijo del jefe” entre trabajadores con experiencia.
“Me decían ‘doctorcito’ y hacían bromas conmigo. Era parte del aprendizaje”, recuerda.
Orgullo y permanencia en Bolivia
Más allá de la historia personal, Schilling destaca el valor de lo construido.
“Esto me llena de orgullo”, afirma.
Pero también subraya un mensaje más amplio: la posibilidad de desarrollar empresa en Bolivia.
“En este país se puede lograr muchísimo y mantenerse en el mercado por mucho tiempo”, sostiene.
INTI, fundada en 1936, es un ejemplo de esa permanencia. Su crecimiento está ligado a una combinación de visión empresarial, adaptación tecnológica y continuidad familiar.
Un museo que trasciende la empresa
Para Schilling, el museo no solo muestra la historia de INTI. También refleja parte de la historia del país.
“El Mentisan no falta en ningún hogar”, dice, en referencia a uno de los productos más reconocidos de la empresa.

Desde esa perspectiva, el museo funciona como un puente entre lo empresarial y lo cotidiano. Entre la industria y la vida diaria de los bolivianos.
Memoria, empresa y futuro
El Museo Histórico INTI resume 90 años de trayectoria, pero también plantea una idea hacia adelante.
“Creo que este museo puede mostrar lo que se puede lograr con una idea y con una ética de trabajo”, afirma Schilling.
En ese sentido, el espacio no solo conserva el pasado. También proyecta una forma de entender la empresa en Bolivia: con continuidad, identidad y visión de largo plazo.
