El deporte más mediático del mundo ingresa a una nueva etapa en su historia, qué desafíos representa para sus espectadores.
Por Jaime Sirpa Cruz
Rumbo a cumplir 100 años la competencia de selecciones, la Copa de Mundo de 2026, por primera vez estarán 48 países disputando el torneo el próximo mes junio. La vigésima tercera edición será en tres naciones colindantes, las más grandes de Norteamérica: México, Estados Unidos y Canadá.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) organizó por primera vez el evento en 1930, cada cuatro años el título de campeón estaría en juego. Después de 1938, la Segunda Guerra Mundial solo impidió seguir la cronología durante 12 Años. La cuarta edición regresó en 1950, desde aquel momento, su presencia cada cuatro años acompañó a la historia del deporte.
Italia, Argentina, Brasil, Alemania, Uruguay son los nombres de algunas naciones que lograron, en más de una oportunidad consagrarse campeones de la Copa del Mundo. Durante más de un mes el evento será un negocio a escala global.
La primera edición con 13 países invitados al acontecimiento. Desde 1954; 16. En 1982, 24; 1998, 32. En el 2026, como un hecho inédito será el primer Mundial de 48 mejores selecciones. Una evolución de la representatividad de todas las regiones que practican el deporte, un negocio directo para el organizador. Ingresos por derechos de transmisión audiovisual, patrocinadores, venta de entradas y otros ingresos.
La vigésima tercera edición de la Copa del Mundo será con el presupuesto logístico más costoso de la historia, porque implica la organización del evento deportivo en tres países por primera vez. El fanático de cualquier selección que quiera acompañar a su país en el campeonato; tendrá que tener un presupuesto dirigido a transporte, hospedaje, comida, entradas al partido o estar presente en el Fan Fest. Todo tiene un precio. El Mundial es una prueba económica para cualquier bolsillo. Recorrerán la amplia geografía de las tres naciones para disfrutar de las ciudades, escenarios y partidos. El precio dependerá del lugar de procedencia del aficionado. Las entradas a los partidos serán las más caras de todas las ediciones organizadas.
Las naciones con mayor poder adquisitivo, sus ciudadanos tendrán mayor facilidad para acompañar a su selección in situ, pero en el caso de cualquier país de segundo y tercer orden presenciar el evento tendrá un costo a sacrificar en cuanto a préstamos y créditos a pagar en el corto y largo plazo.
“Siempre que se juegue un Mundial, veremos contradicciones, como el valor de lo global y el valor de lo local al mismo tiempo. Miles de aficionados de los cinco continentes se mezclarán en una fiesta de la globalización, pero cada uno con los colores de su país pintados en la cara, en la camiseta, en una bandera”, escribió Jorge Valdano en el libro Fútbol: El juego infinito.
El Campeonato Mundial se juega cada cuatro años y consagra a un nuevo campeón. La representación de todos los continentes del mundo, en un solo torneo, donde puede determinar en un nuevo destino de sus protagonistas o mantenerlos en la cima del mundo a los países en términos deportivos.
Los jugadores, las verdades figuras del torneo, para ellos representa un par de semanas más al exigente calendario de futbol en los diferentes campeonatos. Como lo escribió, Eduardo Galeano, en el libro El fútbol a sol y sombra. “Estos guerreros sin armas ni corazas exorcizan los demonios de la multitud y le confirman la fe: en cada enfrentamiento entre dos equipos”. El rendimiento que exige partidos llenos de goles, esencia pura del juego. Los encuentros sin goles no son especiales para los fanáticos.
El Mundial de Suiza 1954 inició una nueva etapa, fue el primero en ser transmitido, en blanco y negro, en la televisión en directo para Europa. Con el tiempo adquirió una mayor relevancia en el registro de los acontecimientos. Por primera vez, con el avance tecnológico, la transmisión a color fue en el Mundial de México 1970. Que permitió apreciar detalles como el ambiente en las tribunas y los uniformes de las selecciones, algunos de los elementos que no podían distinguirse con claridad en la televisión de blanco y negro.
El juego, es lo más importante, para vender el producto a nivel mundial y lo que pasa en alrededores es parte del espectáculo. Cámaras fotográficas, de trasmisión audiovisual y hasta los celulares forman parte de la promoción del torneo. Ahora será importante la reacción en las diferentes plataformas de las redes sociales. De los medios de comunicación y de los creadores de contenido. La interacción y las métricas estarán a la orden del día, de una gran audiencia mundial que tendrá su atención todo el campeonato. El espectáculo genera atractivo, que causa interés en los millones de personas en diferentes países. Que están dispuestos a prestar su atención por un par de horas por el acontecimiento deportivo.
Aquella atención que requieren los patrocinadores para decidir estar presente en el Mundial, organizado cada cuatro años en diferentes sedes. Desde hace muchas décadas atrás el crecimiento del futbol es compacto alrededor de todos los países, en fanáticos temporales o seguidores fieles al deporte.
El deporte más mediático del mundo aprovechó su facilidad para poder adaptarse a todos los cambios de la sociedad. La industria convirtió a los fanáticos en consumidores de un producto que tiene el poder de vender cualquier artículo que posea los colores y el escudo que los representa. Un deporte que puede concebir otros negocios. Los poderosos que están involucrados, con el interés económico de por medio. El entretenimiento que es un suceso social implica a todos los protagonistas, números vienen y van alrededor del mundo.
Noventa y sus adicionales minutos, un juego que involucra 22 jugadores en el campo, enfrentados temporalmente en dos equipos diferentes, afuera del césped todos se saludan, desean que cada uno de sus colegas no sufra alguna lesión, conscientes que el contacto físico es parte del deporte que practican. Son los nuevos soldados que requieren imponer sus cualidades ante el rival. Necesitan ganar el partido de turno para avanzar a otra instancia, un torneo de prestigio, muy pocos jugadores tienen el privilegio de asistir con sus selecciones. El beneficio económico será repartido entre los involucrados. Todas las naciones anhelan llegar a instancias finales. Solo un país es el campeón.
Naciones acostumbradas a ser protagonistas del campeonato, otros anhelan estar presente cada cierto tiempo, las selecciones que no llegan a clasificar están condenadas a esperar una oportunidad para clasificar a la siguiente edición. Ganar el título de campeón solo (hasta ahora) fue para los países de dos continentes: Europa y América. Cada partido quedará para el testimonio de la competencia, al recuerdo de cada nación y cada aficionado que pudo estar presente o a miles de kilómetros de distancia.
El Mundial cambia de formato, incluirá 104 partidos con 48 selecciones, se jugarán en diferentes sedes, en las tres naciones. Qatar 2022 contó con 64 partidos disputados por 32 equipos. La vigésima tercera edición representa un 60% más de encuentros.
Existirán 12 grupos de cuatro países cada uno, que clasificarán a 16avos de final los dos mejores de cada grupo y los ocho mejores terceros, seguirán con los octavos, cuartos de final, semifinal y la final del certamen. Las selecciones finalistas jugarán 8 partidos.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), propietaria del evento, necesita que el negocio crezca en relación con el anterior Mundial, espera que los ingresos mantengan el ritmo ascendente. Su producto continúe vigente en las nuevas generaciones que cada vez tiene otros productos de entretenimiento; la batalla por mantener la vigencia será más exigente con los tiempos tecnológicos, el rendimiento deportivo y la transmisión audiovisual en las diferentes plataformas donde su producto pueda expandirse.
La historia del torneo más prestigioso de selecciones del mundo comenzó en Uruguay 1930, coronando a su primer campeón que fue el anfitrión. Desde entonces ocho países lograron alzar la Copa del Mundo. Diferentes jugadores y entrenadores lograron escribir su nombre y ser integrantes de aquella experiencia como ganadores, en casi cien años de competencia.
El trofeo vigente desde Alemania 1974, diseñado por el italiano Silvio Gazzaniga, dos atletas elevan sus brazos victoriosos sostienen el mundo. Pesa 5 kilos, mide 36 centímetros, está confeccionada en oro 18 quilates. Reemplazo a la anterior copa, Jules Rimet. La selección ganadora se lleva una réplica bañada en oro.
Los diferentes países pueden llegar como favoritos para ser campeones, pero todo es un enigma, hasta que comienza a jugarse el primer partido. Cada edición deja hechos que ingresan a los registros; con diferentes matices históricos, serán recordados durante las próximas décadas. Un evento de prestigio, una experiencia para los jugadores y aficionados que logran estar en el sitio de los sucesos cada cierto tiempo. A miles de kilómetros de distancia, los fanáticos, cada vez que su país juegue será parte de su identidad que estará presente en aquel torneo.
Todos los implicados en el negocio están dispuestos a emplear todos los recursos logísticos, económicos, humanos y tecnológicos, por la atención y el dinero que concentra el campeonato, un desafío permanente, aquella competencia que se convierte en espectáculo y genera una experiencia para la audiencia.
¿Por qué el aficionado está dispuesto a viajar a un Mundial? Por la experiencia y el sentido de la pertenencia, uno de los principales motores para que el músculo del deporte nunca duerma y la ambición tampoco descanse. De una industria deportiva que genera miles de millones de dólares alrededor del mundo para todos sus actores involucrados.
Jaime Sirpa Cruz es productor y escritor. Autor de Mercancía de jugadores; Chocolatín querido; Crack, cambiaron sus vidas; Gracias Borelli y Los residentes.


