Los bloqueos que afectan al país desde hace más de 40 días están generando dificultades para la producción, las exportaciones y la planificación de inversiones, según afirmó el empresario Carlos Kempff, quien advirtió que varias industrias trabajan por debajo de su capacidad y enfrentan crecientes niveles de incertidumbre.
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Durante una entrevista, Kempff sostuvo que las empresas de distintos rubros se ven obligadas a operar en condiciones adversas debido a las restricciones en las carreteras. Como ejemplo, mencionó el caso de una fábrica de leche de almendras que distribuye sus productos a diferentes departamentos del país y que actualmente mantiene limitada su actividad. “Estamos trabajando en muy malas condiciones, todos los empresarios, microempresarios, fábricas pequeñas”, afirmó.
En el caso de su empresa, explicó que el impacto es aún mayor debido a los compromisos de exportación que mantiene el sector aceitero. Según indicó, la incertidumbre asociada a los mercados internacionales puede ser gestionada mediante herramientas financieras y logísticas, pero aseguró que la situación interna del país dificulta cualquier previsión. “Pero tener el manejo de la incertidumbre, la situación política en Bolivia es imposible”, señaló.
Producción reducida y búsqueda de alternativas
Kempff informó que actualmente su compañía opera con menos de la mitad de su capacidad productiva. De las cuatro plantas con las que cuenta, dos permanecen paralizadas mientras la empresa busca mecanismos para mantener sus operaciones y cumplir con sus compromisos comerciales.
“Nosotros en este momento estamos con un poco menos de la mitad de la producción en funcionamiento, hemos parado dos plantas, tenemos dos plantas funcionando”, indicó.
Ante este escenario, explicó que la empresa incrementó el uso de la Hidrovía Paraguay-Paraná para sostener parte de sus exportaciones y conformó un comité de emergencia que evalúa alternativas logísticas hacia el sur del continente.
Asimismo, planteó la necesidad de impulsar proyectos de infraestructura que permitan a Santa Cruz contar con mayores opciones de conexión hacia Paraguay, Argentina y otros mercados internacionales.
“Si Santa Cruz logra independizarse logísticamente del occidente sería el mayor beneficio que puede tener esta región para poder tener un futuro más promisorio”, manifestó.
Impacto en las inversiones
El empresario señaló que, pese a las dificultades actuales, las compañías continúan ejecutando proyectos de largo plazo. Sin embargo, reconoció que la crisis afecta el flujo de recursos disponibles para nuevas inversiones y obliga a actuar con mayor cautela.
“Nosotros tenemos un plan de inversiones que lo estamos siguiendo, estamos en conversaciones con bancos, con multilaterales”, afirmó.
No obstante, advirtió que uno de los efectos más preocupantes es la pérdida de atractivo para los inversionistas internacionales que observaban oportunidades en sectores como la industria, la agricultura, la minería y el litio.
“Lo que más grave está pasando es que se están ahuyentando inversiones”, sostuvo.
En ese contexto, explicó que los problemas de transitabilidad generan sobrecostos para las empresas exportadoras. Como ejemplo, mencionó que la demora de varias semanas de una embarcación en el puerto de Arica puede representar pérdidas superiores a los dos millones de dólares.
Perspectivas económicas
Respecto al desempeño de la economía, Kempff consideró que la actual coyuntura podría profundizar la desaceleración prevista para este año debido a una menor producción y una reducción de las ventas en diferentes sectores.
Aun así, expresó su expectativa de que continúen las reformas orientadas a atraer inversiones y fortalecer actividades estratégicas como la producción agroindustrial, el sector energético y la minería.
Finalmente, sostuvo que todavía existe la posibilidad de alcanzar acuerdos que permitan generar estabilidad y encarar los desafíos económicos del país.
“Yo todavía tengo la leve esperanza pequeña de que pueda haber un acuerdo político nacional bien estructurado”, afirmó.


