Inteligencia artificial y pensamiento crítico: Claudia Vaca alerta sobre el riesgo de “delegar el pensamiento”
La doctora en Educación y Filosofía presenta su libro Reflexiones Pedagógicas, una obra que analiza cómo la inteligencia artificial, las redes sociales y la sobreestimulación pueden afectar la...
La expansión de la inteligencia artificial está cambiando la forma en que las personas buscan información, estudian, trabajan y toman decisiones. Pero, junto con las ventajas de estas herramientas, también aparece una pregunta cada vez más relevante: ¿qué se pierde cuando delegamos el pensamiento?
Table Of Content
Esa es una de las preguntas centrales que plantea la doctora en Educación y Filosofía Claudia Vaca Flores en su libro Reflexiones Pedagógicas, una obra que propone analizar cómo se está construyendo el conocimiento en una época marcada por la inteligencia artificial, las redes sociales y la sobreabundancia de información.
Durante una entrevista con Desayuno Informado de Asuntos Centrales, Vaca explicó que el libro está dividido en tres capítulos y parte de una reflexión epistemológica: cómo las personas están construyendo conocimiento en un contexto en el que existen cada vez más herramientas capaces de procesar información, resumir textos, elaborar mapas de argumentos y facilitar distintas tareas educativas.
Inteligencia artificial y pensamiento crítico
Vaca señala que actualmente existen asistentes de inteligencia artificial como Gemini y ChatGPT, además de herramientas orientadas al desarrollo del pensamiento crítico que permiten elaborar mapas de razonamiento y de argumentos.
Estas tecnologías pueden facilitar la lectura de textos complejos, apoyar a estudiantes de distintas disciplinas y agilizar incluso la planificación docente y curricular.
Sin embargo, para la autora, el problema no está solamente en la existencia de estas herramientas, sino en cómo las personas las utilizan y qué lugar ocupan en sus procesos de aprendizaje y pensamiento.
“¿Qué se pierde cuando delegamos el pensamiento?” es, precisamente, la pregunta que atraviesa la presentación de su obra.
El desafío, según Vaca, es evitar que la tecnología termine reemplazando procesos que deberían seguir siendo desarrollados por las personas.
La economía de la atención y la sobreestimulación
Uno de los conceptos que aparecen en la reflexión de la autora es la llamada economía de la atención.
Vaca recupera las ideas del economista y premio Nobel Herbert Simon, quien ya había advertido sobre los desafíos que generaría el crecimiento de la información y la tecnología.
En el escenario actual, explica, las personas tienen acceso a una cantidad cada vez mayor de información y a múltiples dispositivos y aplicaciones diseñados para agilizar tareas y ahorrar tiempo.
Pero esa misma abundancia puede generar dispersión.
La dificultad consiste en mantener la atención sobre una tarea, realizarla con precisión y evitar tener que repetir procesos debido a la pérdida de concentración.
Para Vaca, este fenómeno también está relacionado con la capacidad de aprender.
“Aprender es apropiarse y generar un proceso de afianzamiento”, explicó durante la entrevista, al referirse a la manera en que una experiencia o contenido puede incorporarse y asentarse en el conocimiento de una persona.
El aprendizaje no termina en la escuela
Uno de los planteamientos centrales de Reflexiones Pedagógicas es que el aprendizaje no debe entenderse únicamente como un proceso vinculado a la escuela o la universidad.
“Como sociedad tenemos que entender que el aprendizaje no está solamente en espacios escolarizados o universitarios”, sostuvo Vaca.
Desde esa perspectiva, el aprendizaje atraviesa la vida cotidiana. Las personas incorporan conocimientos y experiencias desde que comienzan el día hasta que terminan su jornada.
Por eso, la discusión sobre inteligencia artificial no debería limitarse a las aulas. También involucra a las familias, los espacios laborales y a la sociedad en general.
La autora propone asumir con mayor conciencia el uso de las tecnologías y de las redes sociales, precisamente para evitar que la interacción permanente con dispositivos termine afectando la capacidad de concentración y reflexión.
“No dejarnos secuestrar” cognitivamente
Vaca utiliza el concepto de “secuestro cognitivo” para describir uno de los riesgos que aborda en su libro.
La propuesta no consiste en rechazar la inteligencia artificial. Por el contrario, plantea aprender a convivir con estas herramientas sin renunciar a las capacidades humanas.
La autora considera necesario generar espacios de autorreflexión para que la información recibida pueda convertirse realmente en conocimiento.
En ese sentido, utiliza una comparación cotidiana: el proceso se parece a preparar un café y esperar a que se asiente antes de tomarlo.
La metáfora apunta a la necesidad de darle tiempo al conocimiento para consolidarse, en lugar de pasar rápidamente de una información a otra.
Una reflexión para padres, docentes y estudiantes
El libro está dirigido a toda la ciudadanía, pero plantea herramientas específicas que pueden ser utilizadas en espacios educativos.
Vaca adelantó que incluye ejercicios y propuestas para trabajar en las escuelas y también para que padres y madres puedan reflexionar junto con sus hijos sobre el uso de la inteligencia artificial.
El tercer capítulo aborda además algunas pautas vinculadas con la pedagogía del pensamiento crítico.
La discusión adquiere especial relevancia en un momento en que las herramientas de inteligencia artificial ya forman parte de las actividades cotidianas de estudiantes, docentes y profesionales.
La pregunta, entonces, no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué procesos humanos se deben preservar mientras se incorporan estas tecnologías.
Vaca presentará Reflexiones Pedagógicas este martes en el Centro de la Cultura Plurinacional, a las 19:00. La actividad incluirá una conferencia en la que compartirá reflexiones y herramientas dirigidas especialmente a educadores y padres de familia.
El eje de su propuesta puede resumirse en una idea: utilizar la tecnología como una herramienta para ampliar las capacidades humanas, pero sin entregar a las máquinas aquello que permite a las personas aprender, cuestionar, analizar y construir su propio pensamiento.


