La excanciller Karen Longaric calificó como inédita la situación de la diplomacia boliviana, debido a que, según afirmó, el país lleva ocho meses sin embajadores en varias de sus representaciones en el exterior. La exautoridad sostuvo que esta demora afecta la capacidad de Bolivia para mantener un diálogo efectivo con otros gobiernos y avanzar en una agenda de carácter económico y comercial.
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“En la historia reciente del país nunca se ha visto una situación de esta naturaleza en que las embajadas de Bolivia en todos los países donde tenemos acreditación diplomática estén vacías”, afirmó Longaric en una entrevista.
La excanciller explicó que, en varios casos, las representaciones diplomáticas están a cargo de funcionarios de tercer nivel, lo que, a su criterio, limita la interlocución con las cancillerías de los países receptores.
Una demora que afecta la agenda económica
Longaric cuestionó el argumento de que la reorganización del servicio exterior requiere varios meses y sostuvo que la política exterior debió activarse desde el inicio de la actual administración, particularmente en áreas vinculadas con la economía, el comercio, la cooperación y la atracción de inversión extranjera.
“Modernizar el servicio exterior durante ocho meses me parece una pérdida de tiempo que además va en detrimento de los intereses del Estado”, señaló la excanciller.
La exautoridad consideró que la falta de representantes diplomáticos puede retrasar la apertura de mercados y el fortalecimiento de la cooperación internacional. “Si ocho meses va a tomar el reajuste del personal, imagínese, creo que recién al cabo de tres años vamos a estar abriendo mercados o incrementando la cooperación hacia Bolivia”, afirmó.
Longaric sostuvo que la designación de embajadores debió concretarse durante el primer mes de gobierno y consideró prioritarias las representaciones en países vecinos, además de organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), Naciones Unidas y la Unión Europea.
Pide un cambio en el servicio exterior
La excanciller también cuestionó las declaraciones del actual canciller sobre el costo de los cambios realizados durante su gestión y negó que la renovación del cuerpo diplomático hubiera implicado el gasto señalado.
Longaric afirmó que durante su administración se realizó una reestructuración del servicio exterior y que se incorporó a funcionarios de carrera diplomática, además de mantener vacantes una parte de los cargos para contener el gasto público.
“Reitero, hubo reajuste presupuestario, no hubo en ningún momento el gasto que menciona el señor canciller”, sostuvo Longaric, quien pidió que se respalden públicamente las cifras mencionadas sobre su gestión.
La exautoridad defendió la necesidad de fortalecer la carrera diplomática y señaló que, si volviera a ocupar la Cancillería, una de sus primeras medidas sería cambiar el personal diplomático en el exterior y en el servicio central, además de incorporar funcionarios de carrera en los viceministerios.
La presencia internacional como prioridad
Longaric sostuvo que la política exterior debe traducirse en acciones concretas y no limitarse a discursos o declaraciones. En ese sentido, consideró que la presencia de Bolivia en el mundo requiere una estructura diplomática activa y con representantes acreditados.
“¿Cómo tener presencia en el extranjero sin embajadores o sin encargados de negocios?”, cuestionó la excanciller, al señalar que la presencia del canciller por sí sola no puede cubrir las funciones que corresponden a los representantes diplomáticos.
Para Longaric, la demora en la reorganización del servicio exterior mantiene un escenario que no favorece la concreción de los objetivos internacionales del país, particularmente aquellos vinculados con la cooperación, la inversión y la apertura de oportunidades comerciales.


