Paciente con cáncer dirige carta a Evo Morales y cuestiona su gestión en salud y crisis actual
La periodista y paciente con cáncer, Mónica Oblitas, difundió una carta dirigida al expresidente Evo Morales, en la que cuestiona su gestión de casi dos décadas en el país y lo interpela sobre la...
La periodista y paciente con cáncer, Mónica Oblitas, difundió una carta dirigida al expresidente Evo Morales, en la que cuestiona su gestión de casi dos décadas en el país y lo interpela sobre la situación del sistema de salud, especialmente en la atención del cáncer en mujeres.
En el texto, Oblitas se presenta como “la misma paciente que hace unos días le escribió al presidente Rodrigo Paz” y afirma ser “una mujer boliviana con cáncer”, enfocando su mensaje en la situación de las mujeres en Bolivia y el acceso a la atención médica.
La periodista sostiene que Bolivia ocupa el penúltimo lugar en prevención del cáncer de cuello uterino en América Latina y plantea que esta enfermedad “se puede prevenir con información y acceso médico”. En ese marco, cuestiona el manejo del sistema de salud durante los años de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), señalando: “Nunca le interesó mucho el tema de la salud. No tenemos hospitales, pero nos llenó de canchas de fútbol que, vaya paradoja, están vacías”.
Oblitas afirma que los resultados en materia sanitaria son consecuencia de “20 años de gobierno del MAS” y sostiene que ese periodo fue suficiente para transformar el sistema de salud, especialmente para las mujeres más vulnerables. Sin embargo, asegura que ocurrió lo contrario.
En su carta también interpela al exmandatario: “¿Con qué autoridad moral habla en nombre de las mujeres?”, además de cuestionar su rol político actual y las acusaciones en su contra.
La comunicadora vincula su mensaje con la actual coyuntura de bloqueos en el país y menciona que existen fallecidos durante la crisis. En ese contexto, hace referencia a dos pacientes oncológicas fallecidas, una niña de 12 años y una joven de 24, señalando que ambas necesitaban atención médica especializada en La Paz.
Según el contenido difundido, ambas personas habrían quedado atrapadas por las restricciones de circulación, lo que impidió su acceso oportuno a tratamiento.
Oblitas sostiene que el país atraviesa una crisis recurrente marcada por bloqueos y afirma que el expresidente tiene responsabilidad en el contexto político actual. En su reflexión personal, compara el cáncer con procesos de deterioro estructural, señalando que ciertas dinámicas “terminan poniendo en riesgo la supervivencia de todo el cuerpo”.
Asimismo, plantea que durante su gestión “acumuló un poder que ninguna democracia sana debería concentrar en una sola persona” y acusa una falta de respuesta a problemas estructurales del sistema de salud.
CARTA:
Señor Evo Morales:
Le escribe la misma paciente que hace unos días le escribió al presidente Rodrigo Paz. Una mujer boliviana con cáncer.
Precisamente quiero hablarle de las mujeres.
Me imagino que sabe que Bolivia ocupa el penúltimo lugar en prevención del cáncer de cuello uterino de América Latina. O quizá no. Quizá tampoco sabe que ese es un cáncer que se puede prevenir con información y acceso médico.
No me extraña que no lo sepa.
Nunca le interesó mucho el tema de la salud. No tenemos hospitales, pero nos llenó de canchas de fútbol que, vaya paradoja, están vacías.
¿Sabe qué?
Ese fúnebre penúltimo puesto es resultado de 20 años de gobierno del MAS.
Usted gobernó el país durante casi dos décadas.
¡20 años!
Tiempo suficiente para transformar radicalmente la realidad sanitaria de las mujeres más vulnerables de Bolivia, la mayoría de las cuales votaron por usted.
Tiempo suficiente para garantizar acceso a prevención, educación y diagnóstico oportuno.
Tiempo suficiente para evitar que miles de madres murieran dejando hijos huérfanos.
Y sin embargo ocurrió exactamente lo contrario.
Hoy Bolivia exhibe cifras vergonzosas que ningún gobierno debería aceptar.
Usted dice defender a las mujeres más vulnerables, pero las dejó solas frente a enfermedades que podían prevenirse.
Dejó intactas las condiciones que condenaban a las más pobres a enfermar y morir antes.
Y usted decía defender a las mujeres indígenas, a sus “hermanas”.
Pero sus “hermanas” siguieron teniendo menos oportunidades de acceso a la salud que el resto de la población.
Y ahora pretende volver a hablar en nombre de todas ellas.
¿Con qué autoridad moral habla en nombre de las mujeres?
¿Con qué autoridad moral habla en nombre del pueblo un hombre que gobernó casi veinte años sin resolver problemas básicos que siguen costando vidas?
¿Alguien que enfrenta acusaciones gravísimas relacionadas con una menor de edad?
¿Alguien con una orden de aprehensión vigente?
Hoy el país vuelve a sufrir bloqueos.
Vuelve a contar muertos.
Ya son más de quince personas fallecidas en una crisis que jamás debió llegar a este punto.
Y entre esas muertes hay dos que deberían avergonzarlo especialmente.
La niña de 12 años.
La otra joven de 24.
Las dos eran pacientes oncológicas.
Las dos necesitaban llegar a La Paz para recibir tratamiento.
Las dos vivían lejos del único lugar donde podían acceder a la atención que necesitaban, porque en sus lugares de origen no existe ese tratamiento.
Las dos forman parte del mismo pueblo en cuyo nombre usted dice hablar.
De las mismas personas a las que usted dice defender.
De las mismas vidas que hoy quedan atrapadas por los bloqueos que usted promueve.
Vuelve a ver enfermos atrapados lejos de hospitales y tratamientos.
Vuelve a sufrir bloqueos, cercos y amenazas.
Y otra vez usted aparece en el centro de la crisis.
Como si once millones de personas fueran menos importantes que su necesidad de volver al poder.
Sé lo que hace un cáncer.
Sé cómo invade espacios que no le pertenecen.
Sé cómo consume recursos que deberían servir para mantener vivo al resto del organismo.
Sé cómo termina poniendo en riesgo la supervivencia de todo el cuerpo.
Y mientras observo lo que ocurre en Bolivia me resulta imposible no reconocer ciertas similitudes.
Porque durante demasiado tiempo usted ocupó espacios que no le pertenecían.
Acumuló un poder que ninguna democracia sana debería concentrar en una sola persona.
Y hoy parece dispuesto a seguir dañando al país antes que aceptar que su tiempo político terminó.
Hay algo particularmente cruel en todo esto.
Usted les ha fallado a las mujeres bolivianas dos veces.
Primero les falló construyendo un sistema incapaz de protegerlas de enfermedades prevenibles y tratables.
Y ahora vuelve a fallarles promoviendo acciones que les impiden acceder a la atención médica que todavía necesitan.
Es una doble condena para ellas.
Y una responsabilidad directa para usted.
¿Sabe, don Evo?
El cáncer no suspende su avance porque haya bloqueos.
Las metástasis no hacen una pausa porque alguien quiera volver al poder.
Las células tumorales no negocian.
Tengo cáncer.
Y sé que hay enfermedades que, si se detectan a tiempo, pueden tratarse.
Bolivia tuvo veinte años para detectarlo a usted.
Y no lo hizo.
Hoy el país entero está pagando las consecuencias.
Atentamente,
Una paciente con cáncer estadio IV


