- El pedido fue realizado este miércoles por el senador José Manuel Ormachea en la sesión de la Cámara de Senadores.
- Hace dos semanas este medio de comunicación publicó una profunda investigación sobre el riesgo de etnocidio que enfrentan los ese ejjas y la responsabilidad del Estado boliviano.
- Los ese ejjas de Eyiyoquibo desde hace dos décadas piden tierras al Estado, pero el INRA ha priorizado las solicitudes de campesinos e interculturales.
El senador José Manuel Ormachea pidió al ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, emitir un informe sobre la situación que enfrentan los ese ejjas de Eyiyoquibo, un pueblo indígena de reciente contacto que vive en un reducto de ocho hectáreas en el municipio de San Buenaventura, a las orillas del río Beni y a 481 kilómetros de la sede del Gobierno de Bolivia, en La Paz.
Ormachea, que también es el presidente de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos e Interculturalidad de la Cámara de Senadores, efectuó la petición de informe este miércoles, en la 52° Sesión Ordinaria de la Cámara de Senadores.
El legislador pide al ministro de la Presidencia que, a través de los viceministerios de Autonomías y Justicia Indígena, remita un informe detallado sobre las condiciones de vida los ese ejjas de Eyiyoquibo, con relación al hacinamiento severo, pobreza extrema y exposición al mercurio por la minería ilegal, entre otros puntos.

Esta solicitud se realiza dos semanas después de que este medio de comunicación publicara una profunda investigación sobre la situación de alta vulnerabilidad a la que se enfrenta esta fracción del Pueblo Indígena Ese Ejja, que vive en condiciones de alta vulnerabilidad y que desde hace dos décadas peregrina porque el Estado boliviano le dote un pedazo de su territorio ancestral y poder salir del hacinamiento en que vive.
La investigación periodística desnudó cómo el Estado boliviano ha relegado el pedido de los ese ejjas y priorizó los intereses de las organizaciones sociales afines con el Movimiento Al Socialismo (MAS), partido político que gobernó Bolivia desde 2006 hasta 2025, con Evo Morales y Luis Arce a la cabeza.
El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), entre 2013 y 2019, entregó a campesinos e interculturales al menos 42 resoluciones de asentamiento para que creen nuevas comunidades en el área de influencia de los ese ejjas.
Las tierras adjudicadas a estas organizaciones sociales —ubicadas entre los municipios de Rurrenabaque, San Borja y Reyes— alcanzan una superficie total de 81.048 hectáreas, equivalentes a 810,48 kilómetros cuadrados. Se trata de una superficie ligeramente mayor que la de la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, que tiene 778.19 kilómetros cuadrados.

Los ese ejjas de Eyiyoquibo y el Estado boliviano, como David contra Goliat
Ese pueblo indígena que a finales de la década de los 90 tomó contacto con el mundo globalizado —en condiciones de total desventaja por no hablar fluidamente el español, no saber leer ni escribir— ha tenido que enfrentarse a la burocracia estatal y peregrinar por la atención de los gobiernos de turno.
Los líderes de Eyiyoquibo le dijeron a nuestro equipo periodístico que en 2009 visualizaron una luz de esperanza cuando el Viceministerio de Tierras y el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) identificaron 20.000 hectáreas para entregarles. A ellos les tomó cuatro años reunir los requisitos para ingresar su solicitud de dotación, pero el INRA no les respondió sino hasta 2001 y les dijo que ya no quedaban tierras fiscales disponibles de dotación en las orillas de los ríos amazónicos. Y ni hablar de las 20.000 hectáreas prometidas.
El INRA les dio dos resoluciones de asentamientos, una en 2021 y otra en 2025. Ambas en medio del monte, lejos de los ríos y una de ellas con problemas de avasallamiento de tierras.
“No queremos conflictos, no queremos enfrentarnos con nuestros hermanos campesinos, somos un pueblo tranquilo. Lo que sí queremos es un territorio cerca del río”, le dijo Wilson Tórrez, líder ese ejja, a nuestro equipo de investigación.
REPORTAJE DE INVESTIGACIÓN | Confinados y sin territorio: el Estado boliviano empuja a los indígenas ese ejjas de Eyiyoquibo al etnocidio
