El fabricante alemán de artículos deportivos Puma perdió 643,6 millones de euros en 2025, frente al beneficio de 280,7 millones de euros en 2024, tras la caída de las ventas y registrar gastos extraordinarios, y no va a repartir dividendos.
Puma informó este jueves de que las ventas bajaron el pasado ejercicio hasta 7.296 millones de euros, un 13,1 % menos que en 2024.
Los tipos de cambio del peso argentino, del dólar y de la lira turca tuvieron un efecto negativo en la facturación.
Asimismo, Puma tuvo que hacer frente a los costes del programa de reestructuración de su nuevo consejero delegado, Arthur Hoeld, y a depreciaciones, que fueron contabilizadas sobre todo en el cuarto trimestre.
“El 2025 fue un año de reinicio. Nuestro objetivo es establecer a Puma como una de las tres primeras marcas deportivas del mundo, crecer de nuevo más que el promedio del sector y lograr beneficios sanos a medio plazo”, dijo Hoeld.
Las acciones de Puma subían un 2,7 %, hasta 23,22 euros, a medio día en el índice de empresas medianas MDAX de la Bolsa de Fráncfort.
Puma, que afronta una débil demanda de sus productos deportivos, se va a concentrar en modalidades deportivas como el fútbol y el atletismo, va a ofrecer menos productos y va a expandir el negocio directo con sus clientes.
También quiere reducir inventarios, cerrar tiendas que no son rentables y recortar empleos.
Puma, en la que la china Anta Sports ha adquirido recientemente un 29 % de las acciones, sufrió el año pasado una pérdida operativa de 357,2 millones de euros (beneficio de 548,7 millones de euros en 2024).
Por ello ha decidido que no repartirá dividendos entre los accionistas (repartió un dividendo de 0,61 euros por acción por el año 2024).
Puma considera que el 2026 será un año de transición y que logrará beneficio de nuevo en 2027.
En 2026 pronostica una caída de la facturación de una cifra porcentual de un dígito baja o media y una pérdida operativa entre 50 y 150 millones de euros.
