Llegó por segunda vez a La Paz. Lo hizo la mañana del 8 de noviembre para participar en la transmisión del mando y juramento del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. En el histórico acto, el Jefe de Estado boliviano destacó de manera especial la presencia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, y la de su comitiva oficial, la segunda más numerosa de las más de 50 delegaciones gubernamentales que visitaron en esa fecha al país.
El mismo día, Paz y Peña sostuvieron una reunión bilateral. En la tarde, el mandatario paraguayo se encontró también por separado con el empresario Samuel Doria Medina, en uno de los pisos más altos del edificio Green Tower, en la zona Sur de la ciudad, donde, después, sostuvo esta entrevista exclusiva, antes de cerrar su breve visita a Bolivia.
“Todavía tengo una deuda pendiente, que es la de visitar a Santa Cruz y a otras ciudades de Bolivia, pero estoy muy feliz de estar en este momento histórico para Bolivia”, dijo el ilustre visitante, cuya cercanía política con el nuevo gobierno nacional es incuestionable.
“Escuchar al presidente Paz es como escuchar al presidente Sebastián Peña”, remarcó uno de los altos miembros de la comitiva paraguaya, entre los que se encontraban el canciller y otros dos ministros de Estado.
—Presidente Santiago Peña, ¿cuáles son los resultados de la reunión bilateral que tuvieron con el presidente Rodrigo Paz?
—Habíamos tenido una primera conversación con el presidente Paz la noche que ganó. Le transmití mis felicitaciones y la predisposición del Paraguay de poder trabajar juntos. Él tiene muchos amigos en común en Paraguay. Fue a la universidad con muchos paraguayos, siempre se ha expresado con mucho cariño. La verdad que me he emocionado con el saludo que tuvo en el acto de su posesión, cuando empezó a mencionar a cada uno de los presidentes. Parecía que se había olvidado de Paraguay y dijo ‘no, no, esperen, esperen, porque Paraguay tiene un lugar especial’. Marcó la relación con Paraguay y, realmente, fue muy emocionante.
Tuve el mismo día de la posesión una reunión con él y reafirmamos nuestro compromiso de trabajar juntos. Nuestra historia es una historia riquísima de adversidad, en algunos momentos, con capítulos como el de la Guerra del Chaco, pero hoy estamos muy hermanados.
Hoy estamos con un deseo ferviente de trabajar juntos, de hacernos fuertes en aquello que puede ser una adversidad común, como es la mediterraneidad, pero que sabemos que en los tiempos que vivimos no hay desafío grande que no se pueda resolver. Realmente, me ha emocionado mucho al estar presente en un día histórico para Bolivia y tengo muchas ganas de trabajar con el gobierno del presidente Paz.
—Presidente, en esta reunión hablaron de algunos proyectos de interés común. ¿Cuáles?
—Para nosotros, la integración es fundamental. Como ustedes saben, Bolivia está desde hace tiempo en el proceso de adhesión plena al Mercosur; está todavía con algunos trámites pendientes, con algunas aprobaciones que tienen que pasar por el Congreso. Desde Paraguay estamos a disposición.
En unos días más, nosotros asumimos la Presidencia pro tempore del Mercosur y le ofrecimos toda nuestra colaboración para acelerar el proceso.
La integración física también es fundamental. La hidrovía Paraguay-Paraná es nuestro nexo hacia el mundo exterior. Estamos realmente muy entusiasmados con que este proyecto, que desarrolla Paraguay, pueda también ayudar a Bolivia a integrarse y tener una salida al mar como lo tenemos nosotros por la hidrovía.
También tenemos un interés común en un Corredor Bioceánico. Nosotros estamos muy avanzados. Tenemos ya un centro integrado en el Chaco paraguayo. Creemos que esto puede acelerarse muchísimo más todavía. Nos interesa que Bolivia pueda desarrollar su salida por la hidrovía de manera independiente, a través de Puerto Busch. Ahí hay proyectos de larga data y estamos realmente con mucho entusiasmo.
—¿Usted cree que se puede hacer realidad pronto el corredor Bioceánico?
—Yo no tengo dudas de que se puede hacer. Nosotros estamos con las obras ya encaminadas. Son más de 1.000 kilómetros que Paraguay está construyendo desde Puerto Murtinho, en el límite con Brasil, y esto va llegando hasta la frontera que tenemos con la provincia de Salta, en Argentina, ya muy cerca del límite con Bolivia. Esto va a generar un corredor de integración muy importante.
—En cuanto a la balanza comercial bilateral, Presidente, ¿cómo cree usted que se puede desarrollar más? ¿Qué negocios pueden hacer con Bolivia y viceversa?
—En los últimos años, muchos empresarios de Bolivia vieron a Paraguay como una alternativa. Nosotros creemos que, más allá de la adversidad que le tocó al empresario boliviano por algunas circunstancias que ocurrieron aquí, eso también ayudó a integrarnos, a que nos conozcan un poco más. También nosotros conocimos muchísimo más. Hay empresarios paraguayos que han estado en Bolivia, a lo largo de los últimos casi 20 años, desarrollando negocios en la industria de las ferrovías y la logística. Creo que hoy estamos en un momento en el que podemos profundizar esa integración y, por supuesto, mostrando la experiencia que ha tenido Paraguay en los últimos años, con la reducción de los impuestos y el aumento de la formalización, que han sido también para nosotros la salida, el progreso y el desarrollo. Con esto han mejorado los indicadores económicos y sociales.
—El propio Vicepresidente de Bolivia ha mencionado en un foro con empresarios en Santa Cruz el modelo impositivo de Paraguay. ¿Qué se puede aplicar en Bolivia?
—Se puede aplicar todo. Paraguay vivía 20 años atrás en una situación muy similar a la que vive hoy Bolivia. Es decir, de una altísima informalidad, una presión sobre el tipo de cambio, un difícil acceso a divisas internacionales. Hicimos una serie de reformas como la reducción de impuestos, la liberalización del tipo de cambio, un banco central independiente, y una política monetaria a largo plazo, con metas de inflación. Estos cambios permitieron que la inversión venga y en los últimos años hemos vivido realmente un progreso muy importante. Sin embargo, todavía es poco con lo que nosotros creemos que va a venir.
—¿Han logrado realmente generar mayores ingresos con este modelo?
—Muchísimo. Los ingresos, las recaudaciones han aumentado cinco veces desde que bajamos los impuestos. La inversión ha aumentado. Este año, la economía va a crecer cerca del 6%; el año pasado creció por encima del 4% y el año anterior, por encima del 5%. O sea, realmente, es una economía que crece de manera saludable, con un sector público pequeño, que está concentrado en la defensa de la seguridad, en la educación, en la salud, y que deja al sector privado el protagonismo en el crecimiento y el desarrollo. El presidente Rodrigo Paz habla de una apertura hacia el mundo, eso es lo que está haciendo Paraguay con mucho éxito.
—¿Cuál ha sido la clave de Paraguay para conseguir inversiones extranjeras?
—Yo creo que hay que animarse. En este proceso, muchas veces los gobiernos tienen temores. Siempre hay una cierta incertidumbre, pero creo que Paraguay hoy puede mostrar en estos 15 o 20 años un camino que pueda ayudar a Bolivia a emprender este tipo de reformas: la reducción de los impuestos y la facilitación de hacer negocios. Bolivia es un país que tiene una abundancia de recursos naturales, recursos mineros enormes y el litio es uno de ellos.
Creo que Bolivia tiene un enorme potencial. Desde Paraguay vemos que si a Bolivia le va bien, a Paraguay le va a ir bien, y si a Paraguay le va bien, a Bolivia también le va a ir bien.
—Uno de los problemas mayores de Bolivia es la crisis energética. Se escucha que Paraguay ha ayudado, al menos en esta etapa de emergencia, con combustible para nuestro país. ¿Se puede desarrollar la integración energética?
—Totalmente. Hay muchísimo por hacer ahí. Nosotros estamos listos para colaborar. Desde el momento en que el presidente Rodrigo Paz fue electo nos pusimos a disposición. Una parte de los camiones cisternas está viniendo de Paraguay; así que todo nuestro apoyo.
Más allá de eso, también Paraguay está desarrollando una red energética. Nosotros tenemos un excedente de energía eléctrica muy importante, gracias a nuestra hidroeléctrica. Estamos ampliando esa oferta de energía eléctrica. También creemos que Paraguay debería integrarse con Bolivia. Tenemos frontera conjunta y no hay ninguna limitación para que podamos desarrollar esa infraestructura eléctrica e integrarnos más.

—Otro problema bilateral común es el del narcotráfico. ¿Qué piensan hacer los gobiernos, tal vez de manera conjunta?
—El crimen organizado es lo que más se ha expandido a nivel mundial y solo se puede enfrentar con gobiernos organizados. Nosotros tenemos un Consejo de Defensa Nacional donde confluyen todas las fuerzas de seguridad, la Policía Nacional, las fuerzas militares, la lucha antidrogas.
Hemos emprendido una lucha frontal desde el día uno de nuestra administración. Pero también este esfuerzo al interior del Gobierno es insuficiente si no podemos integrarnos con los demás países. Estamos trabajando con Argentina, con Brasil y con Estados Unidos en esta lucha tan fuerte, que es la lucha contra las drogas. Por supuesto, ahora con el presidente Paz estamos muy interesados en integrar nuestras fuerzas de defensa y seguridad y que haya gobiernos más organizados que puedan enfrentar al crimen organizado.
—¿El contrabando también es un tema de preocupación?
—Nos preocupa menos en ese sentido. Paraguay tiene abundancia de producción doméstica que es muy competitiva. El tipo de cambio es muy pero muy competitivo y hay una libre movilidad de capitales. Sin embargo, obviamente, creo que todavía podemos hacer mucho en materia de intercambio comercial.
—El Presidente de Bolivia ha dicho que las ideologías ahora ya deben derrumbarse, que la prioridad es la integración, el comercio. ¿Qué piensa al respecto?
—El extremismo ideológico es el problema. Todos tenemos derecho a tener nuestros pensamientos y, quienes somos electos, somos electos sobre una visión. Ahora, esa visión no puede separarnos de otras naciones. Todos tenemos derecho a tener nuestras opiniones.
Paraguay ha optado no mirar tanto ni a la derecha ni a la izquierda y mirar para adelante; nosotros queremos ir para adelante. Tenemos una relación excelente con el presidente Lula de Brasil, tenemos una excelente relación con el presidente Javier Milei de Argentina. Ambos son ideológicamente opuestos, pero hemos encontrado un camino común para podernos colaborar, así que creo que lo mismo le va a pasar a Bolivia. Obviamente, Bolivia es un país grande, con una diversidad también cultural. Creo que el presidente Rodrigo Paz tiene que tratar de unir a todo el pueblo boliviano para ir hacia adelante. No puede quedarse el país estancado solo en las ideologías, y en esa lucha, lastimosamente, el que más sufre es el pueblo, que no tiene salud, educación, empleo y seguridad.
—¿Y cómo ve usted, Presidente, a las democracias sudamericanas?
—La democracia en el mundo está viviendo momentos muy desafiantes. Lo que nos ocurre aquí en América Latina no está exento de esa vulnerabilidad. Lo que hoy nos hace sufrir más es lo que está ocurriendo en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba.
—¿Cuál es su opinión sobre las democracias en esos países?
—Lastimosamente, es innegable el caso de Venezuela, es el más evidente. Ocho millones de venezolanos abandonaron su patria y esa gente realmente ha sufrido muchísimo por tener que abandonar su país; así que claramente es una tragedia humanitaria.
Nosotros deseamos que el pueblo venezolano pueda encontrar una salida a esta situación, que respeten los resultados electorales y que la democracia pueda retomar su camino. Lo mismo en Nicaragua y, por supuesto, en Cuba.
Lee la entrevista en el epaper de La Razón:
https://epaper.la-razon.com/2025/11/LR302c8ede14b265f7498b2be44d2548d9e4/
