Hace hoy 65 años, el 3 de enero de 1961, el entonces presidente republicano de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, ordenó la ruptura de las relaciones diplomáticas con Cuba, una decisión que abrió uno de los capítulos más largos y complejos de la política exterior estadounidense durante la Guerra Fría.
La medida incluyó el cierre de la embajada de Estados Unidos en La Habana y fue el punto culminante de una escalada de tensiones que se intensificó tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y la llegada de Fidel Castro al poder.
Según la declaración oficial de la Casa Blanca, el gobierno cubano había impuesto severas restricciones al personal diplomático estadounidense, lo que llevó a Washington a dar por terminadas las relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países.
La ruptura se produjo en un contexto de nacionalización de propiedades estadounidenses en Cuba, acusaciones mutuas y el creciente alineamiento del gobierno cubano con la Unión Soviética, un factor clave en plena confrontación ideológica entre los bloques liderados por Washington y Moscú.
Más de cinco décadas sin relaciones plenas
Aunque ambos países mantuvieron contactos limitados a través de Secciones de Intereses desde 1977 —bajo la mediación de terceros países—, Estados Unidos y Cuba no restablecieron relaciones diplomáticas plenas durante más de medio siglo.
Este prolongado distanciamiento convirtió el vínculo bilateral en uno de los más tensos y simbólicos de la política internacional del siglo XX, marcado por episodios como la invasión de Bahía de Cochinos, la Crisis de los Misiles de 1962 y el embargo económico estadounidense.
El giro histórico de 2015
La situación cambió recién en julio de 2015, cuando el entonces presidente Barack Obama anunció el restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas con Cuba, tras más de 54 años de ruptura.
El 20 de julio de 2015, ambos países reabrieron oficialmente sus embajadas en Washington y La Habana, en el marco de un proceso de acercamiento conocido como el “deshielo cubano”, resultado de negociaciones secretas y acuerdos bilaterales anunciados a fines de 2014.
Este paso fue considerado histórico, al poner fin —al menos en el plano diplomático— a una ruptura iniciada en 1961 y que marcó generaciones enteras de la política hemisférica.
- Este contenido se elaboró a partir de documentos oficiales del Gobierno de Estados Unidos y registros históricos del Departamento de Estado, complementados con archivos periodísticos de referencia internacional.
