La detención de Sebastián Marset fue precedida por un proceso de investigación que, según el ministro de Gobierno, Antonio Oviedo, se desarrolló durante varias semanas mediante trabajo de inteligencia de una unidad especializada de la Policía Boliviana. Durante ese periodo se recolectaron evidencias, informes y testimonios que permitieron reconstruir movimientos y confirmar pistas sobre el paradero del narcotraficante.
El trabajo de inteligencia permitió identificar dos inmuebles vinculados al investigado. En la denominada “vivienda A” se encontraba Marset con un esquema de seguridad reducido, generalmente compuesto por dos personas, además de dos empleadas domésticas. En ese lugar también se observó un patrón de comportamiento que llamó la atención de los investigadores: el narcotraficante acostumbraba estacionar su vehículo en reversa al ingresar al garaje, lo que le permitía salir rápidamente en caso de necesitar escapar.
El segundo inmueble, denominado “vivienda B”, era utilizado por el equipo de seguridad del narcotraficante. Según la información presentada por el ministro, ese grupo estaba integrado por ciudadanos extranjeros —principalmente de nacionalidad brasileña, colombiana y venezolana— y operaba a aproximadamente ocho minutos de distancia de la residencia donde permanecía Marset.

Con esa información confirmada, la Policía organizó un operativo simultáneo para evitar un enfrentamiento armado. La estrategia consistió en neutralizar primero la vivienda donde se encontraba el equipo de seguridad y luego intervenir el inmueble donde estaba Marset. De acuerdo con el cronograma expuesto por la autoridad, el narcotraficante fue detenido aproximadamente entre las 03:10 y las 03:15 de la madrugada.
Durante la intervención, Marset fue encontrado descansando y no opuso resistencia al ingreso de los efectivos policiales. Los agentes procedieron a su aprehensión, colocaron las manillas de seguridad y lo trasladaron bajo custodia hasta el aeropuerto internacional de Viru Viru.
En paralelo, el operativo continuó en la segunda vivienda donde se encontraba el equipo de seguridad. Según explicó Oviedo, la Policía evitó ingresar de inmediato para reducir el riesgo de un enfrentamiento armado. En su lugar se desplegó un equipo de negociadores que estableció contacto con las personas que se encontraban dentro del inmueble y les comunicó que la vivienda estaba rodeada por efectivos policiales y que se les garantizaría el debido proceso si se entregaban.
El ministro señaló que uno de los factores determinantes para el éxito de la operación fue la estricta reserva con la que se manejó la información. Para ello se conformaron grupos pequeños de intervención integrados por policías trasladados desde La Paz, Oruro y Cochabamba hacia Santa Cruz, con el objetivo de evitar filtraciones que en el pasado habían permitido la fuga del narcotraficante.
Estas unidades operativas contaron con el apoyo logístico de distintas dependencias policiales en Santa Cruz, entre ellas unidades de élite, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), que brindaron cobertura y respaldo durante el desarrollo de la intervención.
Oviedo también explicó que la investigación se desarrolló en coordinación con organismos de seguridad internacionales. En ese marco, Bolivia mantiene intercambio de información de inteligencia con agencias y fuerzas policiales de otros países, entre ellas la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), además de instituciones de seguridad de Brasil, Paraguay y países europeos.
Tras la captura, el ministro indicó que los operativos continúan en Santa Cruz y que se desplegaron refuerzos policiales especializados para garantizar la seguridad en la región mientras se profundizan las investigaciones sobre la red de apoyo y el entorno del narcotraficante.
Fuente
Entrevista al ministro de Gobierno Antonio Oviedo en el programa Asuntos Centrales.

