La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera abrió una nueva fase de operativos para desarticular la red de narcotráfico, logística aérea y financiamiento que sostenía su organización en Bolivia y otros países de la región. Así lo afirmó el viceministro de Defensa Social y Sustancias Peligrosas, Ernesto Justiniano, en entrevista con el programa Desayuno Informado de Asuntos Centrales.
La autoridad explicó que la estructura criminal de Marset operaba de forma transnacional, con conexiones en varios países y vínculos con organizaciones criminales internacionales.
“Esto tenemos que verlo desde una óptica transnacional. No podemos quedarnos solo en Bolivia”, señaló Justiniano, al destacar que el operativo se coordinó con policías de la región y con la Drug Enforcement Administration (DEA).
Golpe a la logística del narcotráfico
Tras la captura del líder de la red, el objetivo de las autoridades es afectar la estructura económica y logística del narcotráfico, para impedir que la organización sea reemplazada rápidamente por nuevos cabecillas.
“Si no destruimos la red de logística financiera que sostenía la organización criminal, corremos el riesgo de que la cabeza sea sustituida”, advirtió Justiniano.
Durante los operativos vinculados al caso Marset se logró intervenir parte de la infraestructura utilizada para el tráfico internacional de cocaína, entre ella:
- 16 avionetas presuntamente utilizadas para transportar droga
- varios inmuebles vinculados a la organización criminal
- armas y municiones
- cuatro personas aprehendidas inicialmente, a las que se sumaron entre siete y ocho detenidos más en las últimas horas
Las investigaciones también apuntan a identificar quién financiaba la logística aérea y las rutas utilizadas para mover cargamentos de cocaína desde Sudamérica hacia otros mercados internacionales.
Vínculos con organizaciones criminales internacionales
Según el viceministro, la red de narcotráfico de Marset tenía nexos con organizaciones criminales de Brasil, entre ellas el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, dos de las estructuras del crimen organizado más poderosas de la región.
La cooperación internacional continúa activa y, según Justiniano, en las próximas horas podrían ejecutarse expulsiones de ciudadanos brasileños vinculados a la red criminal.
Riesgo de reacciones criminales
Consultado sobre el cierre temporal de la agencia consular de Estados Unidos en Santa Cruz tras la captura de Marset, el viceministro indicó que cada país adopta sus propias medidas de seguridad, pero reconoció que el golpe a la organización podría generar reacciones.
“Se están tocando muchos intereses y la gente puede reaccionar de manera criminal”, afirmó.
Investigación sobre posibles redes de apoyo
Las autoridades también investigan posibles estructuras económicas o institucionales que habrían colaborado con la red de narcotráfico.
Justiniano señaló que aún no es posible mencionar nombres específicos, pero admitió que resulta difícil que una organización criminal de ese tamaño operara sin que algunas autoridades o actores tuvieran conocimiento.
Los resultados de estas investigaciones podrían conocerse en los próximos días, junto con el análisis de dispositivos electrónicos incautados durante los allanamientos, los cuales podrían revelar información clave sobre las operaciones de la red.
Bolivia sigue siendo atractiva para el narcotráfico
El viceministro evitó estimar qué porcentaje del narcotráfico en Bolivia estaba controlado por Marset. Sin embargo, advirtió que el país continúa siendo atractivo para organizaciones criminales debido a los volúmenes de producción de cocaína.
“Hoy fue Marset, mañana puede ser otro. Si no se corta la producción de cocaína, las cabezas se sustituyen rápidamente”, sostuvo.
Justiniano concluyó que la estructura criminal de Marset aún podría mantener operaciones activas en Bolivia, por lo que los operativos antidroga y las investigaciones continuarán en coordinación con el Ministerio Público y organismos internacionales.
Fuente: Entrevista a Ernesto Justiniano en Desayuno Informado de Asuntos Centrales (16 de marzo de 2026).

