El avance del narcotráfico en Bolivia está generando preocupación en la Iglesia Católica por su impacto en la violencia, la economía y el consumo interno. El obispo del Vicariato Apostólico de Pando, Eugenio Coter, alertó sobre un incremento de ejecuciones y ajustes de cuentas en distintas regiones del país.
Según la autoridad eclesiástica, estos hechos ya no son aislados. Mencionó casos recientes en Guayaramerín, Santa Cruz y zonas rurales, donde se reportan episodios de violencia de forma recurrente.
Coter también advirtió sobre la presencia de organizaciones criminales internacionales. Señaló que grupos como el Comando Vermelho y el PCC, de origen brasileño, han extendido su influencia hacia Bolivia. Además, mencionó la participación de actores vinculados a redes de México y Colombia.
En ese contexto, cuestionó la capacidad de control territorial del Estado. Indicó que la facilidad con la que la cocaína producida en Perú atraviesa Bolivia rumbo a mercados internacionales evidencia debilidades en los controles.
El obispo sostuvo que el Estado ha ido perdiendo presencia en ciertas zonas, lo que ha permitido que el crimen organizado ocupe esos espacios.
Uno de los puntos más sensibles es el impacto social del narcotráfico en Bolivia. Según Coter, esta actividad ha comenzado a integrarse en la economía de algunas regiones. Como ejemplo, mencionó un operativo en Bulo Bulo donde pobladores defendieron a personas vinculadas al narcotráfico, lo que refleja dependencia económica.
También alertó sobre el crecimiento del consumo interno. Señaló que, a diferencia de años anteriores, la droga ya no solo se produce para exportación, sino que está siendo consumida dentro del país, especialmente por jóvenes.
Frente a esta situación, planteó que la respuesta debe ser integral. Considera necesario combinar control territorial con el desarrollo de una economía legal que permita ingresos sostenibles para las familias.
Además, insistió en el rol de la educación. Advirtió un deterioro en la formación en valores en las últimas décadas, lo que, a su juicio, influye en la expansión del problema.
El obispo llamó a los jóvenes a evitar el ingreso en el circuito del narcotráfico, tanto como consumidores como productores, y advirtió sobre sus consecuencias.
El contexto descrito refleja que el narcotráfico en Bolivia ha pasado de ser un problema de tránsito a uno con impacto interno en la seguridad, la economía y la sociedad.

