El gobernador del departamento de Oruro, Edgar Sánchez, afirmó en entrevista en Asuntos Centrales, que el incremento de los bloqueos de carreteras y la actual conflictividad que atraviesa el país responden al agotamiento estructural del modelo económico y político centralista, un sistema que a su juicio ha profundizado las asimetrías de crecimiento entre las regiones. La autoridad departamental advirtió que la ciudadanía en las calles se moviliza impulsada por un imaginario colectivo de discriminación, desigualdad y falta de participación gubernamental, factores que se originaron tras la fractura política entre Rodrigo Pérez y Edna Lara, detonando temores sobre una presunta privatización de empresas estatales y reformas constitucionales.
Frente al distanciamiento de las partes en conflicto, el ejecutivo orureño observó que el Poder Ejecutivo central debe asumir de manera urgente la iniciativa política para propiciar un puente de diálogo directo con los sectores movilizados, deponiendo medidas de persecución judicial que anulan los canales de negociación institucionales.
“El mandamiento de apremio que tiene Mario Argüello, por ejemplo, ejecutivo de la Asamblea Boliviana, no es una buena medida porque pierdes el interlocutor, pierdes a la gente que puede en su momento generarle una solución determinada a la crisis que hoy estamos viviendo como país”, cuestionó Sánchez, al señalar que la resolución de la crisis depende de la lectura estratégica del nivel central.
Al evaluar las demandas de renuncia presidencial que sostienen los bloqueadores, la autoridad departamental argumentó que un eventual acortamiento de mandato no solucionará el problema de fondo, el cual radica en la inequitativa distribución de recursos públicos hacia las alcaldías y gobernaciones del país. En ese sentido, sugirió que el Gobierno contrarreste el conflicto con propuestas de reactivación concretas para los pequeños productores del altiplano, tales como la mecanización del agro, además de emitir mensajes con mayor contundencia que descarten los rumores de un retorno a los esquemas económicos de capitalización de la década de los noventa.
“Los problemas se los está llevando el gobierno nacional, las sede de gobierno, La Paz, la Casa Grande del Pueblo, y eso creo que hay que descentralizar para que no se concentren todos los problemas tanto económicos como también sociales que hoy por hoy se están concentrando en La Paz”, concluyó el gobernador orureño, insistiendo en que el desahogo de las tensiones nacionales pasa por otorgar mayor autonomía de gestión a las regiones.


