El analista económico Jaime Dunn explicó en Desayuno Informado de Asuntos Centrales que la actual estabilidad en la cotización del dólar en el país no responde a factores positivos como reservas boyantes o ingresos por inversión extranjera, sino que es el resultado directo de un debilitamiento general de la economía. El especialista señaló que el mercado atraviesa una etapa de recesión y estanflación, con un crecimiento bajo y una inflación interanual cercana al 15%, lo que ha deprimido la demanda de la moneda extranjera para la compra de insumos y productos importados.
Dunn advirtió que el conflicto en las carreteras no constituye únicamente una protesta social, sino una crisis política, logística y financiera que actúa como un “impuesto violento” que encarece los alimentos, genera escasez de combustible y eleva el riesgo país por encima de los 600 puntos, encareciendo el crédito externo para Bolivia.
“Tengamos cuidado, no es una estabilidad que se da por las razones correctas, porque las reservas están boyantes o porque la inversión extranjera está lloviendo en el país… Mucha de la estabilidad del dólar no es porque estamos mejor, sino es porque estamos realmente en una etapa de recesión muy completa y la demanda para importaciones, especialmente, ha bajado de manera sustancial”, manifestó el economista.
Ante la parálisis en la sede de gobierno y el perjuicio a los pequeños productores, el analista planteó que el Gobierno debe garantizar corredores humanitarios permanentes para el traslado de alimentos y medicinas. Asimismo, Dunn señaló la falta de un plan de estabilización de fondo, la ausencia de una reducción del gasto público y la urgencia de presentar un programa de gobierno con reformas estructurales claras que devuelvan la previsibilidad y detengan la fuga de capitales locales hacia mercados externos como el de Paraguay.


