La ilusión del aprendizaje: de Piaget a la IA
Hernán Cabrera Pantoja - Ingeniero, Doctorante en Ciencias de la Educación y Especialista en IA Generativa Aplicada
En la década de 1920, Jean Piaget pionero en el estudio del desarrollo intelectual y cognitivo en la infancia, en su rol del padre científico, tomó como sujetos de estudio a sus tres hijos para observar cómo interactuaban con objetos cotidianos, recurriendo al método clínico-crítico para analizar las regularidades lógicas detrás de las respuestas infantiles en una experiencia cotidiana que duró 10 años de observaciones. Este enfoque sentó las bases para la Teoría del Desarrollo Cognitivo, y demostró que los niños no son simplemente “adultos en miniatura” con menos conocimientos, sino que tienen una lógica y una forma de pensar cualitativamente distinta a la de los adultos que construyen activamente su propio entendimiento del mundo mediante la experiencia y la acción. Que más tarde estos conceptos fueron extrapolados a un paradigma de la educación que hasta la fecha se aplica en los sistemas educativos.
Sin embargo, un siglo después, el debate del aprendizaje entre el enfoque constructivista y el aprendizaje adaptativo que ofrece el conectivismo se denota una distancia que no es solo cronológica, sino epistemológica.
Piaget contra conectivismo digital
Para Piaget, la inteligencia es adaptación biológica. En El nacimiento de la inteligencia en el niño (1936), planteó que los seres humanos construyen activamente esquemas mentales mediante la asimilación (integrar datos a estructuras existentes) y acomodación (reestructurar esquemas cuando la realidad contradice las expectativas). Piaget resumió que “la inteligencia organiza al mundo organizándose a sí misma”. Por el contrario, la era digital ha visto nacer el conectivismo de George Siemens y Stephen Downes, donde el aprendizaje es un proceso distribuido “la tubería es más importante que su contenido” lo que significa que la habilidad para acceder a fuentes actualizadas de información supera a la acumulación interna de conceptos, y el boom de la Inteligencia Artificial suma la velocidad, pertinencia y adaptación en el aprendizaje.
En el constructivismo, el sujeto de aprendizaje es un agente activo y autónomo que construye el saber internamente a través de la experiencia. En contraste, el conectivismo y la IA adaptativa reducen el aprendizaje a redes de nodos artificiales orientadas a detectar correlaciones estadísticas en masivos repositorios de datos. Mientras que la dinámica de Piaget se fundamenta en la asimilación y acomodación, el uso de la inteligencia artificial de forma general ha inyectado peligrosamente dependencia cognitiva, velocidad más que retención y menor esfuerzo en el pensamiento crítico. El estudiante se limita a explotar y conectar las respuestas del nodo inteligente, eludiendo el esfuerzo mental que Piaget consideraba indispensable para el aprendizaje.
La ilusión del aprendizaje
La psicología del desarrollo destaca que el estudiante aprende mediante el juego, la curiosidad y la experimentación autónoma, no busca la respuesta rápida ni la eficiencia inmediata; opera mediante un proceso de ensayo, asombro y desvío constante, donde cada equivocación es un peldaño pedagógico indispensable. Al interactuar con el error, el alumno no solo detecta un fallo, sino que se ve obligado a cuestionar sus propias certezas y a reorganizar internamente su pensamiento.
Por el contrario, la inteligencia artificial en las aulas actúa como un automatizador de resultados que elude todo este trayecto cognitivo. El asistente virtual entrega de forma directa un producto depurado y coherente. Cuando la didáctica actual comete el error de evaluar únicamente este producto acabado en lugar de valorar el proceso de indagación y error del estudiante, se consagra la ilusión del aprendizaje, limitando al proceso de enseñanza y aprendizaje.
Hacia un modelo conectivo-constructivista
Para responder con éxito a cómo aprende el ser humano en el siglo XXI, urge el desarrollo de modelos adaptativos de aprendizaje conectivo y constructivista bajo este enfoque, “la conexión es la premisa y la construcción es el núcleo”.
Con la IA y el conectivismo se debe estructurar redes de información personalizadas, pero su diseño instruccional debe ser profundamente constructivista. La IA debe ser un agente facilitador del conflicto cognitivo. El modelo debe diseñar simulaciones y entornos interactivos que operen dentro de la Zona de Desarrollo Próximo del estudiante, provocando desequilibrios intelectuales que lo fuercen a experimentar, equivocarse y reflexionar de manera activa. Así, la IA se convierte en un socio cognitivo que estimula las destrezas metacognitivas y la confianza selectiva en la información.
Al final, el ser humano no aprende simplemente acumulando datos ni navegando de forma pasiva por internet. El aprendizaje humano ocurre en la interacción dialéctica con su entorno, ahora físico y digital: asimilando el mundo exterior a través de la experiencia y conectividad, pero solo lo comprendemos verdaderamente cuando nos vemos obligados a reorganizar nuestra propia mente.


