La relación entre los gobiernos de Brasil y Argentina ya atravesaba diferencias políticas e ideológicas, el conflicto subió de nivel este fin de semana con una reacción diplomática formal de Brasilia frente a los cuestionamientos lanzados por el presidente argentino Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva.
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El Gobierno brasileño llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para solicitar explicaciones por las declaraciones realizadas por Milei durante un acto político en Brasil.
El episodio ocurrió durante el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado de 2022.
Para Brasil, el escenario en el que fueron pronunciadas las declaraciones fue un elemento central del reclamo, debido a que interpretó que un mandatario extranjero intervino en un debate político interno.
El origen del conflicto
Durante el acto de lanzamiento de la candidatura de Bolsonaro, Milei cuestionó al Gobierno de Lula y llamó a los brasileños a evitar lo que denominó el “riesgo Lula”.
“Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el riesgo kuka (en referencia al kirchnerismo), acá en Brasil hoy tienen el riesgo Lula y se refleja claramente en el mercado accionario”, afirmó Milei.
El mandatario argentino también pidió frenar lo que calificó como “la basura socialista” y sostuvo, sin presentar pruebas, que el Gobierno brasileño habría financiado una supuesta “campaña antiargentina”.
Para Brasilia, estas declaraciones fueron más allá de las habituales diferencias ideológicas entre ambos presidentes y representaron una intromisión en la política interna del país.
Brasil acusa una injerencia política
La Cancillería brasileña sostuvo que Milei participó en un evento partidario y utilizó ese escenario para respaldar a un candidato presidencial, lo que consideró una intervención en asuntos internos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, afirmó que la visita del presidente argentino tuvo un carácter político y cuestionó el contenido de sus declaraciones.
“Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño”, señaló Vieira.
Una relación marcada por diferencias
El nuevo episodio profundiza la distancia entre Lula y Milei, dos mandatarios con posiciones políticas opuestas que han protagonizado distintos cruces desde el inicio del actual Gobierno argentino.
La tensión entre ambos países no solo se mantiene en el ámbito político, sino que también involucra diferencias sobre la visión económica y regional que defienden sus gobiernos.
Ahora, la decisión de Brasil de llamar a consultas a su embajador abre una nueva etapa de tensión diplomática entre los dos principales socios comerciales de Sudamérica.
Vía: ET


