Monseñor René Leigue pide “no tener miedo” y llama a Bolivia a salir del “pozo” de la crisis
El arzobispo de Santa Cruz cuestionó que el aniversario de Bolivia se limite a discursos y celebraciones. Ante la violencia, las dificultades económicas y la corrupción, llamó a autoridades y...
El arzobispo de Santa Cruz cuestionó que el aniversario de Bolivia se limite a discursos y celebraciones. Ante la violencia, las dificultades económicas y la corrupción, llamó a autoridades y ciudadanos a trabajar juntos para construir mejores días.
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En la homilía por el 6 de agosto, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué está celebrando Bolivia, si un año después del Bicentenario el país sigue esperando una salida a sus problemas?
Leigue habló de la violencia que golpeó al departamento en los últimos días, de la falta de combustible, de las dificultades que enfrentan agricultores y comerciantes y de la corrupción que, dijo, “se campea en las instituciones”.
Su mensaje no fue solo religioso. Aprovechó la celebración por la fundación de Bolivia para hacer una lectura de la situación del país y reclamar acciones concretas de autoridades y ciudadanos.
“Celebramos hoy algo o solo recordamos esta fecha”, planteó durante la homilía.
Para el arzobispo, una celebración nacional debería tener detrás avances que permitan decir que el país está mejor. De lo contrario, queda solamente el recuerdo de una fecha importante.
Un año después del Bicentenario
Leigue recordó que el año pasado, cuando Bolivia celebró sus 200 años, había entusiasmo y expectativa por lo que podía ocurrir en los meses siguientes.
Pero, según su lectura, después de los discursos y los actos oficiales volvió la misma realidad.
“Pasó la fecha y como que todo se calmó otra vez”, sostuvo.
Un año después, dijo, Bolivia continúa esperando algo mejor.
La reflexión del arzobispo llega en medio de un escenario marcado por problemas económicos y sociales, pero también por hechos de violencia que han generado preocupación en Santa Cruz.
“¿Cuánta muerte?”, preguntó Leigue al referirse a los hechos violentos registrados en los últimos días y cuestionar que todavía existan interrogantes sobre lo ocurrido.
A eso sumó la preocupación por el combustible y por quienes necesitan trabajar y producir para sostener sus actividades.
“Salir de este pozo”
La lectura de la Transfiguración de Jesús fue el punto desde el cual Leigue llevó su mensaje a la realidad boliviana.
Jesús sube al monte con Pedro, Santiago y Juan. Allí los discípulos contemplan un momento que los llena de alegría y Pedro incluso propone quedarse.
Leigue utilizó esa imagen para hablar de Bolivia.
Dijo que el país necesita “salir de este pozo donde estamos metidos” y elevarse para encontrar otro camino.
Pero también advirtió que no se trata simplemente de llegar a un momento de tranquilidad y quedarse allí.
La tarea, sostuvo, es continuar trabajando.
Por eso repitió una de las frases centrales de su homilía: “No tengan miedo”.
“No tengamos miedo”, insistió, al señalar que, pese a las dificultades, Bolivia debe seguir buscando una salida.
Un mensaje directo a las autoridades
Leigue reconoció que la situación es complicada para quienes tienen responsabilidades públicas.
Pero también sostuvo que las autoridades deben avanzar pensando en el conjunto de la población.
“Si vamos buscando solo beneficios personales, nos estancamos”, afirmó.
Para el arzobispo, el país necesita una salida en la que todos puedan sentirse parte de los resultados y no solamente algunos.
En ese punto, llamó a dejar de lado las divisiones y a trabajar por un objetivo común.
“Donde todos se sientan bien, todos se sientan contentos, alegres, donde todos puedan ser parte de esa alegría”, señaló.
La reunión de gobernadores, una “lucecita”
Leigue también destacó la reunión de gobernadores que se produjo en los últimos días.
Valoró que las autoridades se hayan sentado en una misma mesa para dialogar y buscar soluciones.
Aunque aclaró que todavía no se conocían los detalles de lo tratado, consideró positivo que los gobernadores hayan salido del encuentro con una actitud favorable.
Para él, ese diálogo puede ser una señal.
“Eso es una lucecita”, dijo.
Y planteó que Bolivia necesita precisamente eso: pequeñas señales que permitan comenzar a salir del “hoyo” en el que, según su lectura, se encuentra el país.
También mencionó el debate sobre el centralismo y sostuvo que la salida debe construirse entre todos.
“Entre todos vamos saliendo de este hoyo donde estamos metidos”, afirmó.
Fe, pero también responsabilidad
En la parte final de su homilía, Leigue dejó claro que la fe no puede quedarse dentro de la iglesia.
Recordó que los bolivianos pueden entrar al templo como personas de fe, pero al salir siguen siendo ciudadanos y tienen responsabilidades con el país.
Por eso pidió a las autoridades actuar con honestidad, trabajar sinceramente y enfrentar la corrupción.
“Luchando contra la corrupción que se campea en las instituciones”, reclamó.
El mensaje también estuvo dirigido a los ciudadanos, a quienes pidió asumir su parte en la construcción de mejores días.
Para Leigue, no se trata solamente de esperar que las autoridades resuelvan los problemas.
“No está todo perdido”
El arzobispo cerró su mensaje con una convocatoria a mantener la esperanza, pero acompañada de esfuerzo y compromiso.
Dijo que Bolivia todavía puede salir adelante y que el próximo aniversario debería encontrar al país en una situación diferente.
La aspiración, sostuvo, es que el próximo año los bolivianos puedan mirar atrás y decir que hubo avances.
“Ya estamos subiendo, ya estamos vayamos a llegar a la cima”, expresó.
Y dejó una frase que resume el sentido de su homilía por el aniversario patrio:
“No está todo perdido. Vamos a seguir luchando y con el esfuerzo de todo saldremos adelante como lo esperamos todos”.


