La ganadera habló con Tuffí Aré para la red Bolivisión, en el sector empresarial “La Silla más influyente”, durante la Expocruz. Contó cómo su familia apostó por la genética, cómo ingresó al mercado brasileño y por qué considera que Bolivia puede conquistar otros mercados con su producción ganadera.
Table Of Content
- De la pandemia a los negocios con Brasil
- Una vaca boliviana llegó a $us 1,55 millones
- “No es cuestión de cantidad, sino de calidad”
- Una mujer en un sector tradicionalmente masculino
- El Beni y el futuro de la ganadería
- Expocruz, “el pulmón del mejoramiento genético”
- Exportaciones: el principal pedido al Estado
- México, el próximo mercado que quiere conquistar
- “La proteína roja es un gran futuro”
La ganadería boliviana tiene en la genética uno de sus principales caminos para crecer y competir en mercados internacionales. Así lo plantea Yanely Yesmine Ribera Alpire, ganadera vinculada al grupo Rivera y a Cabaña Santiago, quien relató su experiencia en una entrevista realizada por Tuffí Aré para la red Bolivisión, dentro del sector empresarial “La Silla más influyente”, durante la Expocruz.
Ribera contó que su familia comenzó a invertir con mayor fuerza en genética durante 2020, en plena pandemia. La decisión fue aprovechar una coyuntura en la que algunos criadores brasileños comenzaron a liquidar genética de alto valor.
“Fue bastante una oportunidad”, explicó al recordar ese momento. Según relató, la familia adquirió genética en Brasil y comenzó un proceso que posteriormente permitió fortalecer sus relaciones con productores de ese país.
De la pandemia a los negocios con Brasil
Uno de los puntos centrales de su historia es precisamente la relación que construyó con los ganaderos brasileños.
Ribera explicó que al principio existía cierto recelo entre los productores de Brasil frente a la llegada de compradores bolivianos. Sin embargo, con el tiempo, las relaciones comerciales se transformaron en vínculos de mayor confianza.
“Ahora somos parte de la familia brasilera también”, afirmó.
Según su relato, productores de diferentes regiones de Brasil llegan a la Expocruz, mientras que también existe interés de ganaderos de Argentina, Guatemala y Ecuador. Incluso mencionó que embriones enviados a Guatemala ya estaban dando lugar al nacimiento de animales.
Brasil, por el tamaño de su mercado, continúa siendo para ella uno de los principales destinos y espacios de negocios.
Una vaca boliviana llegó a $us 1,55 millones
Uno de los momentos más llamativos de la entrevista fue cuando Tuffí Aré le preguntó por el valor que puede alcanzar un animal de alta genética.
Ribera contó que, junto con Cabaña Mónica y Cabaña Santiago, vendieron en Brasil una vaca boliviana por aproximadamente $us 1,55 millones.
Se trata de Deli, una vaca producida por Cabaña El Trébol, según explicó. La ganadera destacó además que, en una gran final realizada en Brasil, cuatro de los cinco animales que competían eran hijas de Deli.
“Entonces es un orgullo boliviano”, sostuvo.
Consultada sobre cuánto podría llegar a costar una vaca boliviana en una operación de este tipo, respondió que depende del remate, la ocasión y el interés del comprador, pero señaló que se puede llegar a $us 2 millones.
También mencionó que en Brasil existen animales que superan los $us 10 millones.
La raza de la que hablaba durante la entrevista es el Nelore, orientado principalmente a la producción de carne.
“No es cuestión de cantidad, sino de calidad”
Ribera considera que Bolivia puede competir con Brasil en materia de genética pese a la enorme diferencia en cantidad de animales.
Durante la entrevista señaló que Bolivia tiene alrededor de nueve millones de animales, mientras que Brasil cuenta con una cantidad mucho mayor.
Su argumento es que la fortaleza boliviana debe estar en la calidad.
“No es cuestión de cantidad, sino de calidad”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que la genética boliviana tiene posibilidades de llegar a distintos mercados.
“La genética boliviana puede conquistar todos los mercados”, aseguró.
Y fue más específica al comparar ambos países: “Estamos de igual a igual con Brasil”.
Una mujer en un sector tradicionalmente masculino

La ganadera también relató las dificultades que enfrentó como mujer dentro del sector.
Recordó particularmente una negociación con un productor menonita cuando todavía estaba saliendo de la universidad y ya trabajaba al mismo tiempo. Según contó, el hombre se negaba a negociar directamente con ella y prefería hablar con su encargado.
Ribera decidió intervenir y le aclaró que ella era quien contrataba y pagaba. Finalmente, cerraron el negocio y, según relató, terminaron convirtiéndose en grandes amigos.
También contó que en la cabaña algunos visitantes preguntaban quién estaba a cargo y no creían inicialmente que fuera ella. Con el tiempo, dijo, esa percepción cambió.
“Sí he tenido que ponerle más esfuerzo”, reconoció al referirse a su experiencia como mujer en la actividad ganadera.
Por eso considera importante incorporar a más mujeres y a las familias de los productores al negocio de la genética.
“Tenemos que incluirnos las mujeres, tenemos que incluirnos como familia para que esto siga creciendo”, señaló.
El Beni y el futuro de la ganadería
Ribera nació en Guayaramerín y contó que se trasladó de allí a los siete años. Su familia tiene una tradición ganadera: explicó que es la segunda generación y que su padre incursionó en la actividad en el Beni.
Sobre el futuro del departamento, fue contundente:
“El futuro de la ganadería es el Beni”.
Destacó la fertilidad de sus tierras y su potencial de crecimiento, aunque también señaló que los caminos fueron durante años una de las principales dificultades para desarrollar la actividad.
Para Ribera, el crecimiento del Beni dependerá de saber trabajar sus tierras y definir correctamente dónde invertir.
Expocruz, “el pulmón del mejoramiento genético”
La entrevista se realizó durante la Expocruz, una feria que Ribera conoce desde niña y que considera fundamental para la actividad ganadera.
“Expocruz es el pulmón del mejoramiento genético”, afirmó.
Explicó que durante la feria se generan negocios a través de remates y venta de animales y que septiembre representa una época especialmente importante para el sector.
En su caso, contó que durante la feria había vendido alrededor de 25 animales y que las ventas de preñeces y aspiraciones habían registrado, según sus propios datos, un crecimiento de aproximadamente 75% respecto al año anterior.
Exportaciones: el principal pedido al Estado
Para Ribera, uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el productor está relacionado con los procesos para exportar.
Mencionó dificultades con los papeles, los protocolos y la parte jurídica. También cuestionó la falta de continuidad institucional cuando cambia el Gobierno.
Según explicó, los productores avanzan con determinados procesos y, cuando cambia la administración, pueden encontrarse con nuevos funcionarios y procedimientos que vuelven a trabar los trámites.
“Nosotros los productores nos sentimos amarrados”, dijo.
Cuando Tuffí Aré le planteó qué haría si fuera presidenta y pudiera tomar una sola decisión para convertir a la ganadería en una potencia exportadora, Ribera respondió:
“Empezaría por abrir las exportaciones”.
Y resumió su propuesta en dos palabras: “Libre exportación”.
México, el próximo mercado que quiere conquistar
Aunque Brasil concentra buena parte de su trabajo, Ribera también mencionó otro país al que le gustaría llegar: México.
Explicó que le interesa ese mercado porque considera que existe una fuerte afición por los animales y porque quisiera conocer su visión de negocios.
Mientras tanto, aseguró que su actividad continúa concentrada entre Bolivia y Brasil, principalmente por las negociaciones y la venta de animales.
“La proteína roja es un gran futuro”
Al hablar del producto boliviano que podría conquistar el mundo, Ribera no dudó.

“Yo soy creadora y yo hago proteína roja, entonces yo soy fiel creyente de que la proteína roja es un gran futuro”.
Su apuesta está vinculada directamente a la ganadería y al mejoramiento genético que, según explicó, busca finalmente producir carne de calidad.
La entrevista también dejó una dimensión personal. Ribera habló de sus hijos, del legado familiar y de la importancia de transmitirles el valor del trabajo, la constancia y la fe.
Para ella, el negocio ganadero no consiste solamente en producir y vender animales. También representa un legado que debe continuar entre generaciones.
“Uno trabaja para siempre construir un legado”, expresó.
Al cierre de “La Silla más influyente”, Ribera pidió que la próxima invitada sea otra mujer. Explicó que decidió participar en entrevistas porque otras mujeres se acercan para decirle que ellas también quieren incursionar en la actividad.
“Sí se puede”, fue uno de los mensajes con los que cerró su participación.
La entrevista fue realizada por Tuffí Aré para Bolivisión, durante la Expocruz, en el espacio empresarial “La Silla más influyente”, donde Ribera habló de su trayectoria, de la genética boliviana, de los negocios con Brasil y de su apuesta por llevar la producción ganadera nacional a nuevos mercados.


