Expocruz llega este año a su 50.ª versión internacional en uno de los momentos económicos más difíciles de Bolivia, pero precisamente por eso adquiere un significado distinto: mientras las cifras hablan de recesión, inflación, pérdida de poder adquisitivo y dificultades para generar empleo, el campo ferial se prepara para mostrar que todavía hay un país que produce, trabaja, emprende y busca oportunidades.
Bolivia está poniendo parte de su esperanza en Expocruz.
La muestra abrirá sus puertas del 18 al 27 de septiembre y reunirá a empresas grandes, medianas y pequeñas, productores, emprendedores, artesanos, expositores internacionales y representantes de distintos departamentos. No es casual que autoridades de otras regiones estén llegando a Santa Cruz para escoger los espacios donde mostrarán sus productos, servicios y cultura.
El presidente de Fexpocruz, Klaus Frerking, lo resumió durante la presentación de la feria ante los periodistas con una frase que sintetiza el espíritu de esta versión: “Bolivia está en Expocruz”.
Y esa presencia tiene una lectura económica. En un país que enfrenta una contracción proyectada del Producto Interno Bruto de 3,6% para 2026, después de una caída acumulada de 3,34% hasta junio, la feria se convierte en un espacio donde los sectores productivos pueden buscar mercados, clientes, inversiones y alianzas.
La crisis tiene otras cifras que explican la dimensión de la expectativa. La inflación llegó a 20,4% en 2025 y el Banco Central de Bolivia proyecta todavía una inflación de 9,22% para este año. A ello se suma el deterioro del mercado laboral: la subocupación podría alcanzar el 8,6% y la subutilización de la fuerza laboral, el 11,6%.
Es una economía que necesita volver a crecer y generar empleo. Y en ese escenario, Expocruz aparece como una fotografía diferente: la de quienes no están esperando que las cosas mejoren para comenzar a trabajar, sino que están trabajando para que las cosas mejoren.
Ese es precisamente uno de los mensajes que transmite Raúl Strauss, gerente general de Fexpocruz. Al hablar del papel de la feria, sostuvo que “No se trata solo de lo que somos, sino de lo que podemos llegar a ser”, por la proyección que tiene este evento, que genera un millonario movimiento económico.
La feria, por tanto, no es solamente una exhibición de productos. Es una infraestructura económica que conecta oferta y demanda, acerca a productores con compradores, facilita contactos internacionales y permite que empresas que necesitan vender encuentren nuevos mercados.
Strauss también pone el acento en la dimensión nacional de la muestra: “Es un emblema que tenemos y del que todos formamos parte”.
Ese sentimiento explica por qué departamentos y municipios de todo el país quieren estar presentes. Oruro, por ejemplo, ya trabaja en la instalación de un espacio para mostrar su oferta gastronómica, de servicios y productos y la gobernación de La Paz ya ha confirmado su participación, así como los gobiernos municipales de la mayoría de las capitales de Bolivia.
Y las dimensiones de la muestra ayudan a entender la expectativa. La organización prevé la presencia de más de 30 delegaciones internacionales, más de 2.200 marcas expositoras y más de 1.000 animales, además de una expectativa de superar el medio millón de visitantes.
También se proyecta una importante actividad empresarial a través de la rueda internacional de negocios, mientras Fexpocruz calcula que la feria genera más de 75.000 empleos directos, indirectos e inducidos.
Pero quizás el dato más importante no esté en el número de pabellones ni de visitantes, sino en lo que ocurre detrás de cada expositor.
Hay una empresa que necesita vender. Un productor que necesita nuevos mercados.
Un emprendedor que busca un cliente. Un pequeño empresario que necesita financiamiento. Un agricultor que quiere mostrar lo que produce. Un artesano que busca salir de su mercado habitual. Una empresa internacional que busca ingresar a Bolivia. Todos ellos llegan a Expocruz con la misma necesidad: encontrar una oportunidad.
Y allí aparece el contraste que hace especial a esta edición. Bolivia atraviesa una recesión. Hay menos crecimiento, mayores costos, inflación, dificultades de abastecimiento y un mercado laboral golpeado. Pero frente a ese escenario, Expocruz no plantea resignación. Plantea movimiento. Strauss lo expresó al hablar de la proyección de la feria: “nos va empujando hacia mejores negocios, más oportunidades”.
Y añadió otro concepto clave: “Tiene un tema también muy importante de unión de todos los sectores”.
Es justamente esa unión la que puede convertirse en una de las claves para enfrentar la crisis. Porque ninguna feria puede resolver por sí sola el déficit fiscal, la falta de dólares, la inflación o la caída del PIB. Pero sí puede mostrar algo que el país necesita recuperar: confianza en su propia capacidad productiva.
Frerking también ha insistido en que esta 50.ª edición debe conectar a Bolivia con el mundo. El aniversario llega bajo el lema “Oportunidades para todos”, con una apuesta explícita por incorporar no solo a las grandes empresas, sino también a pequeños emprendedores y artesanos. En ese sentido, Expocruz puede ser leída como mucho más que un evento comercial. Puede ser un mensaje.
En tiempos de recesión, el camino no puede ser solamente esperar que la economía se recupere. También hay que producir para recuperarla. Hay que invertir, innovar, vender, exportar, generar empleo y abrir mercados.
Eso es lo que los productores esperan encontrar en los diez días de feria.
Por eso, mientras las estadísticas muestran una economía que se contrae, Expocruz prepara una ciudad que se expande. Mientras el país enfrenta incertidumbre, el campo ferial se llena de proyectos. Mientras muchas familias sienten el peso de la crisis, miles de trabajadores y empresarios se preparan para una de las principales vitrinas comerciales del país.
Expocruz no promete que la crisis desaparezca. Muestra, en cambio, un posible camino para enfrentarla: trabajo, producción, inversión, innovación, negocios y esperanza. Y quizás por eso, en esta versión número 50, la frase “Bolivia está en Expocruz” adquiere un significado todavía mayor.


