El excomandante y exjefe policial Rolando Fernández afirmó que la Policía Boliviana atraviesa una situación compleja por la politización de la institución, problemas de corrupción y falta de recursos. Sus declaraciones surgen tras la renuncia del comandante general Mirko Sokol.
Fernández consideró que la salida de Sokol ya podía advertirse por los desacuerdos que tuvo con el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, y sostuvo que el excomandante enfrentó dificultades para aplicar sus planes dentro de la institución.
“Me parece que es un hombre que con mucha dignidad, como buen policía, presentó su renuncia”, señaló Fernández.
El reto del nuevo comandante
Sobre el nuevo comandante general, Adrián Javier Álvarez, Fernández dijo no conocerlo, pero señaló que recibe una institución con problemas acumulados y varias necesidades.
A su criterio, la nueva conducción debe trabajar en el respeto a las jerarquías, la carrera policial y la depuración de efectivos con mala conducta, además de atender las carencias de equipamiento para los operativos.
“El remesón que necesita la Policía tiene que partir desde las autoridades políticas: si quieren que haya cambio, respeten a la Policía, denle su autonomía”, afirmó.
Fernández sostuvo que la institución debe coordinar con otras entidades del Estado, pero desarrollar sus funciones sin interferencias políticas y bajo la normativa policial.
También cuestionó la influencia externa sobre unidades sensibles como inteligencia antidrogas y consideró que este tipo de situaciones afecta el funcionamiento de la institución.
Para el excomandante, el escenario que enfrenta Álvarez es complicado y requerirá recursos, vocación de servicio y una conducción que priorice el cumplimiento de la ley y la protección de los ciudadanos.


